La Copa América Centenario marcará el inicio de una nueva etapa en la Vinotinto. Se pondrá a prueba el proyecto del nuevo seleccionador Rafael Dudamel. El exarquero internacional venezolano tomó las riendas del equipo el 1 de abril luego de la salida de Noel Sanvicente.

Dudamel, que participó como jugador en tres fases de clasificación mundialista y en 4 ediciones de la Copa América, aporta no sólo el bagaje de jugador, sino el profundo conocimiento del potencial de los venezolanos, puesto que ha trabajado desde 2012 con las categorías inferiores de la selección (fue campeón sub-17 sudamericano en Argentina 2013 y dirigió en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA EAU 2013).

A sus 43 años, sabe de la dificultad del reto que tiene entre manos, y no sólo por la entidad de sus rivales en la fase de grupos de la cita que arranca el viernes 3 de junio en Estados Unidos. En septiembre llegarán nuevas fechas eliminatorias mundialistas y el equipo ocupa el último lugar de la tabla sudamericana en el camino a Rusia 2018, con un solo punto tras 6 partidos. “Una herida abierta”, tal como reconoce Dudamel con voz serena y tono reflexivo en su entrevista exclusiva con FIFA.com. Una charla en el transcurso de la gira de preparación para la Copa América, en la que empató con la selección gallega (1-1), cayó ante Costa Rica (2-1) e igualó con Guatemala (1-1)

Sr. Dudamel, ¿cómo se encontró el ánimo del vestuario cuando asumió el cargo?
El equipo está muy consciente del delicado momento deportivo, pero muy atento a la forma cómo se puede trabajar para revertirlo. Pese a lo apremiante de la situación, los jugadores están tranquilos y convencidos de sus capacidades. Para el entrenador es muy importante esa madurez, porque entiendo que la única manera es el trabajo y la comunión dentro del grupo. Hay que trabajar dos espacios diferentes: el psicológico y el más físico y táctico. Ambos deben complementarse.

¿Cómo quiere que se reconozca a la Venezuela de Dudamel?
Lo iremos alcanzando en el tiempo, pero mis equipos siempre han sido reconocidos por orden y buen juego. Contamos con elementos capaces para hacer un fútbol, defensiva y ofensivamente, acorde con lo que tiene que ser un equipo de alto nivel. Me gusta ganar siempre, pero entiendo que en el proceso de consolidación alguna derrota tendremos que sufrir para aprender. Confío en que nuestra selección sea muy fuerte mentalmente, y muy resiliente, y que alcance un equilibrio emocional para sostenernos en el tiempo.

Queremos retomar lo antes posible la senda del triunfo. No va a ser fácil porque ya estamos en plena carrera (a la Copa Mundial de la FIFA™) y se tiene una herida abierta importante. Pero hay calidad reconocida internacionalmente de nuestros jugadores y a eso apostamos.

La Copa América Centenario será una buena prueba para iniciar ese proceso, aunque el sorteo no ha sido benévolo, precisamente. México, Jamaica y Uruguay…
Iremos a por todas desde el debut. Ésa va a ser nuestra característica: tener fortaleza mental y seguridad en nuestras capacidades y nuestro juego para poder enfrentar cada partido. ¿Qué mejores rivales que los que nos han tocado para mostrar una nueva cara? Nos van a poner verdaderamente a prueba. Y nosotros no miraremos el color de la camiseta del rival. Desde el respeto a todos, tendremos como premisa imponer nuestro estilo, nuestro juego y nuestras condiciones. Tendremos que esforzarnos mucho, pero somos capaces.

¿Cómo se enfrenta a la crítica por sus decisiones en las convocatorias?
En Venezuela hay 30 millones de entrenadores. Ninguna lista va a satisfacer a 30 millones de venezolanos con sentimientos distintos. Yo solamente les pido que me permitan hacer equipo y, desde ahí, poder ir encontrando el espacio mejor para cada uno de ellos.

¿Cómo se hace equipo cuando las concentraciones son tan cortas?
En el hotel de concentración, en el vestuario, en cada entrenamiento, en la convivencia, generando armonía, integración, transparencia, honestidad, camaraderías y mucho respeto. Con eso, comprender lo táctico será más sencillo. Somos una familia en la que todos debemos esforzarnos por entender, respetar y aceptar la personalidad del otro compañero. Es el único modo de compenetrarnos y que eso se refleje en la cancha.

Durante la temporada con los clubes he intentado que el jugador nos sienta cercanos. Al inicio de cada semana, los contactamos de acuerdo con lo que han hecho en sus partidos. A veces se piensa, equivocadamente, que el jugador siempre está bien, pero es muy emocional. Y hemos encontrado buena respuesta en este método. Es una forma de generar ese contacto humano con el grupo técnico que genera empatía y luego complicidad.

El Dudamel jugador, ¿qué odiaría del Dudamel entrenador?
(Risas) Creo que el jugador estaría a gusto. Desde la disciplina, el trabajo y la perseverancia, intento mantener las conductas y valores que me permitieron triunfar. Ésa es la invitación que hago para que, desde el esfuerzo, la entrega, y la constancia, lleguen los triunfos.

¿Qué no tolerará en sus jugadores?
La indisciplina y la poca convicción. Son valores que en la élite no pueden faltar. Necesito jugadores con rasgos de ganador.

Ha sido jugador, hincha y entrenador de la selección. ¿Dónde se sufre más?
Se disfruta y se sufre de las tres maneras. Lo más importante es que, en cada etapa, hemos ganado una experiencia que ahora nos ayudará a cuidar detalles para buscar el mejor rendimiento.

Haber sido jugador, ¿ayuda a ganarse la confianza de los jugadores?
El entrenador que haya respirado el camerino, vivido y sufrido la cancha, tiene ventaja. Sabe lo que siente el jugador y desde ahí puede adelantar ciertas decisiones que eviten un problema o una circunstancia adversa.

Al mismo, sabe que hay áreas y momentos exclusivos de los jugadores. ¿Es difícil dar ese paso atrás?
Cuando uno se retira, ya ha quemado esa etapa de futbolista. No hay necesidad de invadir ese espacio porque ya estuviste ahí, no hay curiosidad y no lo extraño. Lo más importante para un entrenador es la confianza en sus dirigidos, no sólo en la cancha sino en el camerino y en su vida privada. Cuando confías, ellos lo sienten y ahí aumenta el compromiso para responder y no fallarte.