Brad Guzan no es nuevo en los escenarios internacionales. De hecho, casi diez años han pasado ya desde que este participante en dos ediciones de la Copa Mundial de la FIFA™ debutara en la selección de Estados Unidos.

A lo largo de buena parte de su carrera, sin embargo, Guzan ha tenido que luchar por conseguir minutos de juego, pues Tim Howard se había convertido en la primera opción para la portería del combinado nacional. No obstante, tras Brasil 2014 las puertas de la titularidad se abrieron para él de improviso.

Estados Unidos había quedado eliminado en octavos de final al caer en la prórroga ante Bélgica (2-1) en un partido que se recordará por la increíble actuación de Howard. Y el arquero del Everton anunció que se iba a tomar un año de descanso de la selección para pasar tiempo con la familia y concentrarse en su incipiente carrera televisiva.

Guzan estaba ante su gran oportunidad... y no la ha desaprovechado. Tras años de espera a la sombra de Howard, al arquero se le presentaba la ocasión de demostrar al mundo por qué Bruce Arena, Bob Bradley y Jurgen Klinsmann le habían estado convocando recurrentemente todos estos años. Y a sus 31, en plena madurez y tras aprender de los mejores, este arquero que empezó de delantero, ha podido brillar al fin con la camiseta de su país.

“Conforme me he hecho mayor, he tratado de sacar provecho de todas mis experiencias con los diferentes profesionales con los que he trabajado”, señala Guzan a FIFA.com. “He tenido la gran suerte de trabajar con varios de los mejores porteros de Estados Unidos: Brad Friedel, Kasey Keller, Tim Howard. También he trabajado con Shay Given (en el Aston Villa), cuyo historial lo dice todo. He tratado de asimilar sus conocimientos y tendencias para ver si lo que funcionaba para ellos me servía a mí también. He procurado moldearme y forjarme a la vez un estilo propio, pero siempre con la influencia de los guardametas de los he aprendido el oficio".

Una larga espera
“Ha sido un largo camino”, asegura Guzan sobre la trayectoria que lo ha llevado hasta conseguir la titularidad en la selección. “Cuando te toca seguir un camino como el que he seguido yo, te quedas con lo positivo y también con lo negativo”.

Corroboran su afirmación las recientes victorias sobre Alemania y los Países Bajos, y el Guante de Oro que conquistó recientemente en la Copa Oro de la CONCACAF... Y otros capítulos menos positivos, como la derrota contra Jamaica en las semifinales de ese torneo, o las dudas sobre si podría mantener la titularidad ahora que Tim Howard ha regresado a las Barras y Estrellas.

Klinsmann, no obstante, aclaró esta cuestión de forma tajante. “Brad es el número 1; Tim, el número 2”, declaró antes del amistoso de los suyos contra Perú, la primera inclusión de Howard en el combinado desde su regreso al fútbol internacional.

Guzan, por su parte, prefiere mantenerse al margen del debate y concentrarse en rendir al máximo. “Howard y yo nos respetamos mutuamente. Sabemos que sólo puede jugar uno. En mi caso, el hecho de que Tim haya regresado a la selección no cambia nada. Mi trabajo en el combinado consiste en estar siempre ahí para ayudar a los compañeros lo mejor que sepa. Voy a parar todos los balones que pueda para contribuir a ganar partidos”.

México espera
Guzan no decepcionó en su primer encuentro con Howard como suplente. El guardameta del Aston Villa correspondió a la fe que Klinsmann había depositado en su persona con una excelente parada en dos tiempos en la segunda mitad del choque, que sirvió para mantener el 1-1 en el marcador momentos antes de que Jozy Altidore completara el doblete que otorgó a Estados Unidos la victoria sobre Perú (2-1). Se trataba además de la primera vez que el equipo estadounidense se imponía a un conjunto sudamericano tras ir perdiendo en la segunda parte.

“Desde hace tiempo ya tengo la suerte de formar parte del equipo nacional, pero siempre que recibo una convocatoria, la ilusión y el entusiasmo son los mismos que el primer día, nunca disminuyen”, desvela Guzan. “Y ahora que cuento con el respaldo del seleccionador, ahora que soy titular, ese entusiasmo y esa ilusión son mayores si cabe. Quiero ser el jugador con el que se cuenta siempre. Quiero ser el hombre de las grandes ocasiones”.

Después del partido ante Brasil, un gran encuentro pese a tratarse de un amistoso, pero saldado con la derrota de Estados Unidos por 4-1, a Guzan le espera una importante ocasión en pocas semanas. Estados Unidos se medirá a México en la Copa de la CONCACAF el 10 de octubre, una repesca entre los dos campeones más recientes de la Copa Oro para decidir cuál de ellos representará a la región en la Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017. La experiencia de Guzan en la Copa FIFA Confederaciones se remonta a Sudáfrica 2009, cuando los estadounidenses cayeron ante Brasil en la final. Pero, como él mismo explica, guarda recuerdos imborrables de aquella competición.

“El partido contra Egipto en Sudáfrica, que teníamos la obligación de ganar y esperar que los demás resultados nos fueran favorables, es sin duda alguna el momento cumbre de mi carrera hasta la fecha”, manifiesta con una gran sonrisa. “Conseguimos el objetivo y pasamos de ronda. Fue muy emocionante”.

“Todos sabemos lo importante que es la Copa Confederaciones. Siempre que nos enfrentamos a México es una gran ocasión, una contienda de máxima rivalidad. Si a eso añadimos el premio del pase a la Copa Confederaciones, tenemos un partido del todo gratificante”. Y Guzan se dispone a seguir demostrando que su presencia en la portería de las Barras y Estrellas es apostar sobre seguro.