En la final de la Copa Mundial de la FIFA de Futsal España 1996, Brasil logró su tercera corona a costa de los dueños de casa. Cuatro años más tarde, en Guatemala 2000, los europeos se tomaron revancha para lograr así su primer título. En China Taipei 2004, estos rivales volvieron a verse las caras pero semifinales, donde otra vez festejaron los españoles, que luego levantarían su segunda vuelta olímpica...
Ahora que la sexta edición de la competición se jugaba en tierra brasileña, ¿quién no esperaba ver a estas dos potencias en el encuentro decisivo?
"Todo el mundo hablaba de esta final, pero creo que nosotros siempre tuvimos lo los pies sobre el suelo. Éramos conscientes de que Brasil sí, quizás por su tipo de juego, iba a llegar con algo más de facilidad, pero no es ‘nuestro estilo'. Nosotros siempre sufrimos, tenemos un juego mucho más táctico y menos vistoso pero, afortunadamente, estamos otra vez en el último partido del torneo", asegura a FIFA.com. Kike, una de las máximas figuras del conjunto español.
El experimentado defensor sabe que aún repiquetean los ecos de la infartante semifinal ante Italia, decidida con un autogol de Adriano Foglia en el último segundo del tiempo suplementario. "He jugado muchos partidos, pero con un final como ese, nunca. Aunque con Italia siempre salen así de cerrados", afirma. Luego profundiza su análisis: "Nuestro juego radica en sacar la ventaja y conservarla. Hicimos el trabajo de meter el primer tanto, aunque luego bajamos demasiado a defensa y pasamos problemas. Pero hubo capacidad de reacción y estuvimos concentrados hasta el final".
El ayer y el mañana
Kike es uno los tres sobrevivientes de los títulos de 2000 y 2004 (los otros dos son Luis Amado y Javi Rodríguez) y, como tal, es palabra autorizada para comparar aquellos equipos con éste. "¡Salvo que yo estoy mucho más viejo, no tienen nada que ver!", se ríe con ganas. Después agrega: "Creo que la de Guatemala es la mejor generación de fútbol sala que ha dado España y, aunque lo deseo, veo difícil se repita. La de China Taipei fue una selección extraña. Llegamos con problemas, Daniel estaba lesionado... Pero la derrota con Italia sacó a relucir el carácter de aquel grupo. Ahora estamos en la última parte de un ciclo y se viene un recambio importante. El futuro dirá".
A punto de jugar su 21º partido mundialista, ¿estará pensando Kike en retirarse? "Yo no tengo una posición tomada, aunque tampoco queda mucho recorrido. Igualmente no es momento de pensarlo, decisiones así se toman con tranquilidad y en frío. Pero los mundiales suelen ser finales de ciclo. Creo que es sano", asegura el cierre de 30 años.
Hoy, Brasil
Kike vuelve rápidamente al presente y analiza el trascendente partido del domingo. "¿Cómo se le gana Brasil? Con trabajo, humildad y unión, algo que este grupo tiene. Y sobre todo, es importante enfrentarle sin complejos: te pueden ganar, sí, pero tú también les puedes ganar a ellos. Eso lo tenemos muy claro y lo hemos probado", afirma.
La falsa modestia no es parte del discurso de Kike, pero tampoco lo es la soberbia. Por eso puede concluir su conversación con FIFA.com con palabras contundentes. "España siempre se imagina campeón. Luego si perdemos, felicitaremos a nuestro rival y listo. Así es el deporte. Pero ganarle a Brasil en Brasil sería demasiado. Desde el momento que supimos que esta sería la sede, queríamos estar en esta situación, jugar este partido, con el ambiente y todo... Si somos capaces de ganar, el juego lo dirá. Los respetamos y sabemos que son una selección tremenda, pero confiamos mucho en nosotros mismos".


