A veces, en la vida, son los detalles más pequeños los que tienen las consecuencias más importantes. En el caso de Eder Lima, fue una simple tarjeta roja lo que condujo a que, actualmente, el pívot de Rusia se disponga a medirse este martes a Irán en las semifinales de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016. 

Para conocer la historia completa, tenemos que remontarnos unos años atrás, a cuando Lima era un joven que estaba disputando una competición de fútbol sobre césped, la Copa São Paulo, en su ciudad natal. Llevaba camino de convertirse en un futbolista profesional… hasta que su carrera dio un giro de 90 grados. “Estaba jugando esa competición y me expulsaron”, explica el jugador de 32 años a FIFA.com. “Después, decidí simplemente que ya no disfrutaba con el fútbol normal”.

Así que Lima colgó las botas de tacos e, inmediatamente, pasó a centrarse en el fútbol bajo techo. “Mi padre intentó hacerme cambiar de opinión varias veces, pero mi decisión estaba tomada”, subraya.

Unos meses más tarde, el cuerpo técnico del Gazprom-Ugra de Yugorsk recibió un DVD que mostraba las habilidades de Lima, y decidió fichar al talentoso jugador. Así fue como el joven de 1,80 metros de altura realizó el largo viaje hacia Rusia, aterrizando a unos 13.000 kilómetros de su Brasil natal.

Un nuevo hogar
Hace ya un decenio largo que Lima se mudó a Rusia y, desde hace cuatro años, ostenta la nacionalidad rusa. Sin embargo, la obtención de un pasaporte en su país de adopción no resultó un proceso sencillo.

Una de las condiciones estipulaba que tenía que aprender ruso; un reto descomunal para alguien nacido y criado en São Paulo… “Fui a la escuela todos los días durante tres meses para estudiarlo mejor y más rápido”, recuerda. “No fue fácil, pero ahora me siento seguro [hablando el idioma]”.

De hecho, Lima bromea con sus compañeros y da instrucciones en ruso sobre la cancha; e incluso realiza esta entrevista en una lengua que ya domina. Es evidente que Rusia se ha convertido en su nuevo hogar. “Mi mujer lleva allí conmigo casi 11 años, y mi hijo de 6 años va a un colegio ruso. Todos nos sentimos como en casa allí”, confirma.

La gran pregunta sigue siendo: ¿cómo alguien nacido en un país famoso por su sol y sus playas consigue vivir en una región donde las temperaturas gélidas de -40°C son algo normal? “Me gusta la nieve”, afirma Lima con una sonrisa pícara. “Cuando todo está blanco, es realmente bonito”.

El pívot nunca se ha arrepentido de su decisión de marcharse para acabar representando a Rusia, e incluso rechazó una oferta de la Federación Brasileña de Fútbol Sala para jugar con su país natal. Su elección, a la postre, ha resultado muy provechosa. En 2012, sus 9 goles en el Mundial de Tailandia auparon a Rusia hasta cuartos de final, y le valieron el premio al máximo artillero del campeonato.

En Colombia 2016, ya suma 6 dianas, y su selección ha escalado un peldaño más, hasta las semifinales. Es más, lo hizo eliminando a España, su verdugo en Tailandia 2012… y en la final de la Eurocopa de Fútbol Sala del pasado febrero.

La gran ambición: llegar a la final
“La victoria contra España fue un paso importante para nosotros, no sólo por el resultado en sí, sino también por cómo respondimos mentalmente”, recalca el número 8 de Rusia. El próximo rival es Irán, un combinado al que, precisa, “conocemos muy bien, porque hemos jugado muchos amistosos contra ellos”.

Pero ese no es el único motivo por el que respeta a los iraníes: “Si son lo bastante fuertes para eliminar a Brasil, seguramente nos crearán problemas”, continúa Lima, visiblemente excitado ante el gran partido, pero sin perder los nervios. “Estamos tranquilos y tenemos que seguir así. Es la única manera de que podamos jugar lo mejor que sabemos”.

Lima se perdió la final de la Eurocopa de Fútbol Sala en febrero por sanción –otra tarjeta roja que tuvo un impacto importante en su carrera–, por lo que su motivación para superar otra ronda en Colombia y alcanzar la final es tremenda. “Es un doble estímulo para mí”, concluye.

Para conseguirlo, él y su selección deberán doblegar a la campeona de Asia, en un duelo donde,  probablemente, los detalles más sutiles marcarán la diferencia. Y Lima conoce muy  bien lo que eso significa…