Todos los jugadores tienen sus propios rituales en vísperas de un partido importante. Calzarse primero su bota favorita, saltar al terreno de juego con un pie determinado... El internacional ruso Sergey Abramov, de 26 años, tiene solamente la siguiente regla: "Normalmente, no concedo entrevistas", desvela el delantero antes de la final de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016 en su charla con FIFA.com.

Pero antes de una final mundialista la rutina se altera casi por completo, y por eso ha decidido hacer una excepción esta vez. Quizá se deba a que anotó un gol de ensueño en el último partido y por eso está de buen humor. En la semifinal contra Irán, y con 1-1 en el marcador, su equipo botó un córner. El balón llegó bombeado hasta la posición de Abramov, cuya poderosa volea se alojó en el fondo de las mallas. "He visto el gol un par de veces y estoy seguro de que, cuando finalice el torneo, lo volveré a ver", afirma con orgullo este atacante de 1.69 metros de altura.

De hecho, Abramov tiene fama de marcar goles preciosos en partidos importantes. En la semifinal de la Eurocopa de la UEFA 2016 contra Serbia, recibió la pelota en la banda, la picó por encima de un defensor rival y anotó también de volea, con un remate con el exterior del pie que batió al arquero. "Aquel gol me gusta incluso más que el que anoté contra Irán. Son completamente distintos, pero creo que aquel fue aún mejor", opina Abramov, padre de una niña que está punto de cumplir dos años.

En su análisis, el dorsal número 9 de Rusia, que nació el 9 de septiembre de 1990, se muestra muy relajado. Ni rastro, al menos de puertas hacia afuera, de nerviosismo ante la proximidad de la final. "La verdad es que siempre estoy muy tranquilo antes de estos partidos, espero que en Colombia también sea así".

Lo único de lo que carece Abramov es de experiencia, ya que está disputando su primera Copa Mundial. Pero, de momento, puede estar muy satisfecho con su rendimiento.

Con el objetivo entre ceja y ceja
"Me encuentro muy bien aquí y estoy disfrutando del Mundial. Es fantástico ver jugar a tantas otras selecciones y, cómo no, el ambiente en los pabellones. Y, aunque los aficionados no siempre nos animen a nosotros, siempre es emocionante cuando suben los decibelios", asegura Abramov, que suma dos goles y una asistencia en la cita colombiana.

Y lo mejor está aún por llegar. El sábado 1 de octubre, Rusia se enfrenta a Argentina en la final (21:30 CET). Es la primera vez que el combinado europeo llega hasta la instancia decisiva, y tiene ante sí una gran ocasión de levantar el trofeo de campeón mundial. En su camino hasta Cali, Abramov y los suyos han demostrado una gran concentración. Nada ha podido detenerlos. Tenían claro cuál era su objetivo y ahora están decididos a alcanzarlo.

Un triunfo contra la Albiceleste será suficiente para levantar el trofeo. Abramov se muestra confiado durante la entrevista, pero prefiere no hacer pronósticos. A la pregunta de quién ganará el partido, se limita a sonreír y decir: "Seguro que será un partido magnífico para todos los aficionados", señala este excelente jugador de fútsal nacido en las afueras de Ekaterimburgo.

La concentración será clave para dar una alegría a toda la hinchada rusa. Abramov rompió su ritual de no conceder entrevistas, pero su número nueve de la suerte lo compensará todo. Ése es el talismán que nadie le arrebatará en vísperas del partido más importante de su carrera.