El jueves se disputará la semifinal de la Copa Mundial de Futsal de la FIFA 2008 entre el campeón del mundo, España, y el subcampeón, Italia. Ambos combinados están ligados por una añeja rivalidad, que hasta ahora ha tenido como principales hitos la final de la Copa Mundial de Futsal de la FIFA 2004 y el Campeonato Europeo de Futsal 2007. Las dos veces se impusieron los ibéricos. En Chinese Taipei, el marcador fue de 2-1 favorable a los españoles, mientras que la final continental entablada en noviembre del año pasado se resolvió con un 3-1. Antes del inminente duelo de titanes, FIFA.com charló con los porteros de ambos conjuntos.
Italia y España quieren aprender de sus errores
"Fue una tarea difícil. Jugamos una excelente primera mitad contra Irán, pero luego cometimos algunos fallos y concedimos goles en jugadas a balón parado, lo que no suele ser habitual en nosotros. Estamos aprendiendo de partido en partido y no volveremos a caer en estos errores en la semifinal contra España", asevera Alexandre Feller, guardameta de la selección italiana de futsal, en su análisis retrospectivo y prospectivo.
Tampoco el conjunto español ha alcanzado ni mucho menos su límite superior, si hacemos caso de lo que nos dice su portero, Luis Amado. "Nuestro equipo está avanzando paso a paso y mejorando constantemente. Creo que el empate contra Irán en el primer partido nos despabiló. Seguimos invictos y estamos preparados para la semifinal", advierte Amado, que en el último compromiso contra Paraguay se tomó un respiro y no jugó.
Duelo europeo y Brasil a la vista
El jueves se librará en Río de Janeiro la gran contienda europea, y da la sensación de que los dos arqueros están ansiosos por saltar a la cancha. "Será una tarea complicada. España es, junto a Brasil, el gran favorito. Ha sido dos veces campeona del mundo. Siempre es difícil jugar contra ellos, pero nosotros sabemos que podemos plantarles cara. Los respetamos", declara el italiano de 38 años a FIFA.com.
Luis Amado lo ve de otra manera y rechaza el letrero de favorito que quieren colgarle a su equipo: "En un Mundial no hay favoritos. Italia, Rusia, Brasil y España han llegado merecidamente a semifinales. Son cuatro selecciones fuertes, y lamentablemente sólo pasarán dos a la siguiente ronda". Al mismo tiempo, el cancerbero de 1,86 metros de estatura, expresa sus deseos en torno a la posible final. "Si ganáramos contra Italia, preferiría jugar contra Rusia. Brasil tiene la ventaja de jugar en casa, lo que hará aún más difícil enfrentarse a ellos", explica el dorsal número uno de la Roja.
Es una opinión que comparte el custodio italiano. A su juicio, la anfitriona de esta cita mundialista es la formación con más probabilidades de ceñirse los laureles. "Si hablamos del título, entonces Brasil es el favorito, sobre todo porque juega ante su público. Pero nosotros vamos a concentrarnos primero en superar a España y, si conseguimos la victoria, ya pensaremos luego en Brasil".
Reconocimiento y respeto por el contrario
En las respuestas de los dos guardametas se refleja el respeto mutuo que se tienen. Eso se nota sobre todo cuando se hace referencia al homólogo. "Feller es un magnífico guardameta, uno de los mejores del mundo. Aunque lleva ya muchos años de servicio, actualmente está jugando a su nivel más alto", afirma el español en elogio del italiano.
Y a la inversa, también Feller encuentra palabras de reconocimiento para las facultades de Amado, eso sí, sin apartar nunca la vista de su objetivo: el acceso a la final. "Hemos jugado grandes partidos entre nosotros, él por su parte y yo por la mía. Será difícil vencer, porque él es un buen portero, el mejor del mundo. Haremos nuestro trabajo con independencia de este duelo individual, y esperamos que esta vez el final feliz sea para nosotros", concluye Feller en su conversación con FIFA.com.
El jueves ambos arqueros sabrán más cosas y podrán dedicar su atención a preparar o bien el partido por el tercer puesto o bien la final del certamen. Hasta entonces, Alexandre Feller y Luis Amado se entrenarán para dar lo mejor de sí mismos en la reedición del colosal choque europeo, en donde los italianos saldrán con el propósito de desembarazarse por fin de su traje de eterno segundón, y los españoles con el afán de optar a defender el título por segunda vez consecutiva.


