Pocos jugadores han dejado una huella tan profunda en el fútbol mundial tras sólo una temporada. Lo que ha hecho Javier “Chicharito” Hernández en el Manchester United y la selección mexicana es digno de remarcarse. Su extraordinario talento y su olfato goleador, sumados a un gran carisma y personalidad, lo han hecho uno de los grandes personajes del ejercicio 2010-2011.

A unas pocas semanas de haber ganado de forma brillante la Copa Oro de la CONCACAF con el Tricolor, y con un nuevo reto con el Manchester United, el número 14 se dio tiempo para hacer un repaso de su carrera con FIFA.com y hablar sobre sus éxitos recientes y sus planes para el futuro.

Sr. Hernández, México consiguió un gran triunfo en la Copa Oro, ¿cuál fue la clave de este éxito Tricolor?
El esfuerzo y la dedicación del equipo fue lo que permitió que sacáramos los partidos adelante. Además, fuimos muy contundentes, pero no por eso se puede pensar que fue fácil. Desde un principio dijimos que no había obligación. En cada torneo, y cada partido vamos a buscar ganar, pero los triunfos llegan con el trabajo.

Pese a ello, en México cualquier otro resultado hubiera sido considerado un fracaso…
Yo no estoy de acuerdo con esa postura. Tanto si ganábamos como su perdíamos conocíamos las consecuencias. El objetivo era ganarlo, y lo conseguimos. Eso fue lo más importante y me dio mucha alegría que la afición pudiera disfrutarlo. Hay que recordar que hubo muchos momentos difíciles en el torneo, y por ello la felicidad es mayor. Es mi primer trofeo con la selección, y me pone realmente contento.

Por lo que ha visto, comparado con lo que le había tocado, ¿éste es el equipo más talentoso que ha tenido México?
Nunca me han gustado las comparaciones. Uno como jugador tiene que estar a las órdenes del entrenador y más en la selección. Estoy muy agradecido por cómo me han recibido y me han ayudado. Cada momento que he jugado con el Tricolor ha sido el mejor. No me quedo en el pasado, me motiva lo que puedo dar.

Tras sus éxitos con la selección, toca volver a concentrarse en el club…
En Manchester me han tratado de maravilla, y a mí sólo me queda corresponderles. Tuve una muy buena primera temporada y espero poder aportar mucho más. Creo que vienen cosas buenas con el equipo, y estoy emocionado con las posibilidades para la temporada que está por comenzar.

Normalmente, los jugadores mexicanos sufren para adaptarse rápidamente al extranjero, ¿cuál ha sido la clave de su éxito en ese respecto?
Siempre un cambio de cultura es difícil, pero a mí lo que me ayudó mucho fue que mi papá y mi hermana se fueron a vivir conmigo. Eso facilitó las cosas. De hecho, lo que más extraño de México es a la familia, no la comida ni las costumbres, sino las charlas que teníamos en las tardes con todos.

Saber inglés ayudó, por supuesto…
Llegué con una buena base, pero ya estando ahí tuve que ir aprendiendo poco a poco, entendiendo más, hablando más. Pero la verdad es que sí me ayudó mucho tener ese conocimiento, porque me permitió comunicarme en el vestidor y conocer más rápidamente a mis compañeros.

Cambio total de tema, ¿por qué el número 14? ¿Alguna preferencia especial?
En realidad fue pura suerte (risas), cuando llegué a Chivas primero tenía el 45, luego el 25, y después uno de los jugadores que tenía el 14 fue vendido y me lo dieron. Por coincidencia en la selección me tocó ese número para el Mundial porque Miguel Sabah se lesionó y luego resultó que en Manchester también estaba libre. Curiosamente, ese fue el número con el que mi papá salió campeón en Puebla, así que con más razón, pero no fue a propósito, todo fue una serie de casualidades.

Hablemos un poco de sus inicios en el futbol, ¿cómo empezó esa pasión?
Lo que siempre he escuchado, toda mi familia me decía que desde chiquito buscaba la pelota, los balones. Cada fin de semana me gustaba ir, me aprendía los nombres de los jugadores, los números, toda mi vida fue acerca del fútbol, hablar, pensar y vivirlo. Yo sabía que iba a ser jugador profesional. Además, veía a mi papá en la cancha, mi abuelo me contaba anécdotas… ¡era más difícil no ser futbolista!

¿Tenía algún ídolo en particular?
Pues yo veía a los jugadores, me emocionaba con lo que hacían y luego trataba de imitarlos. Mis ídolos eran mi papá y mi abuelo, siempre lo han sido y siempre lo serán, pero fuera de ellos siempre a quien quise imitar fue a Ronaldo, el brasileño. Me encantaba y además Brasil es uno de los equipos que siempre llama la atención. Sobre todo esa selección de Francia 98, era un equipazo y tenía muchos aficionados por su manera de jugar. Y claro, ¡no me gustó nada cuando perdió la final! (risas)

Y, para terminar, ya que hablamos de jóvenes, ¿qué opinión le merece el triunfo de la Sub-17 en México 2011?
Ya lo dije, sólo puedo sentir admiración por esos muchachos. Yo estuve en el proceso rumbo a Perú 2005, pero no pude estar en el equipo que consiguió el título, y ellos sí lo consiguieron. Pusieron el nombre de México en todas partes y eso me hace sentirme muy orgulloso.