Esta temporada se ha alabado mucho la fogosidad juvenil del Olympique de Lyon, que encarnan hombres como Alexandre Lacazette, Nabil Fekir o Clinton Njie. El equipo va camino de realizar su mejor temporada desde el final de su reinado en la década de los 2000. Pero también hay un veterano con gran parte de 'culpa', Christophe Jallet. 

“Tengo menos frescura que a los 20 años, aunque más experiencia”, sonríe el defensa de 31 años en declaraciones a FIFA.com. “He vivido más cosas, y mi condición ha evolucionado con el paso de los años”.

Su trayectoria en la élite puede resumirse en tres etapas: eclosión en el Lorient entre 2006 y 2009, explosión en el París Saint-Germain durante cinco años y, por último, realización con el Lyon esta temporada, en la que “el mejor lateral derecho de Francia” —como lo definió Carlo Ancelotti cuando entrenaba al París— ha confirmado que los elogios que recibe son sobradamente merecidos. 

Empezando por los piropos de sus compañeros y el público del club del Ródano, rendido a los pies de este guerrero pelado. “Es una sensación de auténtico orgullo”, admite el zaguero. “No dudaba de mi capacidad de adaptación, aunque nunca se sabe, porque ya llevaba cinco años en París. He descubierto un club y una afición que me han recibido muy bien, e intento dar lo máximo dentro de la cancha. Aunque no todo me salga bien siempre, una de mis principales cualidades es la combatividad. En general, a la gente le gusta que uno no se rinda. Eso forma parte de las cualidades que hacen que los hinchas del Lyon me valoren”.

De París a Lyon
Con todo, que nadie espere verlo caer en la autocomplacencia, aun después de haber contribuido con su precisión y su garra a convertir al Lyon en uno de los candidatos a disputar la Liga de Campeones de la UEFA o incluso a pelear por el título si el París aflojase. “Estaré satisfecho cuando hayamos alcanzado nuestros objetivos colectivos”, dice. “En el plano personal estoy muy satisfecho. Me divierto mucho. No esperaba atravesar una temporada como esta”.

Lo cierto es que al dejar el PSG el año pasado, con dos ligas en su palmarés, Jallet enfrentaba muchas incertidumbres, pero confiaba en disponer de más tiempo de juego. El cuerpo técnico del club parisino había fichado a Serge Aurier, más competencia para Jallet en la banda derecha, además de Gregory van der Wiel. Un juego de las sillas a tres en el que podría tener una oportunidad. “A lo mejor habría tenido algo que decir si me hubiese quedado en el PSG. Pero con tantos condicionantes nunca se sabe”, señala el futbolista oriundo de Cognac.

Por lo tanto, no hay ninguna lamentación, sobre todo porque el fútbol desplegado por el Lyon esta campaña no tiene nada que envidiar al del club de la capital. Los lioneses incluso tienen una mejor diferencia de goles, que podría acabar siendo muy valiosa. Pelear mano a mano con el temible PSG en la recta final del campeonato es más extraordinario si cabe teniendo en cuenta que los siete veces campeones de liga lo hacen con sus propios medios, apostando por sus bazas, por la juventud de su cantera y con un único fichaje en la pretemporada… ¡Christophe Jallet!

Y si bien reconoce que su experiencia ha servido para inclinar la balanza, como buen compañero, no se arroja el mérito en exclusiva: “Todo el mundo me dice que soy el de mayor edad, el más experimentado, pero estos jóvenes empezaron a jugar al más alto nivel muy pronto. Es un intercambio, todos tienen que aprender de los más jóvenes y de los más veteranos”.

Pensando en bleu
Y mantiene un discurso similar respecto a la selección francesa, también rejuvenecida. Ahora es uno de los integrantes más experimentados del plantel, aunque no cuente con más de ocho internacionalidades. Todas ellas, a las órdenes de Didier Deschamps, que le dio la alternativa en cuanto asumió el cargo de seleccionador, en 2012, y ha vuelto a recurrir a él esta temporada, después de prescindir de sus servicios en Brasil.

“Cuando hay un Mundial y uno lleva dos años formando parte de la selección francesa, es lógico ilusionarse”, admite Jallet. “La temporada pasada, me operé en enero, tuve mucho menos tiempo de juego con el París. No estaba en situación de reclamar nada. El seleccionador decidió y yo no creo que cometiese ningún error cuando llegó el Mundial. Para mí no fue una decepción. Los que fueron en mi lugar lo merecieron con creces, hicieron un trabajo fantástico para llegar a los cuartos de final”.

“No lo vivo como una decepción, y eso me da todavía más ganas de participar en la Eurocopa 2016”, concluye Jallet, con esa dosis de modestia y de ambición que tan bien le ha venido hasta ahora. Y no hay motivos para que deje de ser así…