Argentina no pudo haber hecho mucho más en sus esfuerzos por deshacerse de Ucrania. Aunque se trató de un encuentro muy reñido, basado en dos defensas muy sólidas, según avanzaban los minutos el partido fue convirtiéndose en un asedio constante de la Albiceleste.

Disparo tras disparo, ocasión tras ocasión, los argentinos no pudieron abrir brecha y, al cabo de cuarenta y muchos minutos, los penales parecían algo inevitable, pues el arquero ucraniano Ievgen Ivanyak había parado 21 tiros a puerta seguidos. Pero a falta de 90 segundos, una sexta falta de Ucrania brindó a Argentina la oportunidad de ejecutar el 22º. Entonces salió a la palestra Leandro Cuzzolino…

"Mi mente estaba totalmente lúcida", señala Cuzzolino a FIFA.com sobre el momento en el que se vio enfrentado a un portero aparentemente imbatible, con un doble penal a 10 metros de la portería. En caso de que fallase, el precio a pagar era la lotería de los penales; pero unas palabras apropiadas al oído por parte de sus compañeros lograron surtir el efecto deseado.

"Simplemente sabía que tenía que marcar por mis compañeros", explica el jugador de 29 años. "Me infundieron toda la confianza que necesitaba para cumplir con mi trabajo y, simplemente, no podía fallar". El resultado fue exactamente el que había esperado: su disparo raso, potente y preciso encontró la hendidura en el blindaje de Ivanyak, colándose junto al poste derecho.

"Tengo que felicitar al arquero", destaca gentilmente Cuzzolino una vez concluido el partido. "Fue el mejor jugador sobre la cancha; estuvo increíble. Pero sobre todo, tengo que dar las gracias a Dios porque pudimos conseguir nuestro gol. No hay nada más que decir".

Y después de haber trabajado duro, sudado tinta y buscado el gol infructuosamente durante 48 minutos y 30 segundos, la euforia al ver temblar las redes fue tremenda: “Me invadieron distintas emociones cuando vi que entraba al fondo de la red. Fue como si nos hubiesen quitado un peso de los hombros en cuanto traspasó la línea”.

Un triunfo que obrará milagros
Argentina se ha mostrado irregular por momentos en lo que llevamos de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016. Después de sendas actuaciones poco convincentes en la zaga contra Islas Salomón y Costa Rica –una parcela en la que la Albiceleste suele sobresalir con bastante frecuencia–, el delantero del Pescara cree que el hecho de superar esos altibajos podría ser el empujón psicológico necesario para impulsar al equipo hacia delante.

"Fue increíble que no ganásemos el partido antes, porque jugamos muy bien", asevera, tras  haber añadido un cuarto gol mundialista a los tres que marcó en Tailandia 2012 –donde el equipo cayó eliminado en cuartos de final–. "Podríamos haber metido fácilmente dos o tres como mínimo".

"Pero esta victoria va a obrar milagros para nuestra confianza; la necesitábamos para saber dónde estamos", continúa Cuzzolino. "Con esta victoria seremos más fuertes, jugaremos al 100 por cien, y creo que daremos otro paso hacia delante en los cuartos de final".

El próximo rival será Egipto, que también pasó a cuartos en la prórroga tras cargarse a Italia de manera similarmente tardía. Ambas selecciones se han medido dos veces anteriormente, en Guatemala 2000 y Brasil 2008, y Argentina salió airosa en ambas ocasiones. Pero esta vez, la pregunta en Medellín radicará en saber cuál de esos dos triunfos tan agónicos en octavos resultará una mayor inyección de moral en la búsqueda de las semifinales.