Palestina es un pueblo sufrido que tiene un marcado amor por el deporte. El balompié es, en este territorio, el más popular y querido por su gente, que lo practica en cualquier lugar. Y aquí, hombres y mujeres corren detrás de la pelota del mismo modo y con la misma pasión.

"Creo que el fútbol es el deporte más popular en Palestina. La pasión, el clamor y el apoyo de los simpatizantes alrededor del campo de juego refleja cuán importante es el fútbol para los palestinos. Por eso este deporte se ha vuelto una fuerza de unión", considera Jibril Rajoub, presidente de la Federación de Fútbol de Palestina.

Cuando Palestina juega al fútbol, Gaza y Cisjordania se unen en la misma voz. Abdelatif Bahdari, jugador del Shabab Al-Khalil y de la selección de Palestina define de manera concreta la situación: "Para cualquier palestino, el fútbol es lo que mantiene a la nación unida. Cuando la selección juega, todos se quedan juntos para ver el juego por la televisión. Y ese es el rol del equipo, mantener unido al pueblo en casa y en todo el mundo". 

Desarrollo y crecimiento
Rajoub asegura que desde que Palestina fue aceptada como asociación miembro de la FIFA en 1998, "primero nos concentramos en el desarrollo del fútbol, con las normas y regulaciones internacionales y luego trabajamos en el perfeccionamiento de los jugadores, tanto en hombres como en mujeres para poder competir en el futuro, eso nos permitió ir creciendo de manera sostenida".

El fútbol femenino en Palestina funciona en pleno y existe una selección nacional. Jackline Jazrawi, del equipo del Diyar College, explica el proceso: "Primero hubo que vencer algunos pensamientos de la sociedad. Muchas veces se pensaba que las mujeres debían estar en la cocina. Nosotras tratamos de cambiar eso y tratamos de probar que somos capaces de hacer lo que los hombres son capaces".

El fútbol se juega en todo el país, no importa la calidad del terreno o las condiciones del campo. "Para la mayoría de los palestinos, el fútbol es el único deporte que los une en la pasión. Les permite soñar y al mismo tiempo salir un poco de la difícil situación por la que deben atravesar a diario", cuenta Wasif Nawaja, del distrito de Susiya.