Era un futbolista extraordinario. Tanto como tricampeón de Europa con PSV Eindhoven, FC Barcelona y la selección de Países Bajos, o como el defensa que acumuló casi 200 goles en su carrera, Ronald Koeman se especializó en logros espectaculares. Y aunque se haya consagrado ya como un entrenador exitoso y de primer nivel, la conducta de Koeman no revela arrogancia ni pedantería. 

Sus jugadores del Southampton lo valoran. “Por muy buena que fuera su carrera dentro y fuera del campo, es muy humilde”, explica Ryan Bertrand. “Es accesible, se puede hablar con él. Eso sí, si tonteamos en el entrenamiento o algo no va del todo bien, nos lo dirá. Pero le rodea un halo de humildad”.

Y eso que Koeman tiene motivos de sobra para presumir. Al fin y al cabo, su Southampton ha roto todos los pronósticos para protagonizar uno de los mayores éxitos de la presente liga inglesa, estableciendo un nuevo récord de puntos del club a falta de cuatro jornadas. Sus esfuerzos impresionan aún más si tenemos en cuenta que el equipo arrancó la temporada, con expectativas muy pesimistas.

Tras la salida de Luke Shaw, Adam Lallana, Dejan Lovren, Rickie Lambert y Calum Chambers por un total de 91 millones de libras, el Southampton parecía condenado a luchar por evitar el descenso. Sin embargo, los temores no tardaron en disiparse. Koeman siguió trabajando, imperturbable, y, a finales de octubre, el Southampton era segundo, por detrás del Chelsea. “Siempre fui optimista en mi fuero interno”, confiesa el técnico holandés a FIFA.com. “Se centraron mucho en los jugadores que se marchaban, pero yo me sentí tranquilo en todo momento y preparado para lo que teníamos por delante. En medio de toda la negatividad imperante, era muy importante que transmitiese calma y confianza a los jugadores. Pero era sincero: yo siempre creí que podíamos tener una buena temporada”.

“Creo que el encuentro crucial fue, probablemente, cuando perdimos 2-1 ante el Liverpool en nuestro primer partido. El resultado fue desfavorable, pero nuestra actuación esa noche fue muy buena y dio una señal. Todo el mundo pudo ver que estaban pasando cosas positivas. Además, dio confianza a los jugadores. Desde ese momento, nuestra fe fue creciendo partido a partido. Y estoy seguro de que podemos seguir construyendo. Creo que hay muchos motivos para tener ilusión”, continúa.

Los aficionados y expertos son ahora igualmente optimistas sobre las posibilidades del Southampton. Sin embargo, aunque el técnico holandés ha recibido muchos elogios (le señalan como un serio candidato al premio de mejor entrenador del año en Inglaterra), él sigue restándose protagonismo. Pprefiere rendir homenaje a un club que muchos consideraban demasiado pequeño para él.

“La gente me preguntaba ‘¿Por qué el Southampton? ¿Por qué no un club con más nombre?’”, recuerda. “Nunca consideré que llegaba a un equipo pequeño. Yo quería formar parte de un club con visión de futuro y que se centra en desarrollar jugadores jóvenes; construyendo a partir de esa base. Eso es a lo que me había acostumbrado en Holanda, y con lo que disfrutaba allí. En este club hay una estructura –la academia es fantástica, las instalaciones son increíbles–, y es un buen equipo con una estrategia a largo plazo. Disfruto formando parte de eso, y lo encuentro apasionante como entrenador. Sentía que este era mi tipo de club”.

“Los directivos fueron muy claros cuando llegué. Dijeron que su ambición era competir por las posiciones más altas de la liga, y que me permitirían reinvertir el dinero de los jugadores que estaban vendiendo. Y han cumplido su palabra”, resalta.

El vacío en su plantilla se cubrió rápidamente con Bertrand, Fraser Forster, Florin Gardos, Shane Long, Sadio Mané, Graziano Pelle y Dusan Tadic. El resultado fue un Southampton fuerte y equilibrado. “Conocía a algunos jugadores ya de Holanda, por lo que no me ha sorprendido que lo hayan hecho tan bien en su primera temporada aquí”, explica Koeman. “Siempre tuve confianza en su capacidad para adaptarse”.

Una adaptación que fue un reto para el propio entrenador, que llegó sin ninguna experiencia previa en el fútbol inglés. Su carrera de jugador se había repartido entre España y Países Bajos, mientras que como técnico había dirigido a Ajax, PSV y Feyenoord (convirtiéndose en el primero en haber jugado y entrenado a los ‘tres grandes’ de su país), amén de Vitesse, AZ Alkmaar, Valencia y Benfica.

