La Entrevista

Wilmots: "Somos uno de los cinco o seis mejores equipos de Europa"

(FIFA.com)
Belgium's head coach Marc Wilmots reacts
© AFP

Marc Wilmots es sin duda el principal artífice del gran momento que Bélgica atraviesa en la actualidad. El técnico belga inició el camino del éxito en 2009 como auxiliar de Dirk Advocaat. Tres años después, Wilmots fue nombrado seleccionador con la intención de dar continuidad al proyecto que estaba ya en marcha. Bajo el mando de este excentrocampista, que vistió los colores de Bélgica en 70 ocasiones, los Diablos Rojos se clasificaron brillantemente para la Copa Mundial de la FIFA 2014™, donde alcanzaron los cuartos de final, y para la Eurocopa 2016. En noviembre de 2015 llegó el que ha sido hasta ahora el último gran logro de los pupilos de Wilmots, que, por primera vez en la historia, se encaramaron al liderato de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. El combinado belga se ha mantenido en lo más alto del escalafón desde entonces, lo que le ha permitido adjudicarse el título honorífico de Selección del Año 2015.

El exfutbolista belga, que jugó entre otros en el Schalke 04, el Girondins de Burdeos y el Standard de Lieja, dialogó en exclusiva con* FIFA.com* sobre las razones del auge de los Diablos Rojos y sus objetivos para el nuevo año.

Señor Wilmots, Bélgica va a terminar el año 2015 en el primer puesto de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. ¡Enhorabuena! ¿Qué nos puede decir al respecto?

Estamos todos felices por ello, pero no es lo mismo que ganar un título. Es el fruto del trabajo de los últimos tres años, que han sido muy buenos. Hemos cedido pocas derrotas y en la competición preliminar de Brasil 2014 fuimos el segundo mejor equipo con un total de 26 puntos de 30 posibles. En la cita mundialista llegamos nada menos que a cuartos de final, mientras que en la fase de clasificación de la Eurocopa sumamos 23 de los 30 puntos posibles. En conjunto han sido tres años sobresalientes.

¿Hasta qué punto se puede decir que todo esto es mérito suyo?

En este proyecto somos más de 40 las personas que trabajamos en el apartado técnico, que es lo que corresponde tratándose de la selección. Llevo aquí siete años. Empezamos con Dirk Advocaat, una etapa en la que se definió una hoja de ruta cuyo objetivo era que los jugadores se divirtiesen sobre el campo, pero que se basaba en la disciplina y en unas tácticas y métodos de entrenamiento adecuados. Desde entonces hemos mejorado muchas cosas y hemos dado forma a un equipo joven. Se han sentado las bases. Bélgica es un país pequeño, pero ahora tenemos una filosofía futbolística totalmente diferente en la que jugar al ataque es el pilar fundamental.

Con respecto a su pregunta sobre la parte del mérito que me corresponde, debo recordarle que aún no se ha visto un entrenador que marque goles. A un técnico le toca elegir los métodos apropiados y tomar decisiones. Soy un poco como Juergen Klopp: muy humano, honrado y siempre directo. Me gusta hablar cara a cara con cada uno de mis jugadores. El respeto mutuo es importante. Siempre hemos tenido la intención de construir un equipo solidario. Aquí lo importante es el grupo. Antes cada uno se preocupaba de sí mismo, mientras que ahora sólo pensamos en clave colectiva. Juntos somos más fuertes y podemos llegar más lejos.

¿El espejo en que se mira es entonces Juergen Klopp?

No he cambiado en comparación con mis tiempos de jugador. Siempre he intentado unir al equipo en torno a los objetivos comunes. Mi idea consiste en generar unas siete u ocho ocasiones de gol por partido. Tener un entrenador al que le gusta jugar al ataque es positivo para la moral del equipo, porque los futbolistas se sienten más cómodos a la hora de ganar confianza. En el partido contra Italia demostramos que actualmente somos un grande del fútbol mundial. Ganamos el encuentro, pero lo importante es siempre marcar muchos goles y conceder pocos. Se trata de una cuestión de equilibrio.

¿Se ha convertido también Bélgica en un país puntero en lo que a fútbol se refiere?

Nuestro objetivo es consolidarnos entre los mejores. Queremos estar en los grandes certámenes internacionales cada dos años. Debemos tener la ambición de alcanzar los cuartos de final en los Mundiales y las semifinales en las Eurocopas. Lograrlo constituiría un gran éxito.

¿Cree que Bélgica puede dar la sorpresa en la Eurocopa 2016?

Me gusta tener los pies en el suelo, porque hay mucha gente que está poniendo a Bélgica por las nubes. Yo me fijo en dónde estábamos hace cuatro años y en lo que hemos conseguido hasta ahora. Tenemos mucha ambición, eso está claro. El objetivo debe ser siempre alcanzar la final. Cuando saltamos a un terreno de juego lo hacemos con la intención de ganar. Creo que en este momento somos uno de los cinco o seis mejores equipos de Europa. Nuestro plantel es joven, pero tenemos hambre de triunfos y el entrenador no constituye una excepción en ese sentido. Afrontamos la Eurocopa con mucha confianza, aunque también somos conscientes de que en una competición así puede pasar cualquier cosa. Tiros al poste, decisiones equivocadas… Hay muchos factores que no puedes predecir ni controlar.

