Cuando se resuelva la semifinal Bayern-Barcelona de Liga de Campeones, él se sentirá feliz y decepcionado a partes iguales. Sea cual sea el resultado. “Ni cara ni cruz. Esta vez, la moneda se queda de canto para mí. Con un hijo en cada lado es imposible pronunciarse”, confiesa Iomar do Nascimento, Mazinho, a FIFA.com.

Su hijo mayor, Thiago, de 24 años, juega en el Bayern. Su hijo mediano, Rafinha, de 22, en el Barça. “No puedo hacer apuestas ni señalar a un favorito. Estoy dividido porque además son dos grandes equipos y puede pasar de todo. Sólo espero poder disfrutar de dos muy buenos partidos”, explica el exjugador brasileño que hoy vive en Barcelona atendiendo a la representación de sus vástagos.

Vivirá los dos partidos en directo en los estadios y espera poder llevarse a la hermana pequeña, Thaísa, jugadora del equipo de baloncesto femenino del Celta. Tres hermanos con el deporte en los genes. Tres hermanos muy unidos. “Son grandes amigos y se llevan muy bien los tres”, confirma el padre.

Cambio de papeles
“Mira, antes hablaban de Thiago y Rafinha, los hijos de Mazinho… hoy, al revés, yo soy el padre de Thiago y Rafinha”, se ríe quien fuera campeón del mundo con Brasil en Estados Unidos 1994. “La vida es así. Mi momento ya pasó y ahora les toca triunfar a ellos. Estoy contentísimo y orgullosísimo. Me han superado con creces”.

En aquellos años 90, era habitual ver a Mazinho peloteando en las instalaciones de entrenamiento del Celta de Vigo con sus dos niños. “¡Yo los llevaba para cansarlos!”, confiesa. “Pero no imaginaba entonces que sería el inicio de una carrera. Esa no era la intención. Yo quería que se divirtieran, que hicieran deporte…”

“Y que se cansaran”, insiste, “y no tener que seguir jugando con ellos en casa. Nos quedábamos una hora después del entrenamiento para jugar y así en casa yo podía descansar. Si no, al volver de entrenar yo tenía que jugar también en el garaje donde tenía dos porterías pequeñas con ellos. ¡Y yo estaba muerto al día siguiente!”.

Pero había pasión y talento en aquellos dos pequeños a los que el padre siempre quiso proteger de comparaciones tanto con él como entre ellos. “Supongo que ambos tienen algo parecido a mí. Por ahí a veces le sale la posición en el campo, la forma de tocar la pelota, algún regate. Pero técnicamente son mucho mejores que yo”, afirma a sus 49 años quien destacaba por sus dotes en “todocampista”, con buen ojo en la contención y gran habilidad en las asistencias.

Los dos hermanos han heredado el gusto por la zona, aunque Rafinha coqueteó con los guantes de portero de niño… Ambos tiene características similares a las paternas en el campo: buen regate, buena asistencia y actitud trabajadora. Mazinho nos perfila algunas diferencias: “Thiago tiene mucha visión de juego y muy buen último pase. Rafinha es un poco más agresivo, busca más la portería y es capaz de definir por velocidad.”, resumen.

También en lo personal son parecidos y distintos: “Son chicos felices y optimistas. Pero Thiago es más serio, más disciplinado. Tiene un carácter más parecido al mío, es más callado, más tímido, más serio. Rafa es más bromista, divertido, extrovertido…”, nos explica Mazinho, que defendió también las camisetas de Vasco da Gama, Palmeiras, Valencia y Fiorentina, entre otros.

¿Roja o amarilla?
Son buenos tiempos para los Alcántara do Nascemento (en Brasil el apellido materno va delante). Atrás quedó la dolorosa lesión de ligamentos y posterior recaída que privó a Thiago de participar en una Copa Mundial, nada menos que la de Brasil: “Lo pasamos mal. Fue un año duro y complicado. Y trabajamos todos con él para ayudarle a superar esa sensación de recaída e inseguridad. El Mundial era un objetivo al alcance y esa desgraciada lesión le hundió un sueño”, recuerda afectado el padre.

“Gracias a Dios salió todo bien y hoy está recuperado y al 200%. Él es joven y tiene una actitud muy positiva. Esa experiencia es una enseñanza que le ayudará en el futuro. Ahora está recuperando la sensación de divertirse jugando al fútbol y poco a poco recuperará su sitio en la selección española.

¡Ay, las selecciones! Si un Bayern-Barça es un trago difícil para Mazinho, un España-Brasil de equipos nacionales podría ser un calvario sentimental. Porque Thiago ya ha debutado con la Roja y Rafinha se ha decidido por la Canarinha…

“Yo quería que Thiago jugara con Brasil”, confiesa quien disputara 35 partidos con la Seleçao, y además de una Copa Mundial conquistó una Copa América y una medalla de plata olímpica. “Pero en el momento que España se interesó por él, yo consulté con la CBF y me dijeron que los niños que se formaban fuera de Brasil, no serían llamados con Brasil. Eso me dejó impactado. Pero bueno, Thiago no podía frenar su carrera así que aceptó jugar con España. Luego Brasil cambió esa política y llamaron a Rafinha y él, que se siente muy brasileño, aceptó. Y ambos están contentos con su decisión”.

Esa es la máxima aspiración ahora para el orgulloso padre, que los chicos estén contentos. Aunque las semifinales de la Champions, sólo dejara contento a uno.