El hombre que derribó el muro japonés
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Él fue quien abrió la lata y puso a México en la senda de la final. Con su certero cabezazo en el minuto 31, Marco Fabián volvió a meter a la selección azteca en la semifinal del Torneo Olímpico de Fútbol Masculino 2012 después de que Japón se adelantase en el tramo inicial de un duelo que se celebró en el londinense estadio de Wembley. El internacional mexicano, de 23 años, se convertía así en el primer jugador que conseguía batir la portería japonesa en esta cita olímpica.

El delantero del Chivas apenas cabía en sí de gozo cuando habló con FIFA.com inmediatamente después de la conclusión del encuentro. “Siento una inmensa alegría. Mi gol fue el primero que Japón recibe en el certamen, y esto era nada menos que una semifinal. Estoy muy orgulloso de haberlo logrado”, aseguró Fabián. Además, el atacante derribó con su tanto el muro psicológico erigido por los japoneses, que a partir de entonces perdieron confianza.

Justo lo contrario ocurrió con Fabián y sus compañeros, que en la segunda parte pisaron definitivamente el acelerador y acabaron imponiéndose por 3-1. En la victoria mexicana resultó clave no solo una línea ofensiva rebosante de calidad individual, sino también una zaga que brilló por su solidez. “Hoy fue importante mantener la concentración y el orden hasta el último minuto. Eso es lo que nos ha llevado a la final”.

El titubeante inicio de México se transformó en un final con el equipo desatado. El partido del Tri contra Japón fue una síntesis de la actuación del cuadro azteca en el conjunto del certamen. “Hemos ido de menos a más”, explicó a FIFA.com Fabián, antes de reflexionar durante un instante y añadir con firmeza: “Si queremos alcanzar nuestro objetivo, tendremos que seguir creciendo en la final. Y el objetivo no es otro que la medalla de oro”.

Tras el merecido y convincente triunfo sobre Japón, ya no hay razón para que existan dudas en la selección azteca, cuya mejor clasificación olímpica hasta la fecha era el ímprobo cuarto puesto logrado en México 1968. “Por supuesto que podemos ser campeones, y así lo hemos demostrado hasta ahora”, asegura Fabián.

El ambiente en el vestuario se refleja en el rendimiento del equipo sobre el campo y combina la moderación discreta con la prudencia y la confianza en las propias posibilidades. El sábado, México tendrá el oro a un solo paso. La mera mención del noble metal hace que el rostro de Fabián se ilumine de nuevo: “Sería un sueño hecho realidad”.