La mentalidad, clave en el éxito de los novatos
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Para muchos países, clasificarse para un Mundial supone un éxito en sí mismo. Con todo, aunque esa afirmación es especialmente cierta en el caso de selecciones que nunca antes habían competido a un nivel tan elevado, también lleva aparejado un peligro inherente.

Dicho riesgo, tan comprensible como inevitable, consiste en que esos equipos se acomoden, sin conseguir elevar sus pretensiones más allá de la mera participación. Aquí en Tailandia 2012, tres debutantes en una Copa Mundial de Futsal de la FIFA se han negado a sucumbir a esa tentación.

Aunque nadie habría criticado a Colombia, Panamá o Serbia por haber quedado apeados tras luchar con bravura, los tres se han abierto paso hasta los octavos de final, y los europeos se han clasificado como primeros de grupo. Para el seleccionador serbio, Aca Kovacevic, la clave de ese éxito radica en haber llegado al campeonato no como neófitos inocentes, sino como un equipo con fe en sus posibilidades y un propósito claro.

“Aunque estar aquí ya era un éxito para nosotros, imponernos en nuestro grupo no ha sido una sorpresa total”, declaró a FIFA.com. “En realidad, ése era nuestro objetivo desde el principio. Puede que sea nuestro debut en este torneo, pero Serbia ha participado en todas las competiciones importantes de fútbol sala desde 2006 exceptuando el Mundial de 2008”.

Acento latino
Arney Fonnegra abogaba de forma evidente por una mentalidad similar, si bien el seleccionador colombiano llegó a admitir que sus expectativas previas al torneo se habían visto superadas: “Antes del campeonato, sentíamos que teníamos opciones de pasar a la segunda ronda. Pero pensábamos que lo haríamos como uno de los mejores terceros de grupo, no quedando segundos. Por eso este logro resulta muy satisfactorio. Es agradable saber que estamos dando alegrías a nuestro país haciendo un poco de historia”.

Panamá, encuadrada en el mismo grupo que grandes potencias del fútbol sala como España e Irán, llegó a Tailandia con unas perspectivas más modestas. Aun así, parece que el haber saboreado el éxito en la fase de grupos no ha hecho sino avivar el apetito de sus jugadores en pos de llegar mucho más lejos aún.

“Mentiría si dijera que no me sorprende un poquito cómo nos han salido las cosas”, reconoció Miguel Lasso, el número 9 de los Canaleros. “Creíamos en nosotros mismos, pero se trataba de nuestro primer Mundial, por lo que no estábamos seguros al 100 por cien de con qué nos íbamos a enfrentar. Pero ahora que hemos pasado ronda, queremos llegar lo más lejos posible. ¡Jugar la final estaría bien!”. 

Eso sí que sería todo un logro, especialmente teniendo en cuenta que, como premio por llegar a octavos de final, a Panamá le he tocado un duelo contra el defensor del título. “Se trata de una de las mejores selecciones del mundo, y probablemente de la mejor selección brasileña de la historia”, convino Lasso. “Pero son personas como nosotros. Con la ayuda de Dios, podemos ganarles”.

El sueño serbio
Serbia, a su vez, confía en beneficiarse no de la intervención divina, sino de la baja en Argentina de dos jugadores de primer nivel mundial como Matías Lucuix y Cristian Burruto. “Me dio mucha pena ver lo que le pasó al número 3”, afirmó Kovacevic, en alusión a la fractura de tibia y peroné sufrida por Lucuix. “Pero aunque no jueguen dos de sus mejores jugadores, esperamos que Argentina sea tan competitiva como siempre. Será un partido interesante de ver”.

El duelo de Colombia frente a Irán promete ser igual de fascinante, y Fonnegra está seguro de haber descubierto un importante punto débil en el arsenal del combinado de Asia occidental. “Si comparas a Irán con Rusia, los jugadores iraníes son un poco más lentos”, explicó, “así que la idea es aprovechar la velocidad y la técnica de nuestros jugadores. Los factores clave en este encuentro para nosotros serán la concentración, la serenidad y un montón de paciencia”.

Está por ver si Colombia y las otras debutantes accederán a cuartos de final, pero una cosa está clara: ninguna de esas selecciones se dormirá en los laureles.