Usted cuenta con un equipo formado por una gran cantidad de excelentes jugadores jóvenes. ¿De dónde han salido? ¿Qué es lo que ha cambiado?

Muchos de nuestros futbolistas jóvenes se han hecho grandes en Francia, Holanda o Italia. Los clubes belgas han cambiado de enfoque. Creen en sus posibilidades y han entendido que pueden competir con los equipos punteros de la Liga de Campeones pese a que cuentan con presupuestos más limitados. Hemos apostado por los jóvenes. Las cosas han evolucionado, y así es como debe ser. A la cantera hay que darle oportunidades si quieres que explote. La liga belga es perfecta para que los jóvenes se fogueen durante sus dos o tres primeros años como profesionales. Una vez completada esa fase llega el momento de dar el salto a otra liga más potente. Muchos de los integrantes de la selección que entreno juegan actualmente en algunos de los clubes más importantes de Europa, lo que supone un gran paso adelante.

Hace unas semanas, la selección belga logró el tercer puesto en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. ¿Empieza ya a llamar a la puerta la nueva generación?

Cuando tienes fe en tus posibilidades puedes llegar muy lejos. En ese aspecto, las cosas han cambiado en Bélgica en los últimos años, y no hablo sólo del fútbol, sino también de otros ámbitos como, por ejemplo, el tenis. Ahora creemos en nosotros. En el deporte belga ha surgido una especie de patriotismo que se traduce en una fuente de confianza, y el público lo disfruta y lo agradece.

A pesar de su juventud, usted ya es seleccionador, un cargo que suele suponer el último escalón en la carrera de un técnico. ¿Tiene la intención de volver a entrenar a un club algún día?

Sí, sin duda. La cuestión es cuándo y dónde. Llevo ya siete años en la selección belga y estoy abierto a todo. Soy un entrenador de proyectos y pienso siempre a largo plazo. ¿Qué se pretende conseguir en un período de cinco años? Así es como me lo planteo. Si no hay un proyecto, no me interesa. Hay cosas más importantes que el dinero, y yo necesito marcarme un objetivo claro.

A la hora de entrenar, ¿hay muchas diferencias entre un club y una selección?

Entrenar a un club es un trabajo totalmente diferente. En una selección cuentas con un margen de maniobra mucho menor, porque tienes únicamente uno o dos partidos cada tres meses y no te puedes permitir cometer errores. En un club hay partido cada tres días, así que puedes hacer que una derrota se olvide rápido. Además, trabajas con los jugadores a diario y de cerca, mientras que en la selección tienes que estar pendiente de la posición en la que juega cada uno en su club y de la táctica que utilizan sus entrenadores para luego intentar ensamblarlo todo.

Dentro de unas semanas se celebrará la Gala del Balón de Oro de la FIFA. ¿Quién se llevará el premio este año? ¿Messi, Ronaldo o Neymar?

Hablamos de tres jugadores extraordinarios, así que no se puede decir cuál de ellos es el mejor. Ronaldo lleva varios años a un nivel sobresaliente en el Real Madrid, siempre marca goles y nunca se lesiona. Con Messi pasa lo mismo, aunque acaba de tener su primera lesión de larga duración en mucho tiempo. Neymar no deja de mejorar y parece imparable. Se trata de tres futbolistas con estilos diferentes. Creo que lo mejor sería tirar los dados y darle el Balón de Oro al que salga. Los tres son magníficos.

Pep Guardiola, Luis Enrique y Jorge Sampaoli son los tres nominados al premio Entrenador Mundial de la FIFA de este año. ¿Cómo describiría usted a estos técnicos?

No los conozco, así que tengo que conformarme con ver cómo juegan sus equipos. Es difícil pronunciarse porque cada entrenador trabaja en unas circunstancias diferentes. No puedo dar una opinión sobre otro técnico si no sé cómo trabaja. Si nos guiamos por los títulos, el vencedor debería ser Luis Enrique, que ganó el triplete, lo que constituye un logro fantástico.

¿Qué hace falta para convertirse en el mejor entrenador del mundo?

Lógicamente, ganar títulos es importante, aunque no imprescindible. Hace falta contar con la gente adecuada, los jugadores apropiados y un plantel de calidad. También es importante tener a un buen director deportivo que sepa comprar bien. No depende sólo del entrenador, sino también de muchas personas que trabajan en un segundo plano. Un técnico representa entre un cinco y un diez por ciento de los resultados. El entrenador tiene que elegir a la gente adecuada, fomentar el espíritu de equipo y tomar las decisiones correctas durante el partido, pero los que juegan son los futbolistas. Hay que conseguir que se diviertan sobre el campo y que actúen con rigor táctico.

Cuando jugaba en la Bundesliga le llamaban ‘Kampfschwein’, que vendría siendo algo así como ‘jabato’, o, si lo traducimos literalmente, ‘cerdo de pelea’. ¿Le parecía bien ese apodo?

No tenía problema alguno, porque me lo decían en un sentido muy positivo. Se referían a mi permanente disposición para dejarme la piel por el equipo más allá incluso de cualquier sufrimiento o dolor. Un equipo necesita tener esa mentalidad. Si mis jugadores saltan al campo con una actitud de este tipo estoy contento. Cuando lo dan todo por el equipo no tengo nada que reprocharles.

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