“Éste es uno de los momentos más grandes no sólo de mi carrera profesional, sino también de mi vida. Hoy hemos hecho historia, prácticamente. Es la primera vez que vencemos a Brasil, y ha sido en el Mundial. Estoy seguro de que no voy a olvidar nunca este momento”.

Ali Hassan Zadeh ya se había tranquilizado un poco en las horas transcurridas desde el brillante triunfo de Irán en la tanda de penales sobre Brasil, actual campeón de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA, pero la magnitud emocional de lo logrado por los asiáticos todavía estaba muy presente.

Zadeh fue uno de los principales protagonistas de una historia repleta de vuelcos, en una velada de fútsal vibrante y, que tras mucha emoción, acabó dando a los iraníes un puesto en cuartos de final. Ante un rival que partía como claro favorito, el conjunto asiático no se puso por delante hasta la penúltima ronda de lanzamientos penales. Zadeh había marcado antes el gol del empate a tres, que forzó la prórroga de un encuentro fascinante.

“La selección brasileña de fútsal es la más prestigiosa del mundo. Creo que antes del partido todos apostaban por ella, y nos daban a nosotros como perdedores”, explicaba a FIFA.com a su regreso al hotel, en Bucaramanga.

“En el tramo inicial del partido no ofrecimos nuestro mejor juego, esperábamos hacerlo mejor, pero fuimos mejorando poco a poco, la presión se fue trasladando gradualmente hacia Brasil, y encontramos nuestro ritmo”.

Experiencia y nervios de acero
A falta de apenas cuatro minutos para la conclusión, y sin nada que perder, Irán optó por lanzarse arriba con todo, sustituyendo a su guardameta —el excepcional Alireza Sammi— para jugar con cinco hombres en ataque. “Ellos iban ganando 3-2, eso nos presionó muchísimo. Por eso decidimos utilizar un portero-jugador. El gol que marqué fue algo que habíamos ensayado en los entrenamientos. Era una acción tácticamente muy pensada, y el disparo resultó maravilloso. Fue crucial”.

El jugador recibió una inyección de moral con ese tanto, después de que su equipo llegase a ir perdiendo por 3-1 en el segundo periodo, y era normal que se dejase llevar por las emociones, a pesar de la experiencia que tenía de Brasil 2008 y Tailandia 2012. “Un profesional quiere celebrarlo cuando marca un gol así, quiere exteriorizar su alegría. Pero, al mismo tiempo, les dije a los compañeros que el trabajo aún no estaba terminado”.

Y no lo estaba, ya que los campeones, entre la espada y la pared, pisaron el acelerador. El casillero llegó a mostrar un 4-4, hasta que se llegó a los penales. Zadeh fue el primer lanzador de su equipo, después de que Rodrigo transformase el primer tiro de Brasil. “Al haber sólo tres penales, marcar da mucha confianza a los compañeros. Y, al contrario, fallar es un duro golpe”, señaló.

“Intenté utilizar toda la experiencia que tenía de los dos Mundiales anteriores para preparar ese disparo. No lo tenía pensado de antemano, pero sí procuré mantener la calma, estar concentrado y marcar”.

Homenaje al mejor
Y eso fue lo que hizo. La mala suerte se cebó con el brasileño Ari, cuyo disparo se estrelló en el larguero. Ahmad Esmaeilpour tuvo entonces la responsabilidad de rematar la faena, y desató la euforia entre los suyos. “Fue una locura, me entusiasmé, vivimos una alegría indescriptible. Fue algo inolvidable”, afirmó con su típica voz sosegada.

A continuación vendría un momento emotivo, ya que Irán rindió homenaje a Falcão, que se despedía del fútsal profesional, levantándolo ante el público. “Estábamos contentos por ganar, pero también nos sentimos decepcionados al ver que Falcão se despedía así de la disciplina, llorando”.

“Así que todos decidimos, espontáneamente, compartir nuestra felicidad con Falcão. Eso demuestra el verdadero espíritu del deporte iraní y de sus deportistas. Queríamos compartir ese momento, como vencedores, con el perdedor del partido”.

Y aunque lo vivido al destronar a un rival semejante sea algo intenso, Irán no se contenta con haber alcanzado los cuartos de final. “Sabemos que no va a terminar aquí, nuestro objetivo no era éste. Llegar a cuartos no nos basta, no colma nuestros sueños. Hemos venido para ser al menos semifinalistas”. Y por eso ya piensan en su siguiente rival, Paraguay.