Irán volvió a demostrar que es la máxima potencia de la especialidad en la región al golear a al dueño de casa Tailandia por 4-0 y obtener por novena vez el Campeonato Asiático de Futsal. Desde que este torneo se disputa, sólo en 2006 lo iraníes no pudieron lograr el título. Además del campeón, también se aseguraron un lugar en la Copa Mundial de Futsal de la FIFA Brasil 2008, el anfitrión, Japón y China.
Antes incluso de la inauguración del campeonato continental, Hossein Shams había vaticinado con acierto que la selección que él entrena y la nación anfitriona disputarían la gran final. "Me parece que en semifinales nos enfrentaremos a Japón, y Tailandia jugará contra Uzbekistán. En la final veremos un Irán-Tailandia", pronosticó.
Increíblemente, Irán había marcado 44 goles antes de llegar al partido decisivo y volvió a hacer alarde de su puntería ante Tailandia. Vahid Shamsaee anotó dos tantos, y Majid Latifi y el capitán Mohammad Reza Heidarain consiguieron uno cada uno para sentenciar una victoria por 4-0. Shamsaee, que terminó el campeonato con 13 dianas en su haber, recibió el premio al máximo goleador y al jugador más valioso.
"Tailandia jugó mejor que en los partidos anteriores", resumió el seleccionador Shams. "Pero nosotros controlamos el juego. Tendríamos que haber marcado más goles, pero quisimos asegurarnos de dejarlo todo atado y bien atado".
El surgimiento de China
La imagen de Irán en lo alto del podio no sorprendió a nadie;
sin embargo, la identidad de otra de las semifinalistas causó un
gran revuelo. Todo el mundo suponía que China caería en cuartos de
final ante Uzbekistán y, no obstante, dio la campanada del certamen
con su victoria por 4-1, que además le otorgó su primera
clasificación de la historia para una fase final de la Copa Mundial
de Futsal de la FIFA.
Los chinos, bajo la batuta del entrenador brasileño Farinha, comenzaron su participación a lo grande con el derribo de Tayikistán por 9-0. La derrota de 8-1 sufrida ante Irán en el siguiente partido cayó como un jarro de agua fría sobre los ánimos de la selección. Sin embargo, China no se amilanó y superó este revés con una victoria por 9-0 ante Kuwait en su último encuentro de grupos, que le valió para concertar la mencionada cita con Uzbekistán en cuartos.
En el partido por el tercer puesto, China remontó en dos ocasiones el marcador hasta igualar a 3-3 con Japón en los últimos minutos. Sin embargo, dos goles en los segundos finales, obra de Komiyama Yusuke, pusieron fin a su resistencia. Pese a la derrota, la selección china había hecho suficiente para celebrar por todo lo alto la conquista de su billete para Brasil.
"¡Por fin nos hemos clasificado para el Mundial! Me resulta difícil dar con las palabras exactas, sobre todo después de haber superado a un equipo como Uzbekistán", declaró un emocionado Farinha. "Sólo quiero agradecer a los jugadores lo mucho que han trabajado en los últimos cuatro meses. Esta vez, el factor decisivo ha sido el trabajo en equipo".



