Otsu quiere aparcar la decepción
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Todo había empezado bien para el Japón de Yuki Otsu. Una trayectoria impecable iniciada con una victoria ante España en el Grupo D, gracias a un tanto del delantero japonés, y ningún gol en contra hasta la semifinal contra México. Es más, lo mejor estaba todavía por llegar. Al cabo de 11 minutos de juego contra los Aztecas, Otsu recibía un balón raso y, tras controlarlo elevándolo ligeramente para engancharlo mejor, lo introducía por toda la escuadra desde unos 25 metros. 

El alucinante golazo hizo vibrar a Wembley, al tiempo que desataba la euforia en las filas niponas. Y es que ese tanto que abría el marcador se antojaba casi una garantía de final, dada la impresionante solidez defensiva de los Samuráis Azules desde el comienzo del Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Londres 2012. Un año después del triunfo de las niponas en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011, la historia parecía dispuesta a repetirse...

Pero hasta el mejor guión puede tener fallos, máxime cuando los sufridores de la obra maestra de Otsu se rebelaron y decidieron asumir un papel protagonista… Tres goles mexicanos hicieron saltar por fin el cerrojo nipón y lograron que se desvaneciera el sueño dorado de los asiáticos. Pese a quedarse especialmente abatido por la derrota, el máximo goleador japonés desde el comienzo del campeonato sacó fuerzas de flaqueza para conceder una entrevista a FIFA.com: “Vinimos aquí para conquistar el oro, y fue así desde el principio”, recordó. “Nuestro objetivo no cambió nunca, aunque se iba materializando un poco más partido a partido”.

Esa ambición, evidentemente, no tenía nada de estrambótica, y se presentaba más creíble que nunca por la ascensión del fútbol japonés en general, y por las prestaciones de esta selección olímpica en particular. Menos deslumbrante ha sido la escalada de México, pero el resultado está ahí, implacable: “No es el resultado que esperábamos, pero seguimos teniendo una oportunidad de ganar una medalla”, precisó Otsu. 

Recuperar la motivación y el buen juego
En efecto, esa es la particularidad que rodea a las derrotas en las semifinales de los grandes campeonatos: recién caído, hay que levantarse inmediatamente para afrontar un nuevo desafío. Ese duelo será 100% asiático, y la medalla de bronce se la jugará Japón contra la República de Corea este viernes, en el Estadio del Milenio de Cardiff.

Los Guerreros Taeguk, arrollados por Brasil (3-0) en la otra semifinal, han sufrido más que los Samuráis Azules para llegar hasta aquí, pero el delantero del Borussia Mönchengladbach no subestima a un rival al que conoce bien, hasta el punto de temerlo tanto como al otro equipo que podría haber sido su rival: “Brasil y Corea del Sur son dos selecciones muy fuertes”, avisaba Otsu antes de la segunda semifinal. “Queremos ganar a toda costa y volvernos a casa con la medalla de bronce”.

El problema es que, en el bando contrario, los surcoreanos se presentan con el mismo objetivo. Por tanto, Otsu y sus compañeros no solamente necesitarán recuperar la motivación para asimilar la decepción, sino también, sobre todo, reencontrarse con ese juego que les permitió creer durante tanto tiempo en el oro. “La derrota en semifinales no tiene por qué hacer olvidar todas las buenas actuaciones precedentes”, concluyó Otsu. “Nuestra selección es joven y tiene un futuro halagüeño por delante”. Y aunque el metal sea menos preciado que el esperado, al menos serviría para encaminarse hacia ese futuro de la mejor forma posible…