Este sábado comienza una nueva campaña de la Liga de Campeones de la OFC y, visto desde fuera, debe parecer que el vigente campeón, el Auckland City, ya tiene una mano puesta en el trofeo antes de que cualquiera de los 15 equipos restantes salten al campo. Desde la distancia, es una presunción razonable. Al fin y al cabo, el conjunto azul marino ha sido el vencedor en las 6 últimas temporadas, y en 8 de las 11 últimas ediciones. Su conquista del año pasado batió la plusmarca mundial de 5 títulos continentales seguidos que estableció el mítico Real Madrid de los años 50.

La realidad, como suele suceder, difiere de las apariencias. De las 4 últimas finales ganadas por el Auckland, en dos se impuso por la mínima, y en una tuvo que recurrir a los penales. Es más, hace tres temporadas, el Auckland solamente superó la primera fase como el mejor segundo de grupo.

Este año, un elenco recién ampliado –en la pasada campaña compitieron 12 equipos– se interpondrá en el camino del Auckland hacia un nuevo regreso a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Estarán representadas 9 de las 11 federaciones miembro de la OFC, después de que el Lupe Ole Soaga samoano y el Puaikura de Islas Cook se clasificasen en la fase previa.

La edición de este año presenta cuatro grupos. El Auckland City será el anfitrión de uno de ellos, mientras que el experimentado AS Tefana tahitiano ejercerá como local en otro cuarteto. Cabe destacar que Nueva Caledonia, recién clasificada esta semana de forma histórica para la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, albergará dos grupos. El AS Magenta será el equipo anfitrión en Noumea, mientras que el Hienghene Sport recibirá a sus rivales en Koné.

Sólo los primeros de grupo pasarán a semifinales, antes de encarar una final a doble partido que concluye el 6 de mayo. El campeón representará a Oceanía en el Mundial de Clubes de este año en Emiratos Árabes Unidos.

El Team Wellington lidera a los aspirantes 
A priori, el Team Wellington es tal vez el contrincante mejor colocado para poner fin a la hegemonía continental del Auckland City. El cuadro capitalino ha accedido a las dos últimas finales de la Liga de Campeones y, sobre todo, el año pasado sí logró derrotar al Auckland para adjudicarse la liga neozelandesa.

“El Auckland lleva ya mucho tiempo siendo el equipo de referencia, pero en los dos últimos años, el Team Wellington lo ha hecho muy bien para reducir la distancia”, señala a FIFA.com el capitán del equipo, Bill Robertson. “Sin duda, los hemos puesto a prueba en los dos últimos años. Ganar la gran final la temporada pasada supuso un gran éxito para el club, al ser la primera vez que ganaba la liga un equipo de fuera de Auckland”.

Tras quedarse dos veces a las puertas, el Team Wellington confía en que a la tercera vaya la vencida en detrimento del Auckland. Pero el conjunto capitalino tendrá que echar mano de toda su experiencia en el Pacífico para salir airoso en Nueva Caledonia de su cuarteto, que incluye a los locales del Hienghene y al tradicional pez gordo fiyiano, el Ba.

“El desplazamiento es un factor, y estaremos en un país extranjero en el que probablemente ninguno de nosotros ha estado antes”, analiza Robertson. “Tendremos tres encuentros muy seguidos. El campo de juego y el ambiente serán bastante diferentes, pero nos estamos preparando con profesionalidad. Tenemos confianza, pero sabemos que será un reto complicado”.

“Ahora tenemos un poco más de experiencia, así que ojalá podamos realizar una buena campaña”, continúa. “Cuanto más juegas en una competición, más experiencia adquieres. Nos quedamos muy cerca hace dos años, a sólo una patada al balón literalmente, así que queremos ascender otro peldaño, y ése ha sido el objetivo desde el primer día”.  

Aparte del Auckland, en esta edición no participan antiguos campeones, dada la ausencia del Waitakere neozelandés y del Hekari United papú. La perspectiva de codearse con la élite del fútbol mundial a finales de año parece distante al arrancar la competición, pero está ahí latente como una motivación añadida para todos los competidores. “Sería el premio máximo proclamarse campeones de Oceanía y acceder a la cita mundialista”, concluye Robertson. “Ése es el objetivo último para cualquier club”.