Una sequía inexplicable
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La selección española, favorita a medalla en el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Londres 2012, ha tenido que hacer las maletas mucho antes de lo previsto. Y con un balance inesperado: última del Grupo D, superada por Japón, Honduras y Marruecos, con un solo punto en su casillero y sin haber anotado ni un solo gol.

“Es inexplicable”, nos decía Jordi Alba. “Muy decepcionante”, añadía por su parte Juan Manuel Mata tras el último partido contra Marruecos. Los dos jugadores, un mes después de alcanzar la gloria en la Eurocopa de Polonia y Ucrania, sufrieron un batacazo de considerables dimensiones.

“Sabíamos que no podíamos hacer nada en este partido, pero el equipo ha intentado ganar. Tuvimos muchas ocasiones para hacerlo pero el gol no ha querido llegar y, si no conviertes, es difícil que pases de ronda”, lamentaba el jugador del Chelsea.

La estadística revela que España ha sido el único equipo que no ha marcado en esta cita olímpica masculina. “Hay dosis de mala suerte pero también falta de puntería… Sin duda, es la asignatura pendiente aquí”, reconocía Mata.

"Son cosas que pasan en el fútbol, a veces chutas dos veces y metes dos goles, y otras tiras ocho y no metes ninguna…”, defendía Alba por su parte. “El equipo ha dado la cara y ha merecido la victoria claramente en los dos últimos partidos. No encuentro una explicación, irnos sin ningún gol es extraño porque hemos tenido ocasiones clarísimas".

Rabia y decepción
Los jugadores españoles aseguran que se van con la conciencia tranquila porque en la cancha no han escatimado esfuerzos. “Es verdad que no hemos hecho goles, que no hemos podido ganar ningún partido en estos Juegos Olímpicos. Pero este equipo tiene orgullo y lo ha intentado hasta el final, incluso aunque sabíamos que ante Marruecos ya no había nada que hacer. Hemos peleado hasta el final de cada partido”, defendía Mata.

A pesar de eso, era inevitable sentir la punzada del orgullo herido y la amargura. “Lógicamente, nos vamos muy fastidiados. Ha sido un palo duro porque había equipo para hacer algo grande. Sentimos mucha rabia por no haber llegado más lejos”, reconocía Jordi Alba, que en breve se reincorporará a la disciplina de su nuevo equipo, el FC Barcelona.

“En el vestuario hay decepción porque veníamos con mucha ilusión de hacer un buen papel y después del segundo partido ya no teníamos nada que hacer. También hay un poco de rabia”, corroboraba Mata.

Experiencia para el futuro
Aun en un momento tan duro, Mata, campeón de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010, buscaba la lección en este varapalo: “De las derrotas hay que aprender, sacar lo positivo y crecer con ellas. Esta decepción nos va a servir en nuestra carrera para madurar y para saber que no todo es siempre bonito”, decía.

“Aprenderemos que no se puede ganar siempre, como estábamos tan acostumbrados en los últimos años gracias a esta racha estupenda que llevaba la selección española. Este tipo de situaciones te hacen valorar lo difícil que es realmente ganar”, analizaba con mirada serena pero el semblante afectado.

Sin embargo, pese a la decepción, el volante sabe que será importante pasar de página para afrontar los desafíos futuros: “Es normal que ahora estemos enfadados y dolidos, pero con el paso del tiempo esa sensación pasará. Empiezan nuevos retos. Aprenderemos de esto. Es un contratiempo con el que tenemos que crecer”.