Los vencidos Faraones, siempre positivos
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Como reacción frente a una derrota, los jugadores y entrenadores normalmente eligen entre dos opciones bien diferenciadas: el abatimiento y la actitud desafiante. El pasado 3 de noviembre, a los pocos segundos de que la selección de Egipto saliera de su vestuario, no cabía la menor duda de la postura que adoptarían sus integrantes.

Si intentásemos describir la confianza que rezumaban los Faraones, nos quedaríamos muy cortos. Tal era su confianza en sí mismos, de hecho, que, pese a su derrota por 3-1 ante Serbia en su primer encuentro del Grupo E, ni siquiera contemplaban la posibilidad de no lograr acceder a octavos de final.

“Todavía creemos en nosotros mismos”, afirmó su creativo número 8, Mizo, “y haremos lo necesario para clasificarnos. Simplemente tuvimos mala suerte contra Serbia, ¿y qué puedes hacer ante eso? El objetivo para nosotros sigue siendo el mismo. Creemos en que nos sobrepondremos a esta derrota, y sabemos que el seleccionador confía en nosotros también”.

Envión desde el banquillo
Badr Khalil no dejó ninguna duda al respecto. Y es que resulta evidente que la fe inquebrantable de Egipto proviene directamente del banquillo, y de su entrenador permanentemente optimista. Y si Khalil todavía estaba sonriendo escasos minutos después de la derrota de su equipo, era simplemente porque la consideraba un mero bache en el camino hacia la casi segura clasificación.

“Pensé que merecíamos llevarnos algo de ese partido, pero no estoy desanimado”, declaró a FIFA.com. “Creo que al final se verá por qué, pues estoy seguro de que Serbia y Egipto serán los equipos que pasarán al frente de este grupo. Sigo teniendo muchísima confianza en que mi equipo estará en octavos de final. Vi el partido entre la República Checa y Kuwait, y, en mi opinión, somos mucho más fuertes que esas dos selecciones. Lo creo de veras”.

“Nos enfrentamos a los checos en nuestro próximo partido, y es otra de esas selecciones europeas potentes, pero no creo que nos ponga las cosas tan difíciles como Serbia. Además, tiene ya a algunos jugadores con tarjetas amarillas, lo que podría convertirse en un factor decisivo. Vamos a respetarlos, naturalmente, pero nuestra meta es llegar a semifinales. Y estamos decididos, como poco, a salir airosos de este grupo”, añadió Khalil. 

El fracaso, queda claro enseguida, no es una palabra que entre en el vocabulario del fútbol sala egipcio. Por eso, Mizo solamente habló de su determinación para prolongar la aventura de los Faraones en la Copa Mundial de Futsal de la FIFA y premiar así no sólo el apoyo de sus compatriotas, sino también el de sus hospitalarios anfitriones.

“Estar jugando en un campeonato de este calibre es un sueño, y queremos hacer que nuestro país se sienta orgulloso de nosotros”, señaló. “Estamos encantados de estar aquí en Tailandia. Hemos sido muy bien recibidos por los tailandeses. La gente es muy simpática, está siempre sonriendo, y los aficionados tailandeses se están portando genial con nosotros en los estadios. Queremos ganar nuestros próximos partidos tanto por ellos como por nuestros propios seguidores”.