Dame N’Doye y el FC Copenhague viven un auténtico idilio. Desde que el delantero senegalés recaló en el club en 2009, esa dependencia mutua no ha dejado de crecer. N’Doye empezó marcando 14 goles, y en la temporada siguiente logró 26, que lo convirtieron a la vez en mejor jugador y máximo goleador de la liga danesa. Este año vuelve a encabezar la clasificación de artilleros de la Superligaen, con 15 dianas. Y el Copenhague, líder con seis puntos de ventaja a seis jornadas del final, se dirige imparable hacia su cuarto título consecutivo.

“Cuando llegué aquí, no conocía bien el club. Pero muy pronto me di cuenta de que era un equipo fantástico, ya por cómo me recibieron”, explica Dame N’Doye en declaraciones a FIFA.com. “Y lo increíble es que cuanto más juego más me digo que es un club extraordinario”, añade. Hace poco, incluso se tatuó en el brazo izquierdo el escudo de una de las peñas locales.

No se trata de una entidad cualquiera, es innegable. Así lo admitió el propio Pep Guardiola después de su loable actuación en la Liga de Campeones de la UEFA el año pasado —alcanzó los octavos de final del torneo—: “Desde que entreno al Barça, nunca me he encontrado con un equipo tan sólido, tan intenso”, confesó. Llevado en volandas por un público fantástico, el conjunto de la capital danesa acumula trofeos como nadie en Europa: fue fundado hace 20 años, y va camino de conquistar la liga nacional por novena vez en 12 años, y décima en toda su historia.

Dinamarca, indeleble
¿Y quién mejor que N’Doye para simbolizar esa tenacidad? Después de una serie de etapas en Qatar, Portugal y Grecia que no tuvieron continuidad, Dame N’Doye vio al fin recompensada su paciencia y su confianza. Y cuando le preguntamos qué experiencia le marcó más, de su paso por Al Sadd, Académica de Coimbra, Panathinaikos u OFI Creta, responde con toda naturalidad… ¡Copenhague!: “Por mucho que jugase en todos esos clubes, tan solo recordaré mi experiencia danesa”.

Al incorporarse a las filas de los Løverne (“Leones”), el León de la Teranga encontró un club a su imagen y semejanza, es evidente. Hasta cierto punto desconocido, bastante subestimado y temible dentro de la cancha: tanto N’Doye como su equipo se mueven con el corazón: “Puede que yo juegue en una liga menos mediatizada, pero tengo el mérito de hacer lo que me gusta. Doy lo que llevo en el corazón, y eso me basta para ser feliz. Solo quiero agradar a todos los que me apoyan, eso es lo que me hace avanzar”, afirma.

Pero este futbolista oriundo de Thiès también tiene otro motivo de inspiración: Senegal. Su país de origen ocupa un lugar especial en su vida. “Mis raíces desempeñan un papel fundamental, Senegal es, por si solo, un motor en mi trayectoria”, asegura. Y cuando se le pide que analice el rendimiento en Europa de sus compatriotas, sobre todo el de hombres como Demba Ba o Papiss Cissé, autores de 27 goles entre ambos este año con el Newcastle, sigue en la misma línea: “Estoy orgulloso de ellos: representan a la perfección a Senegal y a África. Lo que hacen es sensacional”.

Corazón de León
Así pues, la eliminación de su país, contra todo pronóstico, en la fase de grupos de la Copa Africana de Naciones 2012 supuso un duro golpe. “No me explico este fracaso. Pero hay que aceptarlo y volver al trabajo, y, sobre todo, no repetir ese tipo de actuación tan pobre”. Dame N’Doye, que suma 8 convocatorias y 3 goles con su selección, fue al menos una de las pocas alegrías de los senegaleses en la cita continental, y anotó el tanto del honor de los suyos en la derrota sufrida en su estreno ante Zambia (2-1).

“Dame es una persona muy amable. ¡Y para no echarlo a perder, tiene grandes cualidades con el balón en los pies!”, resume a FIFA.com Moussa Sow, titular habitual en la punta de ataque de los Leones de la Teranga. “Lo está haciendo muy bien en el Copenhague, no deja de marcar goles. Le deseo que fiche por un club todavía más grande”.

“No sueño con fichar por ningún equipo en concreto. Lo único que quiero es seguir divirtiéndome y conseguir que se hable de mi país”, se limita a contestar N’Doye, antes de recordar: “Soy un León, y ser un León consiste en no dejar de luchar nunca por Senegal”.