El partido entre el Corinthians y el Palmeiras es conocido en Brasil con el sobrenombre de El Derbi. La larga historia de este encuentro de máxima rivalidad, uno de los mayores clásicos del mundo y acaso el mayor de su país, cumplirá este domingo 95 años. En aquella fecha inaugural se enfrentaron por primera vez ambos equipos con un pronóstico claro que, cosas del fútbol, nunca se materializó.

El Corinthians —que había sido fundado en 1910, es decir, cuatro años antes que su rival de aquella tarde— había atraído rápidamente una nutrida hinchada y se había convertido en la potencia del fútbol del estado de Sao Paulo. Abordaba el partido con una racha de tres años y 25 partidos sin perder. En la campaña anterior, se había proclamado vencedor del Campeonato Paulista con un pleno de victorias; sólo había concedido un gol en sus cinco últimos duelos y contaba con los servicios de los delanteros internacionales de la

Canarinha Neco y Amílcar. En contraste, el Palestra Itália, como se llamaba entonces el Palmeiras, había terminado colista ex aequo del campeonato estatal.

El vaticinio general era que el club de raíces inglesas barrería al fundado por inmigrantes italianos en Sao Paulo en la tercera ronda de lo que luego evolucionó hasta convertirse hoy en un único torneo. Pero pese a que el Corinthians dominó la posesión del balón y el territorio en la primera mitad, se llegó al descanso sin mover el marcador.

Sorpresa goleadora
Los goles seguían sin aparecer al filo de la hora de juego, pero en los 30 últimos minutos la multitud congregada en el Parque Antárctica presenció tres, todos ellos salidos de las botas de un mismo hombre.

Curiosamente, el triple autor lucía la camiseta verde con la característica franja blanca y sólo tenía 19 años. Se llamaba Caetano. Un trallazo suyo desde larga distancia adelantó al Palestra Itália. El artillero adolescente dobló la renta de su equipo en el minuto 70, y redondeó su actuación al anotar el tercero de la tarde en los últimos compases.

Caetano se transfiguró de la noche a la mañana en el favorito de los seguidores y en internacional brasileño, aunque su estrella pronto se apagaría después de aquel destello. Lo que no se apagó, sino que se encendió para siempre, fue la intensa rivalidad entre el Corinthians y el Palmeiras.