El internacional beninés Frédéric Gounongbe es un delantero completo. Basta con echar un vistazo a las 13 realizaciones que suma para convencernos: este atacante zurdo del Westerlo, de 1,90 m de estatura, es capaz de marcar con la pierna izquierda, la derecha, de penal, de cabeza, en carrera, mientras pelea un balón, de volea... Sin embargo, su repertorio va mucho más allá de las canchas de fútbol. Y aunque sea un futbolista brillante, también podría haber sido tenista o dedicarse al mundo de la empresa.

“He tenido una trayectoria poco habitual. Nunca había soñado con ser futbolista profesional. En cualquier caso, no imaginaba poder ganar dinero con este deporte. Primero, porque mi principal disciplina era el tenis. Lo practicaba con intensidad y a alto nivel. Y luego, porque llevaba la trayectoria clásica de cualquier estudiante. Después del bachillerato, cursé estudios de comercio. Así que me veía en las pistas de tenis o en unas oficinas más que en los campos de fútbol belgas”, cuenta Gounongbe en declaraciones a FIFA.com.

Pero su talento con el balón en los pies lo desviaría de ese itinerario profesional ya trazado. Cuando tenía 16 años, y practicaba el fútbol “para divertirse”, acompañó a un amigo a un entrenamiento en un club de la cuarta división belga. “Necesitaban un delantero y vino perfecto. Me integré enseguida en el primer equipo y luego fui subiendo los peldaños de las ligas belgas”, analiza, ahora con 27 años y titular en el KVC Westerlo, 15º de la división de honor de Bélgica.

“En el mundo del fútbol, mi caso es especial, porque llegué tarde. Mis compañeros respiraban el fútbol desde muy jóvenes. Pasaron por centros de formación, yo no”, continúa. “Pero eso no impide que tenga buenas relaciones con ellos. Me gusta comparar mi día a día como futbolista con el de cualquier empleado de empresa: ahí tengo amigos, compañeros o simples relaciones de trabajo. Es un sector profesional como cualquier otro, aunque un poco especial, sí, al ser un deporte”.

Pero en esta disciplina lo único que cuenta es el rendimiento colectivo. Y aunque Gounongbe ha realizado una campaña fantástica, terminando segundo en la tabla de anotadores de la liga, su equipo pasó bastantes más apuros, y no consiguió la permanencia en la primera división hasta la última jornada de la temporada regular. “Es difícil pensar que uno ha hecho una buena temporada en el plano personal cuando colectivamente no ha ido tan bien, así que considero que he hecho una temporada media”, señala. “Pero ya esperaba que fuese complicada. El Westerlo es un club bastante modesto en Bélgica. Mi principal objetivo era mantener al equipo en la primera división, no necesariamente ser primero de la clasificación de goleadores”.

La Copa Africana de Naciones como consolación
Y ahora tratará de alcanzar sus próximas metas —tanto en cifras de goles como en términos de aspiraciones más globales— con la selección. Y lo menos que puede decirse es que el jugador, nacido en Bruselas, siente un gran orgullo por competir con las Ardillas de Benín. “Ya he alcanzado mi sueño último como futbolista: vestir la camiseta de mi país. Es una experiencia única. Para algunos, consiste en lucir algún día los colores de un club en concreto, o en participar en una Liga de Campeones. El mío era este”, confiesa.

Debutó como internacional en mayo de 2014, en un partido de la fase previa de la Copa Africana de Naciones, ante Santo Tomé y Príncipe. Luego vendrían otras seis internacionalidades y tres goles, aunque no la clasificación para la tercera ronda de la competición preliminar de la zona africana para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™. “Por desgracia, quedamos eliminados por muy poco contra Burkina Faso [2-1, 2-0]”, lamenta Gounongbe. “Es una verdadera pena, sobre todo porque ahora mismo tenemos una generación buenísima, con jugadores que compiten por casi toda Europa, encabezada por Stéphane Sessègnon”.

Ahora quedan los clasificatorios para la Copa Africana de Naciones 2017, un torneo en el que Gounongbe está decidido a participar, como recuerda en vísperas de una decisiva doble confrontación ante Sudán del Sur. “Estoy convencido de que tenemos un sitio en ella. El objetivo es viajar al torneo”, zanja el ariete, un enamorado de África, que pasó toda su infancia en Senegal. “Allí es donde aprendí a jugar al fútbol, y también el surf, que practiqué mucho”. ¡Nadie negará que Gounongbe sabe hacer de todo!