Siete partidos. Ese es el camino que debe recorrer una selección para ganar la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA. Bien lo saben Rusia y Argentina, protagonistas el sábado 1 de octubre de la final de Colombia 2016 .

De ahí que, antes del duelo decisivo, FIFA.com realizó siete preguntas a los seleccionadores de los finalistas, Sergey Skorovich (43 años, 7 como entrenador de Rusia y dirigiendo su segundo Mundial) y Diego Giustozzi (38 años, 3 como técnico de Argentina y dirigiendo su primera fase final).

Si tuviera que dar la razón principal por la cual está en la final, ¿cuál sería?
Skorovich:  No puedo dar sólo una razón, son muchos factores los que marcan un resultado. Un equipo debe ser un colectivo de gente que está siempre en la misma página, estar en buena condición física y ser flexible en lo táctico. Mientras mejores sean estos factores, mejores serán tus chances de éxito.

Giustozzi: Porque supo manejar todas las situaciones de juego mejor que el rival. Hubo distintas situaciones y nos adaptamos a todas, incluso hasta a ganar de otra manera a la que estamos acostumbrados. Mentalmente, técnica y tácticamente superamos a nuestros contrarios.

¿Cuál fue el momento en el cuál se dio cuenta que el equipo realmente podía estar en la final?
Skorovich: Sabíamos que teníamos un cuadro difícil, y que si lo tomábamos partido a partido podíamos llegar lejos. Pero el momento de la verdad al vencer a España en octavos. Jugamos bien y ganamos a un rival durísimo, y al mismo tiempo que  aprendimos algunas lecciones importantes.

Giustozzi: Después de una charla que tuvimos con el plantel tras el partido con Costa Rica. Ganarle a Kazajistán relajó al grupo, y lo notamos contra Islas Salomón y Costa Rica. Hablamos con el grupo y con algunos jugadores, noté un cambio de actitud en los entrenamientos y confirmé que habían recibido el mensaje contra Ucrania. A partir de ahí todo fluyó.

¿Hubo algo del rival que lo haya impresionado?
Skorovich: El orden y la flexibilidad. Argentina se ha mostrado muy ordenado durante todo el torneo. Está bien entrenado y es un equipo flexible. Será un partido difícil pero al mismo tiempo interesante.

Giustozzi: Me sorprendió el cambio de Rusia entre la Eurocopa de febrero y ahora: es más dinámica y colectiva. Antes basaban el juego mucho en los brasileños, ahora son los brasileños quienes se adaptan al juego colectivo.

Si tuvieras que elegir un jugador del rival para su equipo, ¿quién sería y por qué?
Skorovich: Creo que la principal virtud del juego argentino es lo colectivo, así que eso se lo dejaré a mi colega. Tiene buenos jugadores, pero prefiero concentrarme los 14 que tengo disponibles.

Giustozzi: Eder Lima. Le da mucho sentido al juego, es muy bueno de espaldas y un gran finalizador. Se lo sacaría o me lo traería para nosotros (risas).

¿Cómo describiría a su colega de la final?
Skorovich: No lo conozco personalmente, pero tengo un respeto enorme. Merece el lugar que se ganó en la final y su equipo ya ha tenido un gran impacto en la competencia. Está claro que ha hecho un gran trabajo.

Giustozzi: Es un entrenador con mucha experiencia, tiene varios partidos como estos encima, los que a mí me faltan como técnico. Por lo poco que lo conozco, le da fluidez al equipo, lo deja jugar. Tenía un juego individual, ahora es colectivo. Eso es mérito de él.

¿Cree que Colombia 2016 marca un 'Nuevo Orden' en el fútsal mundial?
Skorovich: El deporte es siempre 'el ahora'. La historia y las estadísticas quedan en el pasado. Vemos cómo evoluciona el fútsal, y cada vez más selecciones representan mejor sus países. Quizás por eso vez entre los cuatro mejores a equipos inesperados.

Giustozzi: Sí. Hasta ahora eran sólo palabras, pero la globalización y la profesionalización ha igualado todo hacia arriba.  Los partidos importantes ya no se ganan con la camiseta. Los resultados son claros: si uno no trabaja a consciencia, se queda afuera.

¿Qué significaría para el fútsal de su país ganar el título?
Skorovich: Para Rusia sería un éxito enorme. Somos un gran país deportivo, y amamos el fútsal. Los medios hablan de esto, la gente ha visto nuestro partidos... Sería un orgullo realmente enorme.

Giustozzi: El fútsal en Argentina no es un negocio o un trabajo, sino una pasión, y lo que está pasando aquí lo vive con el corazón, por lo que sería una felicidad muy profunda. Además, se abrirían las puertas para la profesionalización del fútsal en el país y sería nuestra entrada definitiva a la élite.