Ucrania lleva tiempo rindiendo muy bien en las grandes citas de fútbol sala, como demuestra el haber llegado a cuartos de final en todas las competiciones de la UEFA y de la FIFA desde 2010. Pero últimamente, mantener el listón tan alto viene entrañando todo un reto.

“Como sabrá mucha gente, la situación allí no es fácil en estos momentos”, explica a FIFA.com Dmytro Bondar, segundo capitán de la selección ucraniana. “Pero al menos, el equipo no se ha hundido y ha logrado mantener su nivel, aunque en algunos aspectos hemos mejorado”.

Tras haber portado el brazalete en el último encuentro de la liguilla –un choque previsiblemente delicado contra una Australia que necesitaba un buen resultado–, Bondar y sus compañeros vencieron por 3-1, manteniendo la racha ucraniana de haber superado la primera fase en todas las Copas Mundiales de Fútsal de la FIFA que ha disputado. Sin duda, un sólido historial en su conjunto, aunque el veterano jugador de 32 años sabe que, este año, ese logro deja un regusto de satisfacción añadido.

“Es un historial del que estamos orgullosos, pero la situación en Ucrania es difícil, debido a una combinación de factores políticos y económicos. Sí que tuvimos un periodo muy bueno para el fútbol sala en Ucrania, en el que muchos equipos tenían jugadores de calidad, pero actualmente no es así”, matiza.

“Desgraciadamente, perdimos a algunos equipos potentes de fútsal en Ucrania, pero lo verdaderamente positivo es que seguimos teniendo algunos jugadores sensacionales con los que hemos estado trabajando y entrenando. Por eso podemos seguir representando tan bien a Ucrania en los Campeonatos de Europa y los Mundiales”, sostiene Bondar.

Sin embargo, no hay manera de persuadirle para que compare a las diferentes selecciones ucranianas a lo largo de todos esos años de consistencia... “¡No me dejaré convencer para comparar a algunos equipos anteriores con éste!”, asegura riendo.

Eso sí, aunque el equipo haya podido conservar este núcleo de talentos capaces de mantenerse firmes entre los mejores del mundo, en su plantilla sólo están representados cuatro equipos de la liga ucraniana. La mitad de la selección procede del club donde juega Bondar, el Lokomotiv Kharkiv, que encabezó la tabla en la pasada liga antes de quedar subcampeón en las eliminatorias por el título, por detrás del Energy Lviv.

“Como tenemos algunos problemas en Ucrania y no hay muchos equipos potentes, la liga ucraniana no es la más competitiva en estos momentos”, admite Bondar. “Eso se ha visto reflejado en las actuaciones y resultados en el plano internacional. Dado que la liga nacional es bastante floja, los jugadores no están teniendo ocasión de adquirir la experiencia que necesitan”.

Corto y largo plazo
Sin embargo, después de que su ajustada derrota por 1-3 ante Brasil –más apretada incluso de lo que indica el marcador– demostrase que Ucrania es capaz de inquietar a las grandes selecciones, de ningún modo se antoja invencible Argentina, su siguiente escollo en octavos de final. Aun así, Bondar no espera un partido nada fácil: “Los argentinos juegan un fútbol muy potente cuando están en forma, y tienen mucha movilidad, por lo que será todo un reto”.

En todo caso, el equipo se verá reforzado atrás con el regreso de su portero y capitán Yevgen Ivanyak, sancionado para el partido contra Australia; aunque Bondar asumió la capitanía con aplomo y anotó el crucial tanto del 2-0. “Cuando llevas el brazalete de capitán tienes que asumir la responsabilidad no sólo por tu equipo, sino también por tu capitán, que está sentado en el área técnica. Por tanto, en cierto sentido, esa victoria no fue sólo por el equipo, sino también por él”.

Bondar considera muy importante tener al arquero presente en tres Mundiales liderando al equipo este jueves: “Ivanyak es nuestro capitán y el líder de nuestro equipo, y todo el equipo sigue su ejemplo. Por eso es importantísimo tenerlo de vuelta para el choque contra Argentina”.

A corto plazo, Bondar no pierde el optimismo, pero ¿y a largo plazo? ¿Tiene esperanzas de que el juego y el caché de Ucrania vuelvan a ser los de antaño? “Por supuesto que hay esperanzas”.