Con los ojos cansados y los hombros caídos,  Ibrahim Eika nos atiende a la entrada del vestuario del Coliseo Iván de Bedout de Medellín. Su selección acaba de inclinarse por 5-0 ante Argentina en los cuartos de final de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016. Para Egipto, la aventura concluye aquí.

“Estábamos totalmente agotados”, explica el número 7 de los Faraones con voz serena y triste, al referirse a esos 40 minutos de pesadilla. “Hemos fallado en todos los aspectos. Nos han faltado fuerzas y concentración. Dimos todo lo que teníamos contra Italia”. Sin duda, Eika y sus compañeros se dejaron muchas fuerzas contra la Squadra Azzurra en octavos de final, donde, tras un duelo reñidísimo, los egipcios marcaron la diferencia en la prórroga (4-3).  

De esa forma tan peleada, Egipto accedía a los cuartos de final por primera vez en su historia. Al preguntarle por qué recuerdo conservará de la cita colombiana, el cierre de 28 años no duda ni un instante: “¡El partido contra Italia! Jamás olvidaré esa victoria, ni las emociones que acompañaron al cuarto gol”. Poco a poco, nuestro interlocutor va recuperando la sonrisa. 

Con el paso de los minutos, Eika empieza a asimilar la derrota contra Argentina y, al invitarle a hacer balance de esta aventura mundialista, prefiere quedarse con los aspectos positivos: “Estoy un poco decepcionado, porque me habría gustado de veras disputar las semifinales. Seguramente quedaremos en torno al séptimo o el octavo puesto. Pero hemos hecho un campeonato muy bueno”. No se puede estar más de acuerdo con él, sobre todo teniendo en cuenta el contexto actual del fútbol sala egipcio…

A seguir progresando
Porque Egipto todavía no tiene una liga nacional, lo que, evidentemente, limita las opciones del seleccionador. “Solamente disponía de siete u ocho jugadores con nivel para un Mundial de fútbol sala”, valoraba Hesham Saleh al término del encuentro. Sin duda la experiencia mundialista habrá mejorado esa realidad.

“Sólo Mostafa Nader y Moza habían participado ya en la cita mundialista”, precisa Eika quien con sus 1,59 metros de estatura era también el jugador más bajo presente en Colombia. “Todos los demás han hecho su gran debut a este nivel. Yo mismo, solamente llevo dos años siendo internacional”.   

Los Faraones esperan que su buena trayectoria en esta Copa Mundial de Fútsal de la FIFA contribuya a popularizar la disciplina. El jugador del Misr El Makasa desea que la selección nacional compita más a menudo y que “se preste más atención a sus resultados. Sería formidable enfrentarse regularmente a rivales como España, Argentina, Italia o Brasil. Progresaríamos mucho más deprisa”.    

Pero por ahora, ya no habrá más roce internacional. Toca hacer las maletas, y Eika no oculta su alegría ante la idea de volver a ver a su familia. Sin duda, sus padres, su mujer y su hija de 3 años esperarán con impaciencia que su héroe regrese de la cita mundialista. Pese a haber estado en contacto a diario, el joven jugador tendrá muchas cosas que contarle a su pequeña Maya de viva voz y en primera persona.

Eika se marcha para unirse a sus compañeros, que le esperan en el autobús del equipo. Y lo hace con los hombros erguidos, la cabeza bien alta y una sonrisa iluminando su rostro. Pese a la abultada derrota encajada ante Argentina, la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA 2016 ha brindado numerosos motivos de satisfacción a Egipto.