Por tercer año consecutivo, la primera división de la liga japonesa se resolvió en la última jornada. El Kashima Antlers se adjudicó el campeonato el pasado 1 de diciembre, gracias a una contundente victoria por 3-0 contra el Shimizu S-Pulse, unida a la asombrosa derrota (1-0) del campeón asiático, el Urawa Red Diamonds, a manos del farolillo rojo de la tabla, el Yokohama FC. Este año, el campeonato nacional de Japón ha deparado un final de lo más emocionante: con la novena victoria consecutiva del Kashima Antlers en la recta final de esta temporada, y los sorprendentes tropiezos de los dos primeros y máximos aspirante al título hasta ese momento, el Urawa y el Gamba Osaka.

Los Reds del Urawa habían desperdiciado varias oportunidades de sentenciar la liga, y muy especialmente la ocasión de imponerse al Kashima que se les presentó en la penúltima jornada. El 24 de noviembre en un estadio de Saitama lleno hasta la bandera, con la presencia de 62.241 ilusionados seguidores, los locales las tenían todas consigo para meterse en el bolsillo su segundo título consecutivo; sólo necesitaban una victoria ante un rival al que en aquel momento sacaban cuatro puntos de ventaja, y que no parecía capaz de causarles demasiados problemas.

El Urawa, espoleado por su propia hinchada, se las prometió muy felices cuando se produjo la expulsión del defensa rival Toru Araiba en el minuto 42. Sin embargo, el equipo visitante no perdió la concentración ni se desvió un ápice del objetivo que perseguía. Un gol del mediocampista Takuya Nozawa recortó en un punto la distancia que separaba a ambos equipos en la tabla y otorgó la iniciativa al Kashima Antlers en la carrera en pos del título.

Problemas y lesiones
A pesar de la derrota y del cansancio, los Reds disponían de un partido más para defender su corona. Una victoria contra el modesto Yokohama FC, cuyo descenso estaba cantado desde los primeros compases de la temporada, los habría proclamado campeones. No obstante, el equipo de Saitama llegó al encuentro con la moral por los suelos, debido a la racha de lesiones y al flojo rendimiento que venía ofreciendo precisamente desde el día en que se impuso al Sepahan iraní y conquistó Liga de Campeones de la AFC 2007. Desde entonces, se habían sucedido nada menos que un empate con el Shimizu el 18 de noviembre, el mencionado tropiezo frente al Kashima y la bochornosa derrota por 2-0 en la Copa del Emperador ante el Ehime FC, un equipo de segunda división, tres días más tarde. Para colmo de males, muchos de sus hombres más desequilibrantes se encontraban lesionados o intentado recuperar la forma.

La suerte abandonó definitivamente al Urawa en la última jornada, cuando se topó con un Yokohama más motivado que nunca. El farolillo rojo, propulsado por el aliento de sus veteranos, estaba decidido a echar los restos en el último partido de la temporada y despedirse con una traca final. Los de Yokohama se lanzaron al ataque desde el preciso momento del saque inicial y se pusieron por delante en el minuto 17 con un gol de Shingo Nejime, resultado final del soberbio centro que le había enviado por la izquierda el delantero Kazuyoshi Miura. En la segunda parte, al Urawa no le quedaba ya mucho que ofrecer, aparte de dos internacionales en baja forma, Tatsuya Tanaka y Shinji Ono, y se dedicó a lanzarse en oleadas contra el área, pero la defensa rival repelió uno tras otro los ataques y se aseguró de que el Yokohama se anotara su primera victoria en 21 partidos.

Entretanto, el estadio de fútbol de Kashima recibía la visita del cuarto clasificado, el Shimizu S-Pulse, para un partido que en teoría se antojaba complicado. El encuentro, sin embargo, no tuvo color. En el minuto 20, el delantero brasileño Marquinhos fue derribado en el interior del área y Mitsuo Ogasawara transformó el correspondiente lanzamiento penal. En el minuto 3 del segundo tiempo, el centrocampista Masashi Motoyama anotó el segundo con un disparo magnífico desde lejos, y Marquinhos se encargó de meter el tercero en el minuto 58. El Kashima ganó el partido por 3-0 y le quitó el título al líder en sus propias narices.

Una victoria de las que hacen época
En la clasificación general definitiva, el primer puesto fue para el Kashima Antlers con 72 puntos, el segundo para el Urawa con 70 y el tercero para el Gamba Osaka con 67, un equipo que había ocupado la primera posición hasta el pasado mes de agosto y que, a principios de noviembre, tenía muchas posibilidades de recuperar el liderato. No obstante, el conjunto de Osaka empezó a quedarse sin fuelle después de conquistar la Copa Nabisco el 3 de noviembre, y perdió toda opción al título en el tiempo añadido a su partido de la penúltima jornada, tras recibir el gol con que el Vissel Kobe empataba el marcador.

Si bien estos tropiezos han supuesto un tremendo revés para el Urawa y el Osaka, lo que realmente permanecerá durante muchos años en el recuerdo de los aficionados será la apasionante y fulgurante carrera del Kashima, la forma en la que ha ido escalando los diez puntos que lo separaban de la cumbre hasta coronar la cima de la tabla. Se trata del primer título de liga que figura en el palmarés del club desde 2001, el quinto en total y su décimo trofeo de importancia. Además, no es su único logro de la temporada: la derrota del Urawa del 24 de noviembre se convirtió en la 300ª victoria del Kashima en el campeonato nacional de liga.

El sábado, cuando sonó el pitido final y llegó la noticia de que los Reds acababan de derrumbarse ante el Yokohama FC, en el estadio de la ciudad de Kashima estalló la fiesta. El entrenador, el brasileño Oswaldo Oliveira, se abalanzó exultante al terreno de juego para abrazar a sus jugadores. El mediocampista Ogasawara, cuyo regreso al Kashima en julio (después de una temporada en la Serie A con el Messina) ha sido decisivo en la ascensión del equipo hasta la cumbre, expresó su alegría por el triunfo: "Ha sido el resultado del trabajo y el empeño de todos. Estoy entusiasmado. Regresé de Italia con la intención de ganarlo todo. Ha valido la penar volver a jugar con este equipo".

En el otro extremo de la tabla, el equipo que ocupa el 16º puesto, Sanfrecce Hiroshima, se jugará con el tercer clasificado de la segunda división, el Kyoto Sanga, el derecho a participar el año que viene en la máxima categoría. Será en una eliminatoria a dos partidos, a celebrar el 5 y el 8 de diciembre. Además del Yokohama FC, también desciende el club que ocupa la 17ª posición, Ventforet Kofu. El campeón y el subcampeón de la segunda división, Consadole Sapporo y Verdy de Tokio, ascienden a primera. Con 22 goles en 31 partidos, Juninho, el delantero brasileño del Kawasaki Frontale, se ha proclamado máximo goleador de la primera división de la J-League recién terminada.