Abdul Razak es el niño mimado de Burundi. No en vano, su nombre, Fiston, significa "hijito" en francés. A sus 24 años, lleva sobre sus hombros las esperanzas de un país que jamás ha participado ni en la Copa Mundial de la FIFA™ ni en la CAN. El favorito indiscutible de la afición de las Golondrinas ha visto puerta en seis de los siete últimos compromisos de su selección. Además, con cinco realizaciones en su haber, lidera la tabla de máximos anotadores de los preliminares de la CAN 2017, por delante de Islam Slimani, Youssef El Arabi y Stéphane Sessègnon.

"Me siento orgulloso, pero ante todo es algo que me motiva, que me empuja a hacerlo incluso mejor", apunta Razak en su charla con FIFA.com, en la víspera de un partido vital contra Senegal. Burundi es segundo, por detrás de los Leones de la Teranga, en un Grupo K en el que también están encuadradas Níger y Namibia. "Sólo quiero llegar lo más lejos posible. Lo importante para mí es progresar y ayudar a mi país", añade.

Desde sus comienzos en Buyumbura, donde nació, hasta la liga sudafricana, en la que milita desde 2015, su progresión ha sido constante. "He ido superando las etapas una a una. Empecé en las calles con mis amigos, después pasé a los torneos interescolares, de ahí a los partidos interclubes, siempre ascendiendo escalón a escalón. Di un salto decisivo en 2009 al firmar por el LLB Academic. Ahí di mis primeros pasos en la élite burundesa y en la selección".

Una aventura plagada de excelentes actuaciones en el Sofapaka de Kenia en 2014/2015 le abrió las puertas de uno de los grandes del continente, el Mamelodi Sundowns, reciente ganador de la liga sudafricana. Sin embargo, el delantero, de 1,74 metros de estatura, aún no ha logrado hacerse un hueco. "Es increíble marcar tanto con la selección, y más contra rivales como la RD del Congo, y luchar así por conseguir una plaza en el 11 inicial de un club", declaraba hace poco Pitso Mosimane, su entrenador en el Sundowns. "Pero Fiston terminará por lograrlo".

Prodigioso y pródigo
No podemos olvidar que nuestro protagonista rebosa carácter. Como a él mismo le gusta recordar, son muchos los escollos que se han presentado en su camino, y él siempre ha sabido sortearlos: "¡Los principales obstáculos de mi carrera profesional han sido mis padres!", bromea el ariete, quinto de nueve hermanos. "Para ellos, que yo pudiese ganarme la vida con el fútbol era algo impensable. Querían por encima de todo que estudiase. ¡Les convencí de que podía hacer las dos cosas! Hoy están felices por su hijo… Y yo les doy las gracias ayudándoles tanto como puedo".

Por eso, por ser tan pródigo como prodigioso, se ha convertido en un orgullo, tanto a nivel familiar como nacional. Sus tres dianas contra Seychelles en las eliminatorias de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, en noviembre de 2015, propiciaron que las Golondrinas hicieran realidad un sueño que perseguían desde 2008 en este certamen; y sus tres tantos frente a Namibia, en marzo de 2016, permitieron a los suyos seguir en liza en la que sería una calificación histórica para la CAN.

"Todos los goles cuentan", afirma Abdul Razak. "Ante Namibia marqué dos en la vuelta que contribuyeron a la victoria y que son importantes. Con todo, yo creo que el que anoté tres días antes, en la ida, cuando perdimos por 1-3, también tuvo su importancia, porque nos salvó el honor y nos dio esperanzas. Además es el más bonito que he hecho en mi vida", precisa sobre su magnífica diana.

"Me obsesiona el gol. Sólo pienso en eso cuando piso en terreno de juego. Y si tengo la mala fortuna de no marcar, me duele", concluye Fiston, un niño consentido… por el talento.