Un representante del futsal de potrero
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Rebelde y desfachatado son dos adjetivos que describen a la perfección a Alquis Alvarado, el capitán de la selección de Panamá que hizo su debut absoluto en la Copa Mundial de Futsal de la FIFA Tailandia 2012 con un resonante triunfo ante Marruecos por 8-3, luego de remontar una desventaja inicial de tres goles.

“No creo que sirvan para describirme a mí nada más, sino al grupo entero”, aclara Alvarado a FIFA.com. “Todos venimos de zonas muy humildes, donde jugábamos al fútbol de cinco contra cinco, algo parecido al futsal que practicamos ahora. Ahí se organizan ligas alejadas del profesionalismo, pero sobran la pasión y las ganas de jugar. Este equipo tiene eso”, agrega el habilidoso ala de 26 años.

Los Canaleros mostraron esos atributos en el duelo ante Marruecos, que los encontró rápidamente tres tantos por detrás. “¿Qué pasó? Sencillamente nos ganó la ansiedad. Fue un factor con el que nunca habíamos convivido, ni siquiera en los amistosos previos contra selecciones europeos. Pero nunca dejé de pensar que podíamos darlo vuelta”, afirma este ferviente admirador de Lionel Messi, que también usa el 10 en su dorsal.

Una oportunidad única
Nacido en el populoso distrito de San Miguelito, Alvarado comenzó a jugar al futsal a los 15 años. Su debut en la selección se produjo en 2003, y si bien ha sido un habitual desde entonces, se gana la vida de otra manera. “Trabajo como obrero de la construcción levantando paredes, pintando… Lo que haga falta para sostener a mis hijas de 3 y 7 años”.

Hacer un buen torneo puede ser una puerta para nosotros… Todos soñamos con vivir de esto.
Alquis Alvarado, sobre lo que puede signifcar el Mundial para los jugadores panameños.

¿Dónde entra el fustal en este contexto? “En el orgullo que significa representar a tu país”, responde Alvarado, quien se tiñó de rojo parte de su cabeza en honor “al mes de la patria”, según explica.

Sin embargo, Alvarado sabe que está ante una oportunidad dorada. “Hacer un buen torneo puede ser una puerta para nosotros… Todos soñamos con vivir de esto, y a mí me encantaría jugar en España porque allí están los mejores. Incluso si surgiera algo en el fútbol de 11 lo aceptaría: amo esto pero debo pensar en los míos”.

El próximo rival de Panamá en Tailandia es, justamente, la bicampeona España. “Es el primer mundo del futsal, y ahí está el desafío. Uno sueña con ganar, pero somos realistas: no va a importar tanto el marcador como la experiencia que vamos a sumar. Igual creo que podemos sacarles un empate”, dice con confianza.

La tarea no parece sencilla, pero Alvarado tiene la clave: “Hacer lo que más nos gusta, que es divertirnos sin importar quién esté enfrente. Ellos son favoritos, pero lo mismo nos pasó en el Pre-Mundial, dónde los que sobrábamos éramos nosotros. Y aquí nos tiene”. Entonces, ¿para qué está Panamá? “Para dar sorpresas. Varias sorpresas”.