El fútbol italiano, en general bastante conservador, está cambiando. La crisis financiera y la obligación de sanear sus finanzas han forzado a algunos clubes a vender a sus figuras y a abrir las puertas a las jóvenes promesas, hasta ahora confinadas a las categorías inferiores. Asimismo, la tendencia ha afectado progresivamente a los técnicos, que en su mayoría cambiaron directamente el traje corto por el traje de chaqueta. FIFA.com echa un vistazo a los banquillos del calcio para analizar su repentino rejuvenecimiento.

Los entrenadores italianos han estado siempre muy cotizados, especialmente por su erudición en cuanto a planteamientos defensivos y por su estricta disciplina. El eminente Giovanni Trapattoni fue el primero que se lanzó a la conquista del mundo, seguido entre otros por Fabio Capello, Alberto Zaccheroni, Marcello Lippi, Claudio Ranieri, Carlo Ancelotti o Roberto Mancini. Algunos de estos técnicos consagrados, como Luciano Spalletti, consideran que "es casi imposible trabajar a largo plazo en Italia dada la impaciencia de algunos directivos, capaces de cesar a los entrenadores antes incluso del comienzo de la temporada, por un arrebato o por tres malos resultados seguidos".

En Italia, muchos directivos y personalidades relacionadas con el mundo del fútbol se apresuraron a denunciar esta "fuga de cerebros". Pero ahora, ya con una cierta perspectiva, consideran que sería más bien una nueva y ávida generación, ansiosa por demostrar su valía, la que habría empujado al exilio a estos reputados profesionales.

Personalidad e ideas claras
Todos estos argumentos han provocado que la media de edad de los entrenadores italianos haya caído esta temporada a 48,95 años, y que 17 de un total de 20 sean ex futbolistas, cuatro de los cuales suman un total de 156 convocatorias internacionales. De todos ellos, el único extranjero es del Lazio, el bosnio Vladimir Petkovic, de 49 años. Porque Zdenek Zeman, al frente del Roma y el más veterano del grupo, tiene la doble nacionalidad checa-italiana desde su llegada al país en 1968 durante la Primavera de Praga.

Andrea Stramaccioni, de 36 años, es un ex defensa cuya carrera se vio cruelmente interrumpida a los 19 años a causa de una grave lesión de rodilla. Al timón del Inter de Milán, es el más joven de la nueva hornada. Javier Zanetti, capitán del conjunto lombardo es tres años mayor que él, y sintoniza a la perfección con su técnico, "un hombre con las ideas claras y mucha personalidad", según el propio argentino. Por su parte, el presidente de la entidad, Massimo Moratti, no dudó en comparar a su joven míster con el mismísimo José Mourinho, quien guió al Inter en la consecución de un triplete histórico. "Hice esta comparación basándome en el tiempo que estos dos hombres dedican a su trabajo", precisó el directivo. "A veces, un entrenador puede distraerse por la publicidad en torno a su persona o su popularidad. Stramaccioni posee esta capacidad de trabajo que le surge naturalmente. Después, si consigue los mismos resultados que Mourinho...".

Vincenzo Montella colgó las botas el 2 de julio de 2009 con 237 goles y 20 partidos con la Nazionale en su haber. Al igual que su gran amigo Stramaccioni, emprendió su nueva andadura con los juveniles del Roma. De ahí pasó al primer equipo y posteriormente al Catania, antes de firmar con el Fiorentina para "volverlo a convertir en un grande". Le divierte su particular duelo con Stramaccioni por el título del entrenador más joven. "Andrea es un amigo. Hemos trabajado mano a mano y hemos escalado una determinada jerarquía. En el fútbol, nadie te regala nada", explicó este enamorado del juego ofensivo.

La voz de la experiencia
El parmesano Roberto Donadoni, de 49 años y seleccionador de 2006 a 2008, es a día de hoy el que más internacionalidades suma (63). Es decir, 14 más que su homólogo del Sampdoria, Ciro Ferrara, de 45 años, quien pasó diez años en el Nápoles y once en el Juventus en su época como jugador. Antonio Conte, de 43 años y técnico de la Vecchia Signora, también cambió directamente el césped por el banquillo.

Pero no todos son tan conocidos. Valga como ejemplo Massimiliano Allegri, de 45 años, profesional anónimo de las divisiones inferiores al que Silvio Berlusconi otorgó en 2010 las riendas del AC Milan. Además podemos encontrar a antiguos gregarios del balón, como Giovanni Stroppa, de 44 años, que dirige actualmente al Pescara tras 456 partidos en 22 campañas; o Eugenio Corini, de 42 años, técnico del Chievo Verona con otras 22 temporadas como futbolista a sus espaldas.

Seguramente, las palabras de estos veteranos curtidos en mil batallas calan más fácilmente entre sus pupilos, que no pueden acusarles de no conocer el oficio.

Pero la cosa no termina aquí, porque ya viene pisando fuerte una nueva promoción. Su máximo exponente es Filippo Inzaghi, de 39 años, que ya está transmitiendo su sabiduría y su olfato goleador a los juveniles del AC Milan. La cantera italiana, también de entrenadores, se antoja inagotable.