Se llaman Marouane Fellaini, Axel Witsel y Reginald Goreux y son los tres adalides de la generación de oro que ha conseguido el título de liga para el Lieja tras 25 años de espera. Son, además, tres símbolos del éxito de la nueva política de formación del club. Gracias a la Academia Robert Louis-Dreyfus, Lieja dispone desde hace un año de una herramienta única en Bélgica y ya ejemplar en Europa. En exclusiva para FIFA.com, el Standard nos abre las puertas de su escuela.

"Assumer droit et devoir, c'est construire la victoire" ('Asumir el derecho y el deber es construir la victoria'). Toda una máxima que rige una línea de conducta. En el corredor del edificio reservado a los más pequeños de los 250 alumnos internos de esta escuela (de edades comprendidas entre los 6 y los 21 años), la divisa aparece grabada en la placa que adorna el muro frente al cual se detienen las jóvenes promesas antes de salir a realizar sus entrenamientos de rutina. Derecho, deber, victoria: he ahí el tríptico de un Standard otrora objeto de burlas, hoy digno de admiración. "Han hecho falta diez años para llegar a este punto", nos aclara el director deportivo, Dominique D'Onofrio, jefe del gran proyecto que comenzó su hermano y Vicepresidente del club, Luciano, "el hombre sin el cual hoy no estaríamos aquí", según palabras del conserje Pino Scopel.

Inaugurada en mayo de 2007, la Academia, pilar de la marca Standard, se extiende sobre 23 hectáreas en pleno bosque de Saint-Jean, a unos kilómetros río abajo de la olla a presión del estadio Sclessin. El "producto" está a la altura de la inversión: 18 millones de euros. O sea, el presupuesto anual del club. "André Cruz ha venido a vernos y ha dicho que esto está tan bien como Milanello", se congratula D'Onofrio.

Pocas infraestructuras hay en Europa que se puedan comparar a éstas. Juzguen ustedes: 5 campos de hierba, de los cuales uno es un estadio de 800 localidades para los partidos de la categoría sub-21; una superficie de entrenamiento cuadrada de 145 metros de lado, dividida en seis zonas; un campo de hierba artificial de dimensiones normales; una superficie cubierta de 70 por 40 metros, y con calefacción; 4 edificios, de los cuales uno está dedicado al equipo B y otro al profesional; una sala de musculación; un hotel de lujo de 30 habitaciones para las concentraciones previas a los partidos importantes y la pretemporada; y por último, una residencia de estudiantes moderna, capaz de albergar a 24 jóvenes, "por si hace falta cuando el internado se cierra", explica D'Onofrio.

"El club ha decidido, al cabo de dos años, depositar su confianza en los jóvenes. Esta academia nos ha obligado a reestructurar nuestro funcionamiento. El equipo campeón, con una media de edad de 22 años, es un reflejo magnífico de esto", explica D'Onofrio. "Hemos traído a Tomislav Ivic para que sea el responsable técnico de los sub-16, sub-17, sub-19 y sub-21. Su trabajo es supervisar estas cuatro categorías de edad e inculcar una línea de conducta y una filosofía uniformes. ". Como prueba, unos minutos más tarde, dos mujeres de unos treinta años recalaban en la terraza de la cafetería de la recepción. El rubito que las acompañaba ya estaba vestido para el entrenamiento de la tarde. "Hemos llegado pronto, pero hemos hecho un viaje de hora y media por carretera para venir hasta aquí", se excusa jovialmente la madre.

Antes
había que bregar para hacer venir a los jóvenes. Ahora es al revés:
estamos enormemente solicitados

Dominique D'Onofrio, Director deportivo


La Academia Robert Louis-Dreyfus es única en Bélgica, tanto por sus infraestructuras como por su filosofía. Aquí, los 24 entrenadores, aunque no todos figuren en nómina, son titulados. Cada jugador, sea cual sea su edad, posee su ficha médica y recibe los cuidados de un fisioterapeuta y de todo el equipo médico, que se encarga de asegurar su plenitud física. El club se responsabiliza de los desplazamientos entre la escuela y el centro.

"Hemos decidido no aislar a los jugadores en compartimentos estancos. En nuestro programa de fútbol y estudio, asisten a sus cursos normalmente. Trabajamos con cinco centros escolares y tres internados. Vamos a buscar a los chicos a la escuela, comen aquí después del entrenamiento, volvemos a llevarlos a clase y vamos a buscarlos para el entrenamiento vespertino. Tenemos un responsable pedagógico que tiene acceso a sus calificaciones. Si se produce una bajada en el rendimiento escolar, se anula el entrenamiento. Sabemos que hay pocos elegidos entre tantos candidatos, y por eso se da prioridad a la escuela", explica afablemente D'Onofrio. El director deportivo se apresura a señalar que, gracias al Standard, la Asociación Belga ha aceptado la creación nacional de una categoría sub-21, inexistente hasta ahora.

"Hemos insistido en ese tema porque, durante los cuatro años que llevo aquí como entrenador, me he dado cuenta de que hacían falta de dos a tres años para perfeccionar la puesta a punto, y que a los 19 años es difícil que un joven salga del centro y se haga un hueco entre los profesionales. Yo mismo he metido a varios jugadores en el primer equipo, pero ninguno de ellos está actualmente en la primera división belga", arguye el director deportivo de la mejor cantera del país en 2007. La inversión ya ha producido réditos: los sub-15 y sub-19 son campeones; las otras tres categorías de más de 15 años están entre los cuatro primeros. " ", asegura D'Onofrio, para quien la política de formación que sigue el Standard "ha traspasado las fronteras".

La
calidad de la formación prima sobre los resultados, pero se inculca
el espíritu ganador

Dominique D'Onofrio, Director deportivo

Witsel, incorporado a los 11 años, Fellaini, Goreux y, en menor medida, Papassarantis son los mejores reclamos de la academia del club del principado, campeón con todo un lujo de equipo que en realidad ha costado apenas seis millones de euros. Ahora queda por fijar la estrategia. ¿Qué es mejor: conservar el mayor tiempo posible su cosecha de jóvenes prodigios o aceptar un traspaso rápido para cubrir gastos? "No nos fijamos cuotas. El objetivo es que la máxima cantidad posible pueda incorporarse al equipo profesional, pero no queremos quemar etapas demasiado rápido. Hay que dar tiempo al tiempo", replica D'Onofrio. El Standard de Lieja, especialista en traspasos en serie y al borde de la quiebra hace diez años, es hoy campeón de las finanzas saneadas y paradigma de cantera. Porque ha aprendido que la paciencia es una virtud.