El regreso imposible del capitán Vinicius
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El pasado mes de junio marcó un punto de inflexión en la carrera de Vinicius, el capitán de la selección brasileña de fútbol sala. Tras una trayectoria estelar en Europa que le hizo coleccionar numerosos galardones y títulos, el ala-pívot de 35 años sufrió una lesión que puso en serio peligro su sueño de competir en la Copa Mundial de Futsal de la FIFA Tailandia 2012.

Hace cinco meses, Vinicius regresó a Brasil tras recibir la advertencia médica de que su carrera estaba tocando a su fin. Pero después de hablar con Falcao, su compañero de selección y leyenda viva del futsal, el ex jugador del ElPozo Murcia fichó por el club local del Intelli de Orlandia para emprender el largo y tortuoso camino hacia la recuperación.

Un regreso deslumbrante
Vinicius espiró profundamente cuando FIFA.com aludió a los médicos que le aconsejaron que dejase de jugar: “Creí que nunca volvería a jugar al fútbol sala”, afirmó, “y con la selección no digamos... Antes de firmar el contrato con el Intelli hablé con Falcao, y me dijo que este club era un grande, y que sería un lugar magnífico para volver a ponerme en forma”.

“He estado trabajando duro durante los últimos cinco meses”, añadió, “con el fin de recuperar mis fuerzas y poder viajar a Tailandia. Me he sometido a sesiones de fisioterapia, he entrenado cada día y he tenido que llevar a cabo unos programas de rehabilitación realmente exigentes. Ha sido duro porqu, al fin y al cabo, tengo 35 años, pero creo que lo estoy haciendo bien ahora y puedo ayudar al equipo”.

Tras haber recuperado el ritmo de partidos, Vinicius capitaneó a su club hacia la conquista de su primer título de la liga brasileña de fútbol sala, tras marcar un tanto vital en la final contra el Krona Joinville Dalponte. Fue un momento especial, como explicó Vinicius: “Competir otra vez, y luego disputar la final de la liga, fue maravilloso. Pero no tengo ni idea de cómo conseguí marcar. No puedo describirlo. El gol llegó en los últimos instantes del encuentro, cuando mi cuerpo estaba cansado. ¡Sólo Dios sabe cómo logré meterlo!”.

Su primera contribución importante a la campaña de Brasil en Tailandia 2012 fue un gol a Japón en su choque inicial. Como no podía ser menos, Vinicius está decidido a saborear cada momento en el sureste de Asia, y así nos lo expresó: “Estoy muy orgulloso de estar jugando mi tercera Copa Mundial de Futsal de la FIFA, y especialmente con 35 años. Quiero disfrutar compitiendo aquí, porque será la última vez que lo haga”.

Un líder humilde
Vinicius, que formó parte de la plantilla de Brasil que ocupó la 3ª plaza en Chinese Taipei 2004, por fin levantó el trofeo cuatro años más tarde en su propio país; esta vez luciendo el brazalete de capitán. Al referirse a esa capitanía en las filas de los tetracampeones mundiales, mostró la típica modestia: “Para ser sincero, llevar el brazalete de capitán no me afecta mucho. Soy la misma persona con o sin él. Siempre trato de decir lo que pienso y de guiar al equipo cuando percibo un error, pero personalmente no le doy una gran importancia a lo de ser capitán”.

En relación al encuentro del miércoles 7 de noviembre contra Portugal, el veterano jugador señaló lo siguiente: “Va a ser complicado, porque Portugal necesita ganar; y para mí será una ocasión especial porque admiro a jugadores portugueses como Ricardinho, Cardinal y Joao Matos. Será un encuentro bastante equilibrado y reñido”.

Aunque Brasil sea la primera selección clasificada para la segunda fase, Vinicius se negó a adelantar acontecimientos. “Hay muchos grupos, y nadie podría asegurar que el nuestro sea el más duro. Creo que cuando la fase de grupos haya concluido, se hará borrón y cuenta nueva y la competición volverá a empezar de cero”, resaltó.

Puede que sus palabras sólo sean fruto de la modestia de un jugador que se sabe parte de un equipo ganador. Sin embargo, una cosa está clara: Vinicius hará todo lo posible por coronar su ‘imposible’ regreso con el título de campeón mundial de fútbol sala.