A finales del pasado mes de abril, el Crystal Palace se impuso al Watford por 2-1 en la semifinal de la FA Cup. Había cuatro jugadores africanos en sus filas. Este sábado, tendrán la oportunidad de seguir demostrando su talento en el duelo por el título contra el Manchester United en Wembley. Si cantan victoria, darían continuidad a la arraigada tradición de su continente en la final de esta competición.

Los pioneros fueron sudafricanos como Bill Perry, que brilló en la famosa final de 1953, en la que Stanley Matthews conquistó su única medalla de campeón a los 38 años. Fue precisamente Perry, nacido en Johannesburgo, el que anotó el gol de la victoria en el 4-3 del Blackpool ante el Bolton Wanderers. En 1966, Albert "Hurry Hurry" Johanneson se convirtió en el primer jugador de raza negra en participar en una final de la Copa. Y aunque el Leeds, el conjunto en el que militaba el sudafricano, cayó por 2-1 a manos del Liverpool, Johanneson abrió el camino a muchos otros talentos.

Desde entonces, en la lista de africanos que han recibido el ansiado galardón en el Palco Real encontramos a la flor y nata del continente, como los hermanos Toure, George Weah (Ballon d'Or en 1995), Didier Drogba, los nigerianos Daniel Amokachi, Nwankwo Kanu y John Obi Mikel o el ghanés Michael Essien.

Tragedia y triunfo
Aunque en Inglaterra apenas ha habido guardametas africanos, el internacional zimbabuense Bruce Grobbelaar fue la honrosa excepción tras su insólito fichaje por el Liverpool. El arquero tuvo una carrera espectacular, con más de 600 partidos a sus espaldas, seis títulos de liga, tres Copas de Inglaterra y una Liga de Campeones de la UEFA. "Aún me acuerdo de ver la final de la FA Cup de 1973", rememoró el astro a FIFA.com. "Entonces sólo tenía 15 años. Jim Montgomery realizó una imponente parada doble que evitó que el Leeds marcara y permitió al Sunderland dar una de las campanadas más sonadas de la Copa al ganar por 1-0".

Una providencial intervención del propio Grobbelaar en la final de 1986, contra el Everton, aún se recuerda a día de hoy. "Ese fue, probablemente, mi momento más memorable en una final de la Copa. Graeme Sharp remató de cabeza a puerta y tuve que recorrer la mitad de mi área para despejarla sobre el larguero con la punta de los dedos. Sharp creyó que había entrado. Y a partir de ahí, conseguimos imponernos por 3-1".

Pero para Grobbelaar, la Copa de Inglaterra estará siempre unida a la tristeza, puesto que tomó parte en la trágica semifinal de 1989 en Hillsborough. Aquel día, 96 seguidores del Liverpool perdieron la vida. "Fue duro superar aquello, sin embargo, lo que marcó diferencia fue que Kenny Dalglish, nuestro entrenador, nos hizo ir a visitar a las familias de los fallecidos. Les ofrecimos consuelo y ellos a nosotros. Después de derrotar al Nottingham Forest nos clasificamos para la final, y estuvo bien que el rival fuese de nuevo el Everton, nuestro vecino, porque toda la ciudad estaba de luto. Ganamos por 3-2".

El rey de la FA Cup
Pocos jugadores, independientemente de su origen, han dominado la final de la Copa como el artillero Didier Drogba. El marfileño posee cuatro medallas de campeón y se distingue del resto porque vio puerta en todas y cada una de esas finales. Es más, en dos ocasiones materializó el único gol del choque.

En la de 2010, contra el Portsmouth, un tanto suyo en el minuto 59 otorgó los laureles al Chelsea. Aquel día había nada menos que nueve africanos sobre el césped de Wembley. Uno de ellos era Nwankwo Kanu, protagonista de su propio capítulo en la historia de la final del certamen.

Dos años antes, el delantero nigeriano se había convertido en el ídolo del Portsmouth al ayudar a los suyos a conquistar su segundo título de Copa, 69 años después del primero. Kanu materializó la diana del triunfo contra el Cardiff y se colgó así su tercera medalla de vencedor (las dos primeras las cosechó con el Arsenal). "La FA Cup siempre ha sido algo grande para mí. Crecí viéndola por televisión y todos los equipos quieren hacerse con ella. Llegar a la final es algo muy especial".

Kanu explicó que la experiencia de ganar fue totalmente distinta con el Portsmouth y con el Arsenal. "Con el Arsenal, esa temporada solo nos faltaba una copa. Estábamos a tope. No obstante, con el Pompey fue diferente. Al principio, nos veíamos en la final, o ganándola. Pero al superar los cuartos y la semifinal, supe seguro que nos la íbamos a llevar. Y cuando lo hicimos, fue muy especial para Portsmouth y para los jugadores. Porque es una vieja tradición. En Inglaterra, la gente valora realmente la Copa".

Ahora serán los mediocampistas Yannick Bolasie (RD del Congo) y Bakary Sako (Malí), el defensa Pape Souare (Senegal) y el ariete Emmanuel Adebayor (Togo) del Crystal Palace, los que añadan un nuevo capítulo al libro de oro de los futbolistas africanos en la final de la Copa de Inglaterra.