Menezes: "Hemos mejorado"
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Dos años después de convertirse en seleccionador brasileño, y en vísperas de la semifinal del Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Londres 2012 -el primero de los tres grandes retos que encara Brasil en otros tantos años, antes de la Copa FIFA Confederaciones 2013 y la Copa Mundial de la FIFA 2014™-, Mano Menezes explica a FIFA.com sus impresiones acerca del equipo, y habla también de los progresos realizados por conjuntos asiáticos como la República de Corea, su rival de este martes en Manchester.

¿Está contento con el desempeño de la selección en estos Juegos Olímpicos?
La selección ha sido capaz de confeccionar un plantel excelente para venir a jugar aquí. Claro que con algo de dificultad, porque no hemos conseguido aún tener un proyecto único olímpico, pero, aunque hayamos disputado pocos partidos, con la calidad de nuestros jugadores hemos logrado ofrecer un buen fútbol en un corto espacio de tiempo. Y hay que saber que la competición siempre tiene encuentros difíciles, en los que uno no es tan brillante y el adversario cumple con su parte, pero estamos consiguiendo un equilibrio entre el ataque y la defensa, creamos muchas ocasiones y marcamos un promedio de tres goles por partido. Estoy satisfecho por ello.

Existe la impresión de que buena parte de ese equilibrio depende de la percepción táctica de los dos pares de jugadores que actúan abiertos: Neymar y Marcelo por un flanco y Hulk y Rafael en el otro. ¿Es así?
Sí. Tradicionalmente, los laterales brasileños siempre han sido ofensivos, y eso siempre ha provocado que tengamos una composición del mediocampo diferente a la de las principales selecciones del mundo: necesitamos más protección para soltar a los laterales y aprovechar esa calidad que tienen. Y, por otro lado, hay que inculcarles disciplina para que lo hagan de manera alterna, para que, cuando el adversario recupere el balón, no encuentre excesivos espacios por los que atacar. Ese siempre ha sido el trabajo más difícil. Pero los jugadores que están aquí son bastante conscientes de la parte táctica. Los dos jugadores de banda se compenetran muy bien. Uno de ellos es Hulk, que está acostumbrado a jugar de esta forma en Europa y tiene fuerza para volver y, si tenemos la posesión, llegar también al ataque. Sin duda, el equilibrio del equipo pasa por estos hombres.

¿Hay algún equipo que le haya sorprendido hasta ahora en los Juegos Olímpicos?
Sinceramente, no. Las observaciones que habíamos hecho de los oponentes se han revelado correctas. Claro que, con la posibilidad de incluir a tres jugadores de más de 23 años, la última fase de preparación y los primeros partidos han sido importantes para que pudiésemos evaluar el potencial real de cada uno, pero no hemos tenido sorpresas. Los que más se han esforzado y mejor se han preparado están llegando en la recta final.

A mucha gente le ha sorprendido la clasificación de dos países asiáticos para semifinales: Japón y la República de Corea, rival de Brasil. ¿El fútbol de estos países está en ascenso? ¿A qué se debe, en su opinión?
Su fútbol ha cambiado. Son equipos que están asumiendo una nueva condición, la de proponer juego, algo que hasta hace muy poco no era habitual. Eran países que se limitaban a un posicionamiento táctico disciplinado, de recuperar el balón y hacer siempre una transición para tratar de concluir. Ahora ya no: tienen la capacidad de mantener la posesión, de trabajar, cambiar el juego de una banda a otra, trabajar con balones largos… Tienen una comprensión más amplia del juego, y también están progresando gracias a los jugadores que fichan por grandes clubes europeos, lo que sin duda les da una categoría y aumenta su confianza para jugar de igual a igual con las grandes selecciones del mundo.

¿Y qué diferencia implica eso para un equipo como Brasil? ¿Qué diferencia hay entre la forma de medirse con la República de Corea ahora respecto a cómo lo haría la selección unos años atrás?
Al fútbol brasileño siempre le ha gustado mucho tocar el balón, no siente mucha simpatía por defender. Y siempre hemos creído en nuestra capacidad individual para resolver los partidos. Pero eso ya no basta. En primer lugar, porque hay que defender: si no, ya nadie da el balón con facilidad. Todos tienen esa capacidad de conservar la pelota, por lo que hace falta provocar el error del adversario, defender en su cancha. Es una transformación que estamos introduciendo en la selección desde que empezamos a trabajar, porque era una de las cuestiones importantes que debíamos modificar en cuanto al comportamiento. Y la segunda es entender que, aunque se disponga de futbolistas de talento, ahora ya no hay espacio para hacerse con el balón y resolver de modo individual. Resulta muy difícil, incluso para grandes jugadores. Por lo tanto, hace falta una mecánica táctica clara y que cada jugador sepa cuál es su papel dentro de ella. Esos son los grandes cambios que estamos atravesando, y pienso que ya hemos mejorado bastante.