Gabriel: "Esta final es un clásico"
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Gabriel no olvidará fácilmente la semifinal de la Copa Mundial de Futsal de la FIFA Tailandia 2012. En la victoria por 3-1 frente a Colombia, el internacional brasileño marcó dos goles y provocó el tercero con un disparo que Jhonathan Toro introdujo en su propia portería.

El pase a la final llegó en vísperas de una fecha muy especial para Gabriel, que el sábado 17 de noviembre cumple 32 años. “La victoria de hoy vale un billete para la final contra España, y marcar dos goles ha sido un poco como recibir un regalo de cumpleaños por adelantado”, declaró el brasileño a FIFA.com tras el partido contra la selección colombiana.

La gran final, que se disputará el domingo, será una reedición de la de Brasil 2008. El duelo contra España será un partido especial para Gabriel, que juega en la liga española desde 2004. El internacional brasileño, al igual que sus compañeros Ari y Wilde, tiene contrato con el FC Barcelona actualmente. Seis de los integrantes del combinado ibérico juegan también en el club catalán, por lo que la final será un duelo entre amigos que defenderán colores diferentes.

Reencuentro con viejos conocidos
“Nos conocemos muy bien porque jugamos juntos en España, pero eso no supondrá una ventaja para ninguno de los dos equipos. España cuenta con excelentes jugadores y creo que será un partido de muchos nervios. Debemos jugar muy concentrados, puesto que cualquier error nos podría salir muy caro”, declaró el experimentado internacional brasileño, que avisa del potencial de Torras y compañía.

Gabriel sabe perfectamente de lo que habla. Además de numerosos títulos a nivel de clubes, el ala brasileño ya se proclamó campeón del mundo con su selección en 2008. En aquella ocasión, la Canarinha se impuso al combinado español en la tanda de penales y conquistó su cuarto título mundialista. Sea como fuere, Gabriel cree que lo acontecido en la final de hace cuatro años no tendrá ninguna importancia cuando el balón comience a rodar el domingo.

“La selección española siempre resulta un hueso muy difícil de roer. Esta final es un clásico. España cuenta con un gran equipo que sabe defenderse muy bien. Los pequeños detalles tendrán una importancia decisiva. Para volver a llevarnos el gato al agua el domingo deberemos estar muy pendientes del rival y contrarrestar su sólida defensa con una buena estrategia”, advirtió.

El equipo es lo más importante
Aunque está por ver si Gabriel vuelve a marcar en la final, lo cierto es que el ala brasileño ya ha anotado tres tantos en la cita tailandesa y reúne las características necesarias para convertirse en una pieza clave para su equipo. Sin embargo, el héroe de la semifinal no quiere ni oír hablar de logros individuales.

“Me da igual quién marque los goles. Igual que en la semifinal me tocó a mí, en la final podría tocarle a cualquier compañero. No suelo ver puerta con demasiada frecuencia, puesto que pertenezco más bien a la clase de jugador que asiste para que sus compañeros marquen. En cualquier caso, lo principal es que el equipo gane, independiente de quién anote los goles”, explica con modestia.

Sin embargo, el internacional brasileño no se muestra en absoluto comedido cuando le preguntamos lo que significaría para él conquistar la Copa Mundial de Futsal de la FIFA por segunda vez. “Está claro que sería magnífico volver a ganar”, responde con un brillo en los ojos. “Para mí supondría el segundo título mundialista, pero para algunos de mis compañeros sería la primera vez. Por eso nos emplearemos al máximo para vencer. Esperamos tener el control del partido y mantener la concentración durante los cuarenta minutos. No podemos permitirnos cometer errores, ya que podrían resultar fatales”, concluyó el brasileño.

En la semifinal quedó claro que Gabriel no es un jugador que cometa errores. De lo contrario, el ala brasileño no estaría a un paso de conquistar su segundo título mundialista ni jugaría en la vigente campeona del mundo y en el mejor equipo del momento en España. Habrá que esperar al domingo para conocer el desenlace de esta historia, pero las perspectivas no podrían ser más halagüeñas para nuestro protagonista.