Despedidas con más orgullo que dolor
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En toda competición se producen decepciones y Tailandia 2012 no es una excepción. Sin embargo, la fase de grupos de esta Copa Mundial de Futsal de la FIFA ha deparado una gran sorpresa: en su conclusión no se ha visto ni un solo gesto de desconsuelo.

Las lágrimas que suelen acompañar una eliminación en la liguilla brillaron por su ausencia, dado que los últimos partidos de la ronda brindaron satisfacciones prácticamente a todos los contendientes. Incluso los equipos eliminados en las circunstancias más crueles, como Kuwait (con el pase casi asegurado hasta que la República Checa arañó un empate in extremis), tuvieron razones para sonreír.

No en vano, los kuwaitíes podían vanagloriarse de haber conseguido para su nación la primera victoria en una Copa Mundial, y además a lo grande, con una exhibición ofensiva de las que hacen época contra Egipto. Por eso, como explicó su seleccionador, el español Luis Fonseca, el partido terminó con gestos de alborozo en lugar de abrazos de consuelo. “Ha sido una experiencia maravillosa para mis hombres jugar en un escenario tan fantástico, donde hemos aprendido un montón de lecciones importantísimas”, declaró. “Estas experiencias nos servirán ahora para elevar la calidad del juego en Kuwait”.

Valiosas lecciones
El aprendizaje de lecciones importantes destaca como el tema recurrente entre las selecciones que regresaban a casa. El entrenador de Marruecos, Hicham Dguig, llegó incluso a enumerar los aspectos concretos que los suyos debían mejorar. “Hemos aprendido que no estamos psicológicamente preparados para enfrentarnos a los grandes y también hemos comprendido que no contamos con la mentalidad apropiada”, reveló. “A partir de ahora, nos concentraremos en estas áreas”.

Su homólogo en el banquillo de Australia, Steven Knight, también se despidió de Tailandia con la condición psicológica de su equipo en sus pensamientos. “Para avanzar, nuestros jugadores necesitan creer que pueden jugar a esto como se tiene que jugar”, explicó. “El problema es que normalmente no competimos a estos niveles, porque nos encontramos en la otra punta del mundo con respecto a los mejores equipos. Por lo tanto, nos ha servido de mucho enfrentarnos a ellos y aprender de selecciones de la talla de Italia o Argentina”.

Australia, al menos, se marchó con una victoria en el equipaje (contra México por 3-1), la primera del país en una Copa Mundial de Futsal de la FIFA en dos décadas. Sin embargo, incluso su víctima de aquel día optó por subrayar los puntos positivos. El técnico de los mexicanos alabó entusiasmado la experiencia que se gana cuando se compite hombro con hombro con la élite de este deporte. “Lo que me ha maravillado de verdad ha sido el ritmo y la precisión con los que juegan algunos equipos”, afirmó Ramón Raya. “Como Italia, por ejemplo, con la fue un auténtico placer compartir la cancha”.

Experiencias enriquecedoras
Desde el entrenador de Costa Rica, Diego Solís, quien describió la competición como “una buena experiencia”, hasta Pablo Prieto, técnico de Libia, que subrayó la importancia de este certamen para el crecimiento de su equipo, cuesta horrores encontrar a alguien que haya pronunciado una sola palabra negativa.

Pero el último lugar en el que buscar a ese alguien es, sin duda alguna, el vestuario de las Islas Salomón, que estalló en una fiesta estrepitosa tras la eliminación del equipo. La razón para tanto festejo, por supuesto, fue la victoria inolvidable e histórica sobre Guatemala, la primera de los Kurukuru en la Copa Mundial de Futsal de la FIFA.

“Ya hemos recibido montones de mensajes de texto de nuestros paisanos. La gente está como loca de contenta”, manifestó Dickson Kadau, su seleccionador. “Se trata de un triunfo magnífico para nuestra nación. Recordaremos esta competición durante muchísimo tiempo”.