“No es normal que Rusia estuviese ausente del Mundial de 2010”. Dick Advocaat, encargado de solucionar esa anomalía en 2014, lo puede decir más alto pero no más claro. El Pequeño General, seleccionador de Rusia desde el año pasado, marcó la pauta a seguir en una entrevista concedida a FIFA.com, con motivo del Sorteo preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™: "Tenemos que demostrar que no solamente fue un accidente, sino también un error. Nuestra motivación está dirigida hacia ese objetivo”.

Para el seleccionador de la Sbornaja, un combinado que no ha podido confirmar en estos tres últimos años lo mucho que prometía su gran actuación en la Eurocopa 2008, el pliego de condiciones consta de cuatro objetivos: clasificar a sus jugadores para la máxima competición continental del próximo verano europeo; supervisar la eclosión internacional de una plantilla con un potencial reconocido; garantizar el relevo con la nueva generación, llamada a defender los colores del país anfitrión en 2018; y llevar a Rusia hasta Brasil dentro de tres años, en la que sería su tercera presencia mundialista de la era post-soviética, tras las de 1994 y 2002.

“El haber entrenado al Zenit me facilita la labor, porque la mayoría de los jugadores ya me conocen; saben cómo funciono y cómo reacciono”, reconoció el técnico holandés, que ganó la Copa de la UEFA en 2008 con el conjunto de San Petersburgo. Desde que asumió su primer trabajo en un banquillo en 1984, como segundo entrenador de la selección de Holanda, el que fuera medio centro defensivo del ADO Den Haag ha ido alternando entre clubes y selecciones. Casi 30 años más tarde, el técnico sexagenario presenta un nutrido currículo y sigue siendo igual de ambicioso, sin perder por ello la calma ni la lucidez. “En un club llevas una labor con el equipo a diario; no es el mismo tipo de trabajo. El tiempo que tienes para realizar cambios y ajustes es muy limitado”, explicó. 

“Y si comparo este trabajo con el que tuve como seleccionador de Corea del Sur, por ejemplo, también hay que adaptarse a las diferentes culturas”, prosiguió. “En Corea impera una disciplina perfecta, y los jugadores profesan una admiración innata al entrenador, por lo que es fácil imponer tu estilo y tu mensaje. Los rusos no son así. Con ellos, tienes que demostrarles quién es el que manda. No es algo con lo que cuentes de antemano”, señaló el hombre que llevó a Holanda hasta los cuartos de final en Estados Unidos 1994.

Advocaat, cuyo nombramiento en mayo de 2010 para suceder a su compatriota Guus Hiddink estuvo rodeado por la polémica, tras su marcha repentina y prematura de la selección de Bélgica, aspira a dar un poco más de brillo a su palmarés antes de disfrutar de una retirada que se antoja cercana. “Voy a Rusia para disponer de una mejor oportunidad para concluir mi carrera a lo grande, tal vez con un nuevo título como colofón. Bélgica puede alcanzar el mismo nivel, pero eso llevará mucho tiempo. Y a mí ya no me queda tanto tiempo por delante…”, se justificaba el año pasado, mientras los belgas le acusaban de traición.

Falta de renovación
Rusia, que ocupa el 2º puesto en su grupo de clasificación para la Eurocopa 2012, está asumiendo su condición de favorita junto a la República de Irlanda y Eslovaquia. Sin embargo, la Sbornaja no deslumbra con su juego, y su margen de maniobra es escaso; algo que su seleccionador achaca a las dificultades para detectar nuevos talentos. “Holanda tiene 30-35 jugadores muy buenos. Nosotros, tres años después de la Eurocopa, seguimos teniendo prácticamente el mismo equipo”, observó Advocaat, que ha ganado como entrenador las ligas de Holanda (1997), Escocia (1999, 2000) y Rusia (2007). “Carecemos de relevo, y la cantera de la que podemos nutrirnos no es muy abundante. Falta competencia, lo cual, al máximo nivel, es un problema a la hora de hacer progresar a cada jugador”.

Aun así, el Pequeño General se mostró optimista: “De todas formas, este grupo de jugadores pueden hacer un buen trabajo; confío en ellos”, aseguró, sin dejar por ello de hacer hincapié en los aspectos negativos: “Este equipo es casi el mismo que el de Hiddink. Ha habido pocos cambios en la plantilla. No atisbo la llegada de la nueva generación, y eso me contraría. Además, los jugadores que militan en ligas extranjeras a menudo son suplentes en sus clubes; y eso es otro motivo de preocupación, porque no acaban de explotar. Por suerte, yo conozco sus cualidades, y sé que un jugador como Andrei Arshavin puede marcar la diferencia en cualquier momento”.

El jugador del Arsenal haría bien en dar la razón a su seleccionador, tanto en el camino hacia la Eurocopa 2012 como en el que conduce a la Copa Mundial de la FIFA 2014, aunque sólo fuera por confirmar que la ausencia de Rusia en Sudáfrica no era “normal”. Y de paso, para evitar que una anomalía de ese tipo se convierta en una norma.