Egipto protagonizó un logro sin precedentes al ganar el último de sus tres títulos consecutivos de la Copa Africana de Naciones en 2010. Entonces, sus hinchas presumían del enfoque ofensivo que lo caracterizaba, y que hizo que la etapa del seleccionador Hassan Shehata se saldase con enormes éxitos. Sin embargo, la caída libre que experimentó el combinado nacional en los siguientes años rebajó las expectativas entre los apasionados del deporte rey en el país.

Hasta la llegada de Héctor Cúper. El argentino fue sacando poco a poco al equipo del pozo en el que estaba sumido.

Pero en lugar de tratar de imitar el fútbol de la época de Shehata, el veterano estratega ha hecho hincapié en fortalecer una retaguardia a menudo endeble y porosa, ignorando a quienes apostaban por que Egipto se reinventase desplegando un juego vistoso en África, para compensar su físico, modesto, en comparación con los de la mayoría de sus adversarios del continente.

La actual selección egipcia probablemente no luzca tanto, pero la estrategia de Cúper funciona. El equipo logró su primera clasificación para la Copa Africana de Naciones desde 2010. El empate a 0-0 ante Malí en su estreno en Gabón dejó un sabor amargo entre parte de los seguidores, que consideraron que Egipto, al no mostrarse más atrevido, había dejado escapar la oportunidad de empezar su campaña cosechando un triunfo convincente.

Aun así, el exentrenador de Valencia e Inter de Milán se mantuvo firme, negándose a renunciar a la prudencia si Egipto no se veía por detrás en el marcador. Y esa cautela dio resultado en su segundo partido de la liguilla, frente a Uganda. En los instantes finales, consiguió el gol que le dio los tres puntos cuando el mediapunta Abdallah El-Said sentenció culminando una de sus características internadas a un minuto de la conclusión.

A continuación, ante un peso pesado como Ghana, el cuadro norteafricano apenas pasó apuros, y Mohamed Salah resolvió la contienda con un lanzamiento de falta en el minuto 11. Así, los Faraones fueron únicos participantes de la Copa Africana de Naciones que dejaron su arco a cero en la fase de grupos.

“El fútbol no es únicamente ataque”, señaló Cúper después de la trabajada victoria sobre Ghana, rechazando las críticas a su estilo. “Y el ataque también debe estar organizado, igual que la defensa: no se trata sólo de que los jugadores se lancen arriba al azar. Hay una estrategia y un plan especial para cada partido”.

En defensa de la defensa
Desde la llegada del técnico de 61 años, en marzo de 2015, Egipto no ha recibido más que siete goles en 21 partidos, oficiales y amistosos.  “Comprendo que los aficionados egipcios quieran vernos golear siempre, pero mi principal objetivo es controlar todos los partidos”, declaró Cúper. “Ahora somos un equipo con identidad. Tenemos una buena defensa y estamos trabajando para mejorar el ataque”.

¿Y cuál es el nuevo planteamiento? Cúper protege a sus cuatro zagueros ubicando por delante a los centrocampistas defensivos Tarek Hamed y Mohamed Elneny, para que los dos centrales no queden expuestos ni se vean superados por velocidad. Y aunque la habilidad del infatigable centrocampista Mahmoud Trezeguet, apodado así en honor al antiguo delantero de la selección francesa, no sea comparable a la de Ramadan Sobhi, del Stoke City, Cúper opta por alinearlo en la banda izquierda por su capacidad para retroceder y ocuparse de tareas defensivas, muchas veces en apoyo de su lateral.

Y los dos imponentes centrales, Ahmed Hegazy y Ali Gabr, defienden los balones aéreos. “Siempre seguimos todas las instrucciones del entrenador, eso nos permite estar resguardados atrás. Gracias a eso, cualquier hombre que actúe en el eje de la defensa rendirá al máximo nivel”, afirmó en una entrevista por televisión Hegazy, del Al Ahly.

Después del triunfo por 2-0 en casa sobre Ghana en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA™ en noviembre, que siguió la misma pauta conservadora, varios jugadores, entre ellos el extremo del Roma Salah, salieron en defensa de Cúper, insistiendo en que jugar a la defensiva no suponía ninguna “vergüenza”.

Egipto aspira ahora a un octavo título de la Copa Africana de Naciones, con el que ampliaría su propio récord, en su primera participación en siete años. La conquista del trofeo llevaría como premio extra un boleto para la Copa FIFA Confederaciones 2017. Y Cúper también está decidido a clasificar a sus pupilos de nuevo para el Mundial, una cita a la que Egipto no asiste desde Italia 1990.

Y esa misión va por el buen camino, ya que lidera con un pleno de seis puntos en dos partidos su grupo clasificatorio mundialista en el que figuran dos adversarios suyos de la liguilla en la Copa Africana de Naciones, Ghana y Uganda.

“Cúper lleva más de un año sin cambiar de estrategia. Se centra en asegurar la defensa e intentar marcar en contragolpes o de penal”, indicó el exseleccionador Shehata al comentar el empate de su debut ante Malí para un canal de televisión egipcio. “No esperamos que Egipto despliegue un fútbol atractivo ni que controle la posesión del balón. Yo no lo critico, así es como hace él las cosas, simplemente. Es su estilo”, concluyó.