A horas de jugar la semifinal de la Copa Mundial de Futsal de la FIFA Brasil 2008 ante Rusia, Marquinho habla con una pasmosa tranquilidad. No debería extrañar viniendo de alguien que, el pasado 7 de octubre, cumplió 34 años, edad que lo hace el tercer jugador más veterano del plantel brasileño. Sin embargo, cuando uno presume que el ala está a punto de vivir un partido más de su dilatada carrera mundialista, se percata del error: esta es su primera participación en la gran cita de la especialidad.

El jugador brasileño estaba acostumbrado a atacar, a hacer goles, pero ahora también marca y sabe de táctica. Eso ayuda a encontrar el ideal, que es el equilibrio
Marquinho y los méritos de Brasil

Marquinho se fue ganando la confianza de Paulo César de Oliveira con el correr del tiempo, a punto tal de ser hoy una pieza clave en el andamiaje del equipo. De hecho, ha sido titular en seis de los siete partidos del Mundial. Ante la pregunta de cuál ha sido el gran mérito de Brasil hasta ahora, el dueño de la dorsal número 11 responde a FIFA.com: "La defensa. ".

Brasil había sufrido apenas un gol hasta el partido con Ucrania. De hecho, el tanto de Valeriy Zamyatin cortó una racha de 227 minutos sin tantos en contra. Haber recibido tres en sólo este encuentro no le preocupa al brasileño. "Jugamos algo relajados, pero era de esperarse. Nos sorprendió estar en desventaja, y hasta debimos a hacer un desgaste mayor a lo pensado. Pero también nos sirvió para probarnos que podemos venir de atrás, algo que no nos había pasado antes en el torneo", analiza.

Un "viejo" conocido
A pesar de haber haberla goleado 7-0 en la fase de grupos, el pase de Rusia a semifinales no sorprende a Marquinho. "Es un equipo duro, que ha mostrado un gran nivel no sólo en este Mundial, sino en los últimos tiempos. De hecho, tuvo un muy buen torneo europeo el año pasado", afirma. ¿Vale aquella victoria como medida? "Claro que sí, siempre se aprende algo. Ahora deberemos repesar ese juego para ver cómo en qué ha mejorado desde aquel día. Igualmente, repetimos una actuación así, entonces tenemos muchas posibilidades de ser finalistas".

Sobre la otra seminal, el ala no se anima a dar un pálpito. "España e Italia se conocen demasiado, y la diferencia será mínima. Nosotros deberemos ver ese partido con ojos analíticos. Pero cualquiera de los dos que lleguen a la final lo tendrá bien merecido".

Deberemos mantener la calma y jugar a nuestro ritmo, no al ritmo de la gente
Marquinho y la clave para vencer a Rusia

Para terminar, Marquinho no quiere oír hablar de favoritismos ante Rusia. "Sabemos de la presión que significa estar jugando en casa, y de que contamos con una afición muy exigente. Pero tanto ellos como nosotros somos conscientes que ningún partido se gana en la víspera, y que una vez que pita el árbitro, hay que correr mucho para ganar. ".