Un brasileño en el bando contrario
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No hay peor cuña que la de la misma madera. Inesperadamente, Brasil se vio por debajo en el marcador en el arranque de su partido ante Bielorrusia en la segunda jornada del Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Londres 2012. Y el gol salió de las botas de un brasileño. No piensen que fue en propia meta porque Renan Bardini Bressan defiende los colores de la selección europea.

El centrocampista del BATE Borisov nació en Tubarão, donde jugaba en el equipo local, pero en 2006 un ojeador ruso, tras observarle 15 minutos en un amistoso, le hizo una oferta. Consideraba que el muchacho tenía aptitudes para destacar en el fútbol de Europa del Este. Y Renan, sin contrato entonces tras un ‘engaño’ de un empresario del fútbol brasileño, no lo dudó.

“La adaptación fue complicada porque nunca tuve ni traductor ni profesor. Fui aprendiendo en el día a día. Cuando llegué con 18 años sabía que me tenía que hacer fuerte, el entrenador me lo pedía y me esforcé mucho en aprender el ruso”, nos explica. Ahora habla el idioma con fluidez, tiene ciudadanía bielorrusa y es internacional con su selección desde febrero de este año. “Aunque me acostumbré, todavía se hace duro el frío y el que la gente sea más cerrada”, reconoce el jugador de 23 años que derrocha simpatía mientras habla.

Un gol inesperado
Él fue quien más exigió durante todo el partido al portero brasileño Neto, después de batirle en el minuto 8. “Me resulta difícil explicar el momento del gol. Se me ponen los pelos de punta. No esperábamos marcar tan pronto porque sabíamos que Brasil nos iba a presionar mucho y nos iba a costar salir, pero cuando nuestro equipo controlaba el balón lográbamos jugar bien. En el gol nuestro lateral cruzó muy bien el balón y tuve mucha suerte porque yo casi nunca hago goles de cabeza”, apunta.

Y no es porque le falte altura, sino por un ‘trauma’. “Tuve un accidente jugando a los 15 años, que me produjo un coágulo en el cerebro. Estuve un mes en el hospital. Ni siquiera sabía si podría volver a jugar ni entrenar, estuve mucho tiempo de reposo. Por eso tengo cuidado todavía para rematar de cabeza. Pero ahí vi la oportunidad y no lo dudé”, dice con una sonrisa.

La alegría que transmite Renan no se debe sólo al gol pues, al fin y al cabo, perdieron el partido. “Estoy feliz por el nivel de juego que mostramos. Le plantamos cara a Brasil, fue un buen partido. Pero obviamente la calidad individual de sus jugadores marcó la diferencia”.

“Pero estoy convencido de que podremos ganar a Egipto. Es un equipo muy bueno, pero hoy mostramos de qué somos capaces”, asegura confiado. Bielorrusia, con 3 puntos, es de momento segunda del grupo, así que depende de sí misma para acceder a cuartos.

El número 10 bielorruso no esconde otra motivación extra en cada minuto que disputa en la competición olímpica. “Mi sueño es volver a jugar en Brasil para un equipo grande. Espero que hoy haya servido para dar un paso más en esa dirección. Soy feliz en Bielorrusia, pero me gustaría jugar también en otro país de Europa, y algún día volver a casa”, remata.