“Todo lo que se dice de la cultura futbolística de aquí - el ambiente en los estadios, el respeto a los jugadores– es cierto. Todos los encuentros son verdaderas batallas físicas, pero también de alta calidad. Nunca son fáciles. El líder puede perder con el colista, y la mayoría de partidos están tremendamente reñidos”, explica tras 11 meses en la Premier. “Todo el mundo sabe que la liga holandesa está a un nivel inferior, pero incluso en España no se da ese nivel de competitividad. No creo que Cristiano Ronaldo, por ejemplo marcase 40-50 goles por temporada si jugase en Inglaterra”.

Otro factor que ha contribuido a su aclimatación ha sido el poder contar con su hermano mayor Erwin como ayudante: “no sólo es mi hermano, sino mi mejor amigo”. Durante su carrera sólo habían coincidido durante sus primeros años en el Groningen y, más tarde, con la selección nacional. “Es un entrenador muy bueno que aporta algo diferente y valioso al cuerpo técnico. Además, tenemos caracteres bastante distintos, y nuestras personalidades son muy complementarias. Trabajamos muy bien juntos”, afirma el menor de los Koeman.

Un líbero defensivo omnipresente y goleador
Cuando los hermanos empezaban a jugar a fútbol, señalaban a Erwin como el más prometedor. Pero aunque gozó de una distinguida carrera y fue internacional en 31 ocasiones, fue Ronald el que pasó a la historia como uno de los grandes de su generación. Con sus magistrales pases largos, sus demoledores disparos lejanos y sus medidos lanzamientos de faltas, desafió la definición de defensa para convertirse en una de las armas ofensivas más potentes de sus equipos. ¿Quién habría imaginado que un defensa sería el máximo artillero de la Liga de Campeones de la UEFA, como hizo Koeman en el curso 1993/94?

“Yo era un defensa que, en realidad, no era un defensa”, comenta el propio Ronald. “Metía muchísimos goles porque solía irme mucho hacia delante, abandonando la defensa. Mis entrenadores me lo pedían y esperaban que lo hiciese. Mis acciones a balón parado también eran una gran virtud, pero incluso con el balón en juego, aparecía en posiciones en las que no se ve frecuentemente a defensas”.

“¿Si veremos a otro jugador parecido? La verdad, no lo sé. El fútbol siempre está evolucionando, y siempre tienes que fijarte en las cualidades individuales de cada jugador y optimizarlas. Pero sí creo que, en líneas generales, actualmente hay mucha más presión sobre los defensas para que defiendan por encima de todo. Para ellos, se trata casi sólo de mantener su portería a cero”, observa.

Su mentor
Koeman tuvo la suerte de trabajar con entrenadores que supieron apreciar sus virtudes en ambos extremos del campo. Entre ellos: Rinus Michels, con quien conquistó la Eurocopa de Alemania 1988 con la selección, y Johan Cruyff, que lo convirtió en una pieza clave del mítico Dream Team del Barcelona, junto a Romario, Hristo Stoichkov, Michael Laudrup y Pep Guardiola.

“Ambos eran fantásticos entrenadores, pero Cruyff fue sin duda el que más influyó en mí”, resalta el técnico del Southampton. “Pasé unos años magníficos con Rinus Michels: uno en el Ajax, y el resto con la selección. Pero Cruyff fue el entrenador de mi carrera. Con él pasé mis mejores años. Formar parte de aquel Barça fue, sin lugar a dudas, el punto culminante de mi carrera; y todos los éxitos que logramos, y el fútbol que jugábamos, se lo debimos a él. Es la forma más difícil de tener éxito –jugando ese fútbol bonito y ofensivo–, pero Cruyff era capaz de hacerlo posible”. 

Mitos del fútbol total, Cruyff y Michels también fueron referencias para otros técnicos holandeses. Así, han seguido sus ilustres pasos gente como Louis van Gaal, Guus Hiddink y, más recientemente, una generación que incluye a Frank de Boer, Phillip Cocu y el propio Koeman. ¿Que es lo que convierte a este país de 16 millones de habitantes en un productor tan prolífico de entrenadores de éxito? “Creo que simplemente está en nuestra naturaleza”, opina Koeman.

“Si pones a un holandés en cualquier parte del mundo, intentará adaptarse, aprender la cultura y alcanzar el éxito. Además, a todos nos encanta el fútbol, y compartimos el mismo principio básico de jugar un buen fútbol, de ataque. Creo que por eso se ven tantos entrenadores holandeses, y exitosos, por todo el mundo. Que creamos mucho en nosotros mismos… ¡también puede ser de ayuda!”.

Koeman tiene sobradas razones para creer en sí mismo. Y el Southampton está sacándole el máximo provecho…