"Nuestra gran baza es mantener la compostura hasta el último minuto”, destacó el seleccionador Seyed Nazemalsharieh tras el triunfo de Irán en cuartos. Sin duda, unas palabras que servirían para definir perfectamente al espigado Ahmad Esmaeilpour.

De hecho, parece que al dorsal número 3 de Irán le gustan las emociones fuertes. Los campeones de Asia han eliminado a dos selecciones sudamericanas en las dos últimas rondas, y ambas se han despedido de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016 tras sendas intervenciones tardías de Esmaeilpour con el pie derecho.

Si bien su penal ganador en la tanda de octavos contra Brasil, después de un vibrante empate a cuatro, fue digno del mejor de los guiones, su tanto frente a Paraguay, cuando apenas quedaban 22 segundos para ir a los penales, fue más dramático si cabe. Después de un duelo de alternativas para los dos equipos, y con 3-3 en el marcador, el balón cayó a los pies de Esmaeilpour tras el rechace de un disparo de Mahdi Javid.

“Fue algo como caído del cielo”, recuerda a FIFA.com sobre la jugada. “Es un momento que no puedo describir. En ese instante, sentí algo de ansiedad, me preocupaba no aprovechar la oportunidad, pero en lo único que pensaba era en chutar. Sabía que podía cambiar el destino de nuestra selección”.

Recuerdos inolvidables
Y eso es precisamente lo que ha hecho en los dos últimos partidos, con acciones que han desatado la euforia de los suyos. “Los dos fueron momentos muy dulces que guardaré para siempre en un rincón muy especial de mi memoria".

Sin embargo, de no haber sido dianas tan importantes y, sobre todo, si la segunda no hubiera sido tan dramática, se estaría hablando mucho más del gol que estableció el 1-1: un misil teledirigido desde 12 metros que se coló por la mismísima escuadra. “No es la primera vez que marco un gol así”, asegura con una mirada cómplice.

Después de calentar motores e intentar disparos similares durante todo el encuentro —una de sus prioridades—, podría afirmarse que a Esmaeilpour le gusta ver cómo el balón entra por ese ángulo del arco. “A todos nos gusta marcar goles así de espectaculares”, añade.

Y, por lo visto, a su compañero Javid también, autor de un tanto casi idéntico en el mismo partido. Pero ¿cuál fue mejor, el de Esmaeilpour o el de Javid? “Eso que lo juzguen otros, no me corresponde a mí decirlo, pero, personalmente, me gustó el de Javid”, responde con una sonrisa que se vuelve carcajada tras alabar su diplomacia.

Nuevas cotas a la vista
En cualquier caso, los goles de Esmaeilpour han reportado a Irán mucho más que dos triunfos. Sus heroicidades en el último suspiro han permitido a su selección igualar su mejor actuación en una Copa Mundial de Fútsal, que se remonta al cuarto puesto obtenido en la edición de 1992.

“Hacía 24 años que no nos metíamos en semifinales. Por eso, nuestro primer objetivo era igualar esa marca, y ya lo hemos cumplido. Ahora queremos conseguir al menos la tercera plaza y colgarnos una medalla”.

Para ello, Irán tendrá que deshacerse de Rusia, una empresa que no gusta del todo al pívot, pero por un motivo distinto al que cabría esperar. “Algunos de nosotros queríamos medirnos a España, porque nos habría gustado enmendar los errores que cometimos en el primer partido”, reveló, recordando su derrota inicial en el torneo.

“Creemos que aquel 1-5 no refleja la diferencia real entre ambos equipos. Nos habría gustado tener esa oportunidad, pero Rusia es nuestro próximo rival y estamos preparados”.

Y, dado que la eliminación de España garantiza que habrá un nuevo campeón mundial, ¿por qué no Irán? “Desde luego, eso es lo que esperamos nosotros”.