Dos historias olímpicas de la CONCACAF
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El Torneo Olímpico de Fútbol Masculino de este verano se halla cada vez más cerca, y jugadores, entrenadores e hinchas por igual empiezan a evaluar sus opciones. La pugna por estar en Londres 2012 deparó emoción en todo el globo, aunque quizás uno de los escenarios más vibrantes fuese el de la zona norteamericana, centroamericana y caribeña.

Honduras y México adquirieron el derecho a representar a la CONCACAF tras batir a Canadá y El Salvador en semifinales, mientras que Estados Unidos, un habitual de la cita olímpica, ni siquiera superó la liguilla.

Un triunfo agónico en la prórroga frente al equipo salvadoreño permitirá a los catrachos estar presentes en sus terceras Olimpiadas, todas ellas en este nuevo siglo. México, por otra parte, competirá por décima vez en los Juegos Olímpicos gracias a una victoria sin sobresaltos sobre Canadá. Los mexicanos se estrenan en Londres contra la República de Corea, y Honduras hará lo propio ante Marruecos. FIFA.com analiza cómo se han producido las distintas clasificaciones de los dos conjuntos para el certamen.

Una cuarta plaza, mejor registro del Tri
México viajó por primera vez a unas Olimpiadas en Amsterdam 1928, aunque en aquella ocasión se marchó de vacío, al caer por 7-1 a manos de España. Y, después de despedirse en la primera ronda en 1948 y 1964, sin lograr clasificarse tres veces entre ambos torneos, los norteamericanos rindieron al fin a un buen nivel en 1968, ante su público, en Ciudad de México.

El Tri, clasificado en calidad de país organizador junto a Guatemala y El Salvador, terminó segundo del Grupo A, detrás de Francia, y en cuartos de final se desquitó finalmente ante España, a la que venció por 2-0. No obstante, sucumbió frente a Bulgaria en semifinales. Pese a todo, tendría la oportunidad de colgarse la medalla de bronce en el partido por el tercer puesto, ante Japón, revelación de la prueba.

Los Juegos Olímpicos de verano de 1968 se celebraron con la inestabilidad política y el activismo a favor de los derechos humanos como telón de fondo inequívoco. Hubo conflictos tanto dentro como fuera de la cancha, y la selección mexicana también viviría momentos agitados, al quedar eliminada. Los espectadores del estadio Azteca exhibieron su enfado por una decisión arbitral lanzando almohadones al terreno de juego. Su equipo acabaría perdiendo por 2-0 frente a los nipones, y tuvo que conformarse con la cuarta plaza.

Y si bien los seguidores locales hubieran deseado sin duda un resultado mejor, México protagonizó su mejor actuación hasta la fecha. A continuación, en Múnich 1972, alcanzó los cuartos de final, pero desde entonces su desempeño se ha caracterizado por la irregularidad. Durante el decenio de 1980 fue incapaz de clasificarse para el torneo, y no regresaría a los cuartos de final hasta Atlanta 1996. Aun así, la pasada década fue complicada: únicamente participó en Atenas 2004, y sus dos últimas ausencias, en 2000 y 2008, dejaron sitio a un recién llegado: Honduras.

Siglo nuevo, vida nueva
La historia de la Bicolor en las Olimpiadas es relativamente reciente, ya que no se estrenaría hasta Sydney 2000, hace doce años. En Australia los hondureños dijeron adiós en la fase de grupos, tras sumar cuatro puntos —empataron en su debut ante Nigeria, perdieron contra Italia y ganaron a los anfitriones—, pero lo más destacado de aquella primera aparición en los Juegos Olímpicos fue su campaña preliminar.

Después de salvar dos rondas previas, Honduras llegó a la última fase clasificatoria en una situación delicada, debido a un conflicto interno que causó una breve desorganización en el plantel. Con todo, el seleccionador de entonces, Ramón Maradiaga, manifestó su convencimiento de que el equipo dejaría atrás los obstáculos y estaría en las Olimpiadas.

Esa fe no impidió que los centroamericanos sufrieran un tropiezo inicial frente a Estados Unidos, pero un triunfo ante Canadá les permitió medirse con México en semifinales, una oportunidad histórica. Después de que la prórroga concluyese con un empate a ceros, los catrachos se impusieron por 5-4 en los penales contra todo pronóstico, y certificaron así su primera participación en los Juegos Olímpicos. Como colofón, acudieron a Sydney como campeones sub-23 de la CONCACAF, al vencer a Estados Unidos en la final, toda una proeza. Maradiaga se mostró exultante, y declaró a concacaf.com: “La motivación de cumplir, de darle una alegría al país y de saber que un grupo de jugadores se comprometió, a pesar de las dificultades negativas, el hecho de que fuimos los pioneros, los que abrimos las puertas, y que nuestros nombres están inscritos en la historia del fútbol hondureño, nos hace sentirnos orgullosos de haber alcanzado el objetivo”.

Honduras no pudo estar en las siguientes Olimpiadas, pero consiguió su segunda clasificación también a lo grande. Doblegó a Guatemala en semifinales y se adjudicó otro título de la CONCACAF, ante Estados Unidos, que obtuvo igualmente el pase. Su trayectoria en Pekín 2008 no sería tan exitosa, al marcharse de vacío, sin llegar a puntuar.

Ahora, con el siguiente Torneo Olímpico de Fútbol Masculino ya a la vista, Honduras aspira a mejorar su registro y aumentar su prestigio global. México, por su parte, está deseoso de regresar a las Olimpiadas, y son muchos quienes apuestan por el cuadro norteamericano tras el buen rendimiento ofrecido el año pasado en las categorías inferiores, tanto en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA como en la Sub-20.