¡Marruecos llevaba muchísimo tiempo esperando ese momento! Los Leones del Atlas pusieron fin a 20 años de reinado de Egipto en el fútbol sala africano firmando su primera victoria en competición oficial contra sus mejores rivales, los Faraones. Y los marroquíes eligieron bien su momento, imponiéndose en la final de la Copa Africana de Naciones de Fútsal (3-2) el pasado 24 de abril. Gracias a ese triunfo, acudirán a la cita mundialista de Colombia el próximo septiembre como campeones continentales.

“Tenía la sensación de que éramos los más fuertes. Nos sentíamos mejor preparados, y simplemente mejores. Ése es el aspecto más satisfactorio de nuestra victoria: que siguió la lógica de las cosas”, asevera a FIFA.com Hicham Dguig, seleccionador de Marruecos, como si fuese una evidencia.

Una muestra de su tremenda confianza es que, antes del certamen, había anunciado que dimitiría si no clasificaba a sus discípulos para el Mundial. “Conozco el fútbol africano y conozco la valía de mis jugadores. Simplemente era consciente de nuestro potencial”, insiste.

Se trataba de un riesgo calculado, porque el arquitecto del destino de Marruecos no deja nada al azar. Todas sus palabras y acciones las medita y analiza. Así, partido a partido, fue convenciendo a sus jugadores de la conveniencia de su punto de vista.

“Noto que mi plantilla tiene una gran confianza en mí. Algunos de ellos tal vez eran un poco escépticos al principio ante mis decisiones, pero luego pudieron constatar que estaban bien fundamentadas. Se produjeron varios hechos detonantes durante nuestra andadura, y esa victoria contra el campeón de África constituye una auténtica culminación”, se congratula.

Inteligencia colectiva
A Dguig, instructor de la FIFA y estratega nato, le gusta comprender y desmenuzar el juego con mucha perspectiva. El fútsal no es una ciencia exacta, pero la asimilación de sus fundamentos tácticos marca la diferencia, según el técnico marroquí de 44 años. El fútbol sala está hecho de múltiples combinaciones de cuatro que entran dentro del ámbito de la geometría. Es importante razonar en términos de vectores y de matrices”.

“Procuro transmitir a mis jugadores esa visión colectiva", continúa. "Lo ideal es ser capaces de pensar lo mismo y al mismo tiempo todos juntos. Hago hincapié en la inteligencia colectiva. El fútbol sala se está haciendo cada vez más táctico. Todos mis jugadores tienen una inteligencia individual desarrollada, pero con eso no es suficiente a estos niveles”. 

La pauta a seguir está marcada: Dguig no es de los que se recrean contando historias. Para él no tiene sentido albergar ambiciones desconectadas de la realidad de la cancha. “No puedo pedir lo imposible a mis jugadores. Conozco demasiado bien el fútbol sala, y soy lo bastante consciente del nivel de África como para entusiasmarme en exceso”, matiza el hombre fuerte de los nuevos campeones de África, con vistas a la próxima cita mundialista.

“Somos los campeones de un fútbol todavía en vías de desarrollo. Marruecos ha crecido muy deprisa en los últimos años. Yo propuse un primer proyecto de cuatro años para proseguir ese crecimiento, con la ambición de llegar al siguiente Mundial con más ambición todavía”, señala un hombre que sabe lo que hace y piensa lo que dice. “Nos hemos beneficiado del respaldo y de la voluntad de la federación marroquí para alcanzar la cima de África, y esto es sólo el principio”.

Una final de entrada
Lo siguiente sería atisbar la cima mundial. Y las primeras rampas pasan por un grupo para echarse a temblar, con España, Irán y Azerbaiyán. En su segunda participación en una Copa Mundial, tras una primera experiencia en Tailandia 2012 saldada con 3 derrotas en 3 partidos, los Leones del Atlas se cruzarán en el camino de la campeona de Europa, de la campeona de Asia y de una potencia en ciernes del fútsal europeo. “No podíamos imaginar un sorteo peor”, lamenta Dguig.

Fiel a su actitud racional, el seleccionador quiere mantener la cabeza sobre los hombros. “Los demás son sencillamente más fuertes que nosotros”, considera. "Azerbaiyán es la selección que está menos fuera de nuestro alcance. Se trata de la única vía para soñar con un tercer puesto”, anuncia, antes de referirse a una posible clasificación para la segunda fase.

“Podemos soñar con los octavos de final siempre que ganemos el partido contra Azerbaiyán, con el que empezaremos el campeonato. Centraremos nuestra preparación en ese encuentro fundamental para ambos combinados. Será nuestra final particular”, continúa con sinceridad.

Eso no impide que Dguig rebose de optimismo de cara al futuro. Ante todo, se trata de que sus discípulos sean pacientes y aplicados. “Ya tenemos muy buenas bases. Tengo el convencimiento de que podremos aspirar mucho más alto en el futuro, pero antes necesitamos seguir profesionalizando nuestro fútbol sala y esmerándonos”, concluye.

Por de pronto, los Leones del Atlas han obtenido un pasaporte al Mundial para acelerar su crecimiento. Ya tenían a un buen profesor, y difícilmente podrán encontrar mejor escuela…