En 2005, Steve y Pete Fleming recorrieron más de 400 kilómetros en África dando patadas a un balón, con el fin de recaudar dinero para la beneficencia. “Iba a ser un reto puntual, pero durante el viaje vimos el poder que tenía el fútbol para marcar diferencias y decidimos que sería únicamente el principio de una aventura mucho más larga”, apunta Steve en una entrevista concedida hace poco a FIFA.com.

Esa aventura se ha convertido ahora en el Kick4Life FC, de Lesoto, el primer club de fútbol del mundo cuyo objetivo es lograr un impacto social positivo.

Un nuevo tipo de club de fútbol
El club se fundó como la organización benéfica Kick4Life, a cargo de los dos hermanos ingleses y con el objetivo de utilizar el amor por el fútbol para impulsar la educación en materia de salud y las pruebas del VIH. Con el apoyo de personalidades como Fabio Capello y el Príncipe Enrique de Inglaterra y el respaldo de la iniciativa de legado del Mundial de 2010 de la FIFA “20 Centros para 2010”, Kick4Life ha ganado numerosos premios, que recompensan su labor de ayuda a la infancia en plena capital del país, Maseru.

Y para dar a los muchachos que se lo tomaban más en serio la oportunidad de jugar al fútbol a un nivel más alto, en 2009 formaron un equipo, que ha ascendido a la Premier League de Lesoto. Eso ha provocado a su vez la reorientación de la entidad, que es ahora el Kick4Life FC: una combinación entre organización benéfica e iniciativa de desarrollo que cuenta nada menos que con equipos de fútbol masculinos y femeninos de la máxima categoría.

“Al principio éramos muy reacios a introducir ningún elemento del fútbol de élite en nuestro trabajo, ya que nos preocupaba que pudiese afectar a nuestro enfoque de entidad dedicada al cambio social”, explica Steve Fleming, cofundador y quien comparte con su hermano el puesto de presidente ejecutivo.

“Fue un paso audaz, pero creíamos que siendo un club de fútbol dedicado al cambio social podíamos tener un impacto social de un nivel que no sería posible con la estructura anterior, de organización benéfica tradicional”, agrega.

Eso incluye la colaboración, en la esfera social, de jugadores del equipo de la Premier League. “Muchos de nuestros jugadores y jugadoras se implican en la realización de actividades de educación sobre la salud y habilidades para la vida enfocadas a jóvenes en situación vulnerable. Y otros ayudando a formar y a entrenar a jugadores más jóvenes en la Academia Kick4Life.

“Algunos futbolistas nuestros son jóvenes que han pasado por la entidad, que empezaron como participantes y han ido progresando a través de diversas actividades de desarrollo social”.

Éxito dentro de la cancha
Aunque hace hincapié en las actividades fuera del terreno de juego, el Kick4Life se ha convertido en un club modelo de la primera división lesotense. De hecho, su enfoque holístico del desarrollo y la administración le ha ayudado en parte a mejorar el equipo, que acabó la temporada pasada en la sexta posición de la tabla, su mejor registro de la historia. “Durante las últimas décadas, el desarrollo del fútbol en Lesoto ha sido desigual”, afirma Leslie Notsi, uno de los entrenadores más respetados del país, que se incorporó al Kick4Life en la última campaña.

“El fútbol de Lesoto está en un nivel amateur. Las infraestructuras y el material de entrenamiento suponen una dificultad. La administración de los equipos tiene que mejorar, y su configuración no es la más adecuada ni está bien gestionada, sin la participación de personal ni estructuras médicas. El Kick4Life FC ha tomado la iniciativa al introducir estas mejoras, y es emocionante formar parte de ello”.

En el equipo hay varios jóvenes que empezaron en la cantera y han ido subiendo peldaños hasta integrarse en las categorías inferiores de la selección e incorporarse al combinado nacional sub-20, y otro, Mathibeli Phohleli, que ha pasado de la Academia Kick4Life al sub-17. También ha aportado a dos estrellas en ciernes a la selección absoluta: Motlalepula Chabeli y Thabiso Brown, quien ya ha marcado con los Cocodrilos y está a prueba en un club de la primera división ucraniana.

El club ha hecho asimismo una apuesta importante por el fútbol femenino, y ha sido segundo en la edición inaugural de la Superliga Femenina. Y dispone de una entrenadora ayudante en el equipo masculino, Elizabeth Yelimala. “Todos los jugadores y toda la gente del fútbol de Lesoto respetan muchísimo a Lizzy”, señala Chris Bullock, director de fútbol del club. “Es muy poco común que una mujer ocupe este puesto en un equipo masculino, pero no ha causado polémica. Tiene la licencia ‘B’ de entrenadora de la CAF y en julio de este año se examinará para obtener la licencia ‘A”.

A una escala aún mayor, Steve Fleming confía en que el club pueda ayudar al país en general. “Consideramos que el desarrollo de un sector futbolístico vibrante en Lesoto es una parte importante del desarrollo social y económico en su conjunto del país. Esperamos poder trabajar con la Asociación Lesotense y la Premier League en los próximos años para contribuir a la profesionalización del sector”.