Alrededor de esta fecha, pero en 2013, Abdelrahman Elashwal tenía 19 años se ganaba la vida como repartidor en la lavandería de su padre. En su moto de baja cilindrada, realizaba las entregas a domicilio del negocio familiar a través de las caóticas calles de Guiza, la misma ciudad donde yacen las pirámides más famosas del planeta.

Según cuenta el propio Elashwal, todo cambió el día que su padre le propuso que probara suerte en un club de fútbol de la zona, pero él eligió el fútsal. A la luz de los hechos, está claro que tomó la decisión correcta: tres años después, fue el héroe de Egipto en la histórica victoria sobre Italia en los octavos de final de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016.

"Es difícil describir la alegría que nos produjo eliminar a Italia", dice el pívot de 22 años a FIFA.com, autor de un triplete en ese juego. "Nadie creía en nosotros como nosotros mismos, y aquí estamos. Somos los mejores de África y uno de los ocho mejores del mundo".

En su voz hay orgullo, y no es para menos. Pero entonces cuenta un detalle que pudo haber pasado desapercibido para la mayoría. "Algunos jugadores italianos habían posteado en sus redes sociales que iban a clasificar, que tenían confianza en derrotarnos. Eso nos motivó aún más", dice el dueño del dorsal 3.

Un dígito que, aclara Elashwal, es cada vez más especial para él. "Es el mismo que uso en mi club, y el que pedí para utilizar en Mundial. ¡Y tres goles le anoté a Italia! Es mi número de la suerte, ya no quedan dudas", exclama con sonrisa, quien totaliza una asistencia y cinco dianas en el campeonato.

Notas mentales
El más importante fue, indudablemente, el del 4-3 en el tiempo suplementario, a la postre el tanto de la victoria. "Cuando vi que el defensor se resbaló, supe que el balón iba a quedarme con sólo el portero por delante. En ese instante me dije 'está calmado y hazlo fácil', por eso lo esquivé para mi pierna zurda. Después, ni me  acuerdo cómo festejé".

Elashwal es uno de los ocho futbolistas del Misr Lel-Makkasa Sporting Club que hay en el plantel egipcio. El equipo juega en la ciudad de Fayoum, aunque Abdelrahman vive y estudia Comercio en El Cairo. Allí lo espera también su novia, con planes de matrimonio inminente.

Pero nada de todo eso lo distrae ahora. Sobre todo porque enfrentarán a una Argentina que, más allá de su buen presente, ha derrotado a Egipto en sus dos enfrentamientos mundialistas previos: fue 4-3 en Guatemala 2000 y 4-2 en Brasil 2008.

"Los conocemos bastante. Juegan un fútsal de ataque, pero también defienden bien. No creo que haya un favorito. Será un duelo interesante para jugar y para el público", avisa el pívot de 1,70 metros de altura.

Más allá de lo futbolístico, hay una cuestión psicológica de cara al duelo por cuartos de final, y Elashwal lo tiene claro. "No podemos quedarnos con haber eliminado a Italia. Sabemos que emocionalmente fue muy significativo, pero queremos más. Y estaremos listos en lo mental para enfrentar a Argentina".