Javier Lozano es mucho más que una palabra autorizada sobre el parquet. Con dos títulos de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA como seleccionador de España en su currículum, el ex técnico es una suerte de gurú de la especialidad por sus logros, pero también por su legado.

Porque el hoy Presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala española, a punto de cumplir 56 años, no sólo supo cómo ponerle fin al reinado de Brasil en Guatemala 2000, sino que además repitió el título cuatro años después y generó una corriente tal en su país cuyas ramificaciones llegaron hasta Colombia 2016, donde cinco de las 24 participantes tuvieron un entrenador español.

Después asistir por segunda vez a un Mundial como miembro del Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA, Lozano conversó con FIFA.com sobre lo que dejó la octava edición del torneo, una que se destacó por un ganador primerizo y sorpresas de todos tipo.

Señor Lozano, ¿cuál es su primer balance?
Que ha sido el Mundial del cambio, de la democratización del fútsal. No sólo porque hubo finalistas y campeón inéditos, sino porque despertó la ilusión para los países emergentes. Cuando ves que hay posibilidades, aumentan los recursos y el deseo de mejorar, ¡porque es tan bonito jugar una final y ganarla! Es una fuerza que mueve estructuras.

¿Celebra que Colombia 2016 haya coronado a un nuevo campeón?
Toda ruptura de una hegemonía se festeja. Ahora ha sido la humanización del mito de que siempre ganarían Brasil y España, así como en Guatemala 2000 lo fue el que nadie podría con los brasileños. Hoy percibo un soplo de aire fresco como lo fue aquel.

¿Existe un nuevo orden del fútsal Mundial?
Más que un nuevo orden veo una nueva distribución. Lo esperanzador es que se unirán cada vez más equipos, algo saludable para toda competición. Si el Mundial tuvo cinco o seis candidatos, quiere decir que el fútsal ha alcanzado la madurez como deporte.

¿Qué opina de los tropiezos de potencias como Brasil, España e Italia?
Los 'grandes' seguirán siendo 'grandes', sobre todo tras esa bofetada de realismo que ha sido confirmar que ya no se gana con el nombre, pero ahora estarán acompañados. He ahí otro de los mensajes de Colombia: se tiene éxito desde el trabajo y la humildad. Sin concentración ni tensión, puedes perder sin importar cuán 'grande' eres.

En líneas generales, ¿qué sería lo primero que resaltaría en lo futbolístico?
Que los equipos van entendiendo que los sistemas tácticos no son compartimientos estancos sino un metal dúctil que se va transformando. Son herramientas para que saques todo tu conocimiento táctico. Es bueno combinar esos sistemas en un partido, y once de las veinticuatro selecciones participantes se han animado a hacerlo.

¿A qué se lo atribuye?
A que también hubo cambios en el liderazgo. Entre otros, han aparecido técnicos que han sido jugadores y tienen savia nueva en lugar de fórmulas cerradas. Son generosos, humildes y han sabido agregarle razón a su pasión, y convencer a los jugadores de sus ideas.

Uno de los aspectos destacados resultó el uso del arquero jugador. ¿Qué reflexión le merece?
Si no distorsiona la filosofía detrás de la regla, que es arriesgar al jugar con superioridad numérica en ataque, aporta emoción y pasión, identidades de este deporte. Si lo haces para consumir minutos, no perder por mucho o sacar de quicio al rival, eso pervierte la regla y debe penarse.

Pero, ¿no le está quitando a los equipos menores una herramienta para competir?
Si sabes que eres inferior, debes ir al Mundial a crecer, a luchar no contra los grandes sino contra ti mismo. Si te costará obtener resultados, debes buscar objetivos de rendimiento, y tomar los partidos como oportunidades para mejorar. El resultado es un proceso de aprendizaje. Del otro modo no tienes ni aprendizaje ni resultados, y desaprovechas la posibilidad de mejorar dañando en el camino al deporte.

Desde lo individual, ¿cuánto afecta al fútsal el retiro de Falcão?
Han habido otros Falcão en la historia. No con tanta habilidad, pero sí con un gran talento cada uno para lo suyo. Lo que cambió es el mundo. Falcão fue tan inteligente dentro como fuera de la pista, aprovechó las comunicaciones de hoy y ayudó muchísimo a popularizar el fútsal.

¿Puede ampliar el concepto?
Falcão no ha salido en la redes sociales a hacer el tonto. Ha tenido una visión comercial y el fútsal, para crecer como deporte, también debe crecer como producto. Toda inversión en la actividad crea un círculo virtuoso, y él fue el primero en entenderlo. La FIFA hizo muy bien en reconocerlo.

¿Ha sido Colombia 2016 el Mundial que acercó definitivamente el fútsal al aficionado común?
Al ser tan cercanos al hincha, el fútsal es en un deporte emocional y social,  eso cala en la gente. Ahora tiene el conducto, su medio de comunicación, que son las redes sociales. Y va a triunfar porque tiene un potencial tremendo.

Para estar a tono con el torneo, en la final prevaleció Argentina, que llegaba de punto. ¿Por qué?
Rusia, a mi juicio, tenía más calidad técnica y experiencia en finales, pero fue inconstante y le faltó convicción en varias fases del partido. Los argentinos, en la victoria de semifinales -contra Portugal-, se declararon oficialmente inconformistas, y ese es el gen de los campeones. Resultó un triunfo de la fe y del equipo, y supone un mensaje al resto de los no campeones: con trabajo de calidad y pasión se puede alcanzar la gloria.