Resulta difícil ganar en pasión a la Süper Lig turca. En pocos lugares del planeta fútbol se aprecia esa entrega sobre el césped y ese fervor en las gradas. Paradójicamente, un jugador tan tranquilo como Moussa Sow optó por sumergirse en ese caldeado baño turco. Y desde su llegada al Fenerbahçe, procedente del Lille, al delantero senegalés le va todo sobre ruedas.

“Todo sobre ruedas tal vez sean palabras mayores”, matizó a FIFA.com, a pesar de sus elocuentes estadísticas (7 goles en 11 partidos). “Pero debo admitir que, desde que llegué, todo está marchando bastante bien. Simplemente espero que siga así. Hay que resaltar que me han recibido con los brazos abiertos, y eso siempre facilita la labor”.

Es lo menos que se puede decir. Como si el carácter sosegado y flemático del jugador nacido en Mantes-La-Jolie (Francia) nunca hubiese tenido secretos para los aficionados turcos, a Sow le recibieron con flores, y no con gritos, a su llegada al aeropuerto de Estambul para ultimar los flecos de su contrato de cuatro años y medio. Nada como eso para desechar sus viejos sueños de recalar en la Premier League: “Es un problema que ya ni siquiera se plantea. Ahora estoy en el Fenerbahçe, y muy contento de estar aquí”, aseveró, relajado.

El gran Sow debe continuar
Hay que resaltar que Sow es una persona difícil de contrariar. El jugador formado en el Stade de Rennes (donde permaneció de 2003 a 2010) y luego traspasado al Lille sigue deshaciéndose en elogios al hablar de sus anteriores clubes, aun cuando sus respectivas salidas fueron un tanto tempestuosas. “Hice todo lo posible para retenerlo, pero no lo conseguí, porque hubo una incomprensión en relación a su contrato”, reconocía Frédéric Antonetti, entrenador del Rennes, tras haber visto marchar a su discípulo al norte del país. “Su éxito no me sorprende. Es un buen jugador”, añadía.

En el Rennes, Sow, escorado generalmente a la banda derecha, fue subiendo peldaños tranquilamente, pasando progresivamente de la condición de gran promesa (que se ganó, entre otras cosas, proclamándose campeón de Europa Sub-19 en 2005 con la selección de Francia, antes de optar por la nacionalidad senegalesa) a la de titular indiscutible.

En el curso 2008/09, incluso, fue el máximo goleador del conjunto bretón (9 dianas), pero la ampliación de contrato que le ofreció el club no estuvo a la altura de las expectativas del jugador. Pero Sow sólo se queda con lo positivo: “Del Rennes no guardo más que buenísimos recuerdos. Allí aprendí las bases del fútbol. Es un equipo al que tengo más cariño si cabe teniendo en cuenta que allí firmé mi primer contrato profesional”.

La historia se repitió en el Lille. Tras ser reubicado como delantero centro, y servido de múltiples balones por Eden Hazard y Gervinho, el máximo artillero de la pasada liga francesa (con 25 tantos) fue vendido finalmente en enero, después de no pocos tira y afloja, al Fenerbahçe: “Pasé unos momentos magníficos en el norte. La temporada 2010/11 fue perfecta, porque ganamos la liga y la Copa de Francia. Allí conocí a un grupo muy grande, con jugadores de calidad que siguen brillando hoy. ¡El balance no puede ser sino positivo!”, prefiere resaltar, sin ningún rencor.

Por lo demás, no tardó mucho en darse cuenta de que no salía perdiendo con el cambio. Sow, un tipo bastante tranquilo en el día a día, se quedó prendado del impresionante ambiente de los estadios turcos. “No lo conocía. Simplemente había oído hablar de él, pero ya en mi primer partido, contra el Beşiktaş, no pude sino constatar ese fervor único. Los aficionados son fantásticos. Es un ambiente realmente extraordinario que no tiene nada que ver con lo que conocía de antes”, analizó.

La tierra de los Leones
Y Sow les está correspondiendo a la perfección. Además de marcar goles, los marca de muy bella factura. El que metió el pasado 17 de marzo contra el Galatasaray (2-2), con un excepcional remate acrobático a la media vuelta que abrió el marcador frente al gran rival, no hizo sino incrementar su popularidad: “Había marcado unos cuantos con el Lille, pero es verdad que el que metí con el Fener no está mal”, admitió sonriendo. Y para hacerse un hueco definitivamente en el corazón de la afición, se ha atrevido incluso con el turco: “Sé lo básico: ‘buenos días’, ‘gracias’, ‘adiós’… ¡todo lo imprescindible para ser educado!”.

El Aslan (“león” en turco, como le apodan ya) no ha tardado mucho en dejarse adoptar; igual que lo fue el año pasado otro León de la Teranga, Mamadou Niang, con sus 15 goles. “Ojo: está Mamadou, y luego está Moussa. Cada uno con su estilo”, matizó. “Pero es cierto que él hizo aquí cosas muy buenas, ¡y que yo tengo muchas ganas de hacer lo mismo!”.

Pero más que goles, ¿qué mejor que un título para ingresar en la leyenda de un club? El de campeón de Turquía está decidiéndose precisamente ahora en la novedosa liguilla final por el título, y el Fenerbahçe, segundo de la temporada regular, sigue aspirando a él. “El estado de ánimo es bueno y sabemos lo que tenemos que hacer: estamos a cinco puntos del Galatasaray y, si ganamos todos nuestros partidos, ¡seremos campeones!”, concluyó Sow.