- ¡Ni siendo campeón del mundo me quito la barba!

Joao Matos lanza una carcajada que contagia en su charla con FIFA.com. Su look es llamativo, y él lo sabe. De hecho, basta con ver sus fotos en Tailandia 2012, su primera Copa Mundial de Fútsal de la FIFA, para notar la diferencia. Cara limpia, pelo corto...

"Todo comenzó en el Europeo de 2014", dice el cierre de 29 años. "Sencillamente, fue allí que me rasuré con cuchilla de afeitar por última vez. Desde entonces solo me paso la máquina eléctrica. Y la cuido como cuidas tu pelo: champú, crema de afeitar y pasarse el peine", agrega con humor.

Después de dos años, Joao Matos tiene dos cosas claras al respecto: "Ya no me gusta verme mi cara sin barba. Además, admito que es como mi marca".

A tal punto llega el asunto que, ante la propuesta de firmar un papel en blanco para quitársela  si sale campeón, es que surge aquella respuesta del inicio. "Insisto, ya no me imagino sin barba. Así que ni aunque sea campeón del mundo pienso afeitármela".

Su 'marca' ha tenido una gran acogida durante Colombia 2016, sobre todo entre los aficionados locales, quienes le piden una selfie tras otra. De hecho, fue el último jugador portugués en dejar el parquet del Coliseo el Pueblo tras el 4-0 sobre Costa Rica por los octavos de final.

"No importa si es por la barba, porque jugamos bien o porque les caemos simpáticos. Pagan por ver a Portugal y merecen nuestro respeto. Además, es muy bonito sentir el calor de la gente, sobre todo si estás lejos de casa", dice el jugador del Sporting.

Su sello futbolístico
Pero Joao Matos, quien lleva tatuados en los brazos a sus abuelos, padres, hermanos e hijo, y se prepara para recibir a una niña el 28 de octubre, ha dejado otra marca, y es futbolística.

Una que quizás pasa desapercibida para los hinchas, pero no para sus compañeros y menos para sus rivales: es un cierre dinámico, veloz y lúcido a la hora de encontrar al compañero mejor ubicado. De hecho, lleva tres asistencias en lo que del Mundial.

"Es fácil jugar en un equipo así. Contamos con futbolistas de una calidad por encima de la media. Y todos saben qué rol ocupan y qué trabajo deben hacer para potenciar el colectivo", dice Matos, el mismo que probó el fútsal de chaval y jamás pensó en jugar a otra cosa -"si eres niños y tocas el balón ciento de veces, ¿cómo no te va a gustar este deporte?"-.

Incluso tiene en claro que la selección hay primeras y segundas guitarras. "Quizás Ricardinho y Cardinal llevan un porcentaje mayor de responsabilidad, no lo vamos a negar. Lo bueno es que en la medida en que el rival se preocupe por ellos, el resto podemos aprovecharlo".

Hasta aquí la estrategia parece haber dado resultado. "Pero no ha sido fácil", recalca. "Incluso ante Panamá debimos trabajar el partido. Admito que Portugal, sin subestimar a nadie, se preparó para llegar lo mejor posible a estas instancias".

En su horizonte aparece Azerbaiyán, la única selección debutante entre las ocho mejores del certamen. "Es un rival que depende de sus individualidades, y las tiene muy buenas. Sus brasileños nacionalizados muestran mucha calidad, será importante estarles encima".

Y no le pregunten si Portugal está para campeón. "Decir algo así cuando todavía no ganamos nunca nada sería un error. Estamos para ir partido a partido. Nos quedan tres finales por delante, y no podemos apartarnos de ese pensamiento".