“Cuando lo vi en el aeropuerto me dije… ‘pero este chico no puede jugar al fútbol, tan pequeñito’... Creí que me habían engañado”. En cuanto el muchacho tocó una pelota, se disiparon todas las dudas. Aquel chico tiene hoy en su casa cinco Balones de Oro. Quien nos habla, tiene en su casa una servilleta. Una servilleta valiosísima, la que le cambió la historia contemporánea al FC Barcelona.

Horacio Gaggioli llevaba muchos años trabajando de intermediario para futbolistas en España. Sus socios en Argentina le hablaron de un muchachito de once años de Rosario. Le parecía demasiado pronto. Pero dos años más tarde empiezan a preparar ese viaje. “La familia quería que se probase en un equipo europeo, en la ciudad en la que yo viviese para tener un contacto al llegar. Yo en ese momento estaba pendiente de irme a trabajar a una empresa de Madrid. Así que les pedí que aguantaran a que se aclarase mi futuro para ver dónde hacer la prueba. Si me iba a la capital, iríamos a probar al Real Madrid o el Atlético”, explica el agente a FIFA.com.

Pero Horacio no se fue a Madrid y en septiembre Lionel Messi se entrenó dos semanas con el FC Barcelona. “Tras las pruebas volvieron a Argentina y yo me quedé de reuniones con el club. Había gustado, pero algunos técnicos no estaban muy convencidos. Pasó el tiempo y en diciembre los papás dicen que hay que definir si el Barcelona está interesado o no, para buscar otras alternativas”, continúa.

Una servilleta como contrato
Esa suerte de ultimátum surtió efecto. A Charlie Rexach, entonces secretario técnico del club, le habían bastado 10 minutos para decidirse. Y eso que su salida antes de tiempo de aquel partidillo de infantiles había dejado preocupados a la familia y representantes.

Así que en una reunión a tres bandas, a falta de nada mejor, Rexach tomó una servilleta y escribió:

En Barcelona, a 14 de Diciembre del 2000 y en presencia de los Sres. Minguella y Horacio (Gaggioli), Carles Rexach, Secretario Técnico del F.C.B., se compromete bajo su responsabilidad, y a pesar de algunas opiniones en contra, a fichar al jugador Lionel Messi siempre y cuando nos mantengamos en las cantidades acordadas".

Había opiniones en contra. Las que consideraban que el club tenía problemas más acuciantes que un adolescente no solucionaría. Las de que quienes veían en aquel físico frágil un futuro poco prometedor.

“Yo también me equivoqué en la primera impresión. Leo era muy chiquito, muy delgadito y tenía sus problemas. El Barça tenía dudas, porque no se sabía qué podía pasar. El fútbol es muy complejo y es difícil acertar con un chico de esta edad”, dice un experto en la materia que ha visto cómo niños con un talento inusual se pierden en el camino.

“Puedes vislumbrar a los 15 años un futuro prometedor futbolísticamente hablando para un chico, pero no puedes estar 100% seguro. Son muchos los factores que influyen luego en el crecimiento deportivo y en cualquier momento se tuerce. Hay jugadores de enorme calidad que no llegan a nada porque, empiezan salir, a bailar… hay toda una serie de cuestiones que no son compatibles con el fútbol”, opina.

“Los que llegan es porque hacen un sacrificio enorme, y también lo hacen las familias. En eso Messi fue un chico extraordinariamente sacrificado y disciplinado. Lo suyo era el fútbol, el fútbol y el fútbol, y por eso ha llegado a lo más alto”.

Una prueba de personalidad
Desde aquel precontrato atípico que se hizo rogar, todavía tuvieron que pasar otros dos meses para que Messi llegara a La Masía. Y continuaron los problemas, porque se retrasó su transfer y el jugador de Rosario no pudo jugar por seis meses. “Fue un calvario para él. Sufrió mucho, porque sólo podía entrenar y jugar algún amistoso. Fue muy duro. Pero Leo tiene una mente privilegiada para el fútbol y supo afrontarlo”, continúa Gaggioli, quien aún trabajaría con Messi otros cinco años más.

El Barça tuvo esa dosis de suerte que siempre se necesita para triunfar. “Pero yo siempre digo que Leo también tuvo la gran suerte de caer en una gran escuela de fútbol, y fue muy importante para su desarrollo profesional y personal”, señala el representante.

“Messi siempre fue muy reservado, pero tuvo la gran fortuna de caer en un grupo de chicos majísimos que lo ayudaron mucho. Gerard Piqué, Cesc Fábregas, Toni Calvo, Marc Valiente… chicos extraordinarios que se unieron a él. Le hacían bromas porque era muy introvertido, pero le cuidaron. Él habla con el balón en los pies y basta”.

Gaggioli sigue recibiendo hoy cientos de correos de gente que asegura que le traen al ‘próximo Messi’. “¡No te puedes ni imaginar la cantidad!”, exclama. “Y yo a nadie le quiero decir que no, porque nunca se sabe, pero pido pruebas… y aún no he visto nada como aquello